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martes, agosto 18, 2009

Old Man's War


Old Man's War es un libro escrito por John Scalzi, un escritor del que nunca había oído hablar.

El libro fue una lectura muy agradable, hace mucho que disfruté tanto de un libro como éste -no me refiero a que los temas me hayan hecho pensar mucho, como en el caso de Blindsight de Peter Watts-, sino que está escrito de una manera muy amena y fácil de seguir, que creo en estos momentos era justo lo que necesitaba. Había estado pasando por una racha en la que no encontraba libro que me atrapara, y Old Man's War lo hizo.

Este libro electrónico me lo conseguí casi por accidente de una especie de “remate de libros gratis” de la casa editora TOR, creo que en una entrada anterior hablé de ello.

Es un libro escrito al estilo de Heinlein, una especie de homenaje. Así que es exactamente lo que se podría esperar, un space opera de guerra, al estilo de Starship Troopers y que recuerda mucho, obviamente, a Ender's Game. No introduce demasiados conceptos novedosos, se acomoda en su nicho y se dedica a contar una historia que todo lector familiar con este tipo de libros podrá reconocer.

Claro que si hay algunas novedades, aunque eso de novedades puede ser una exageración.

La idea de una civilización interplanetaria donde la Tierra en sí no juega un papel principal y de hecho se encuentra en cuarentena, protegida a la vez que limitada por un poder político humano superior (la Unión de Colonos), aunque no sé dónde pude haberlo escuchado antes no me resultó del todo ajeno. No es de hecho similar a la relación terrestres-espaciales de Asimov en la fase más temprana de su Imperio Estelar. La Unión de Colonos es paternalista no sólo con la Tierra sino con las demás colonias y de hecho nunca queda del todo claro quién está detrás de esa fuerza política, quien dicta las ordenes de las CDF (Colonial Defense Forces).

Tal vez la mayor novedad, aunque tiene un sabor muy fuerte, para mi, a Larry Niven, es el hecho de que los soldados del CDF son hombres y mujeres de la tercera edad, a quienes se les proporcionan cuerpos nuevos especializados para la batalla; tenemos así soldados que han vivido toda una vida como civiles, han creado familias y negocios, y hacia el final de sus vidas deciden, por varios motivos, lanzarse a una vida de aventura formando parte de las CDF. La mayor razón expresada para tomar esa decisión es el deseo de no morir de viejo, pues se sabe, en la Tierra, que de alguna manera la CDF puede rejuvenecer a las personas -el hecho de que todo se trata de un trasplante de cuerpo no resulta en realidad ninguna sorpresa para el lector, pero la sorpresa de los protagonistas se justifica tal vez debido al estado de desinformación en que la Unión de Colonos tiene a la población de la Tierra. Así que estos soldados luchan no sólo por defender el espejismo de un ideal, sino por defender a una humanidad que conocen muy bien y de la cual forman parte ya sus genes. Esto es lo que me recuerda a Niven, con sus Protectores Pak, los más viejos de entre los Pak que alcanzan un estado de fisiología modificada con el cual pueden proteger a su progenie, donde sus genes ya se están replicando. No sé si Scalzi pensó en los Protectores Pak al crear a sus soldados viejos, pero la relación es interesante. Claro que también está la contraparte, las Brigadas Fantasma, los soldados de las Fuerzas Especiales que nacen siendo adultos y listos para pelear, sin haber tenido nunca una vida humana normal.

La idea de que la tecnología para los viajes interestelares (el skip drive) lo que hace es mover las naves de un universo a otro idéntico es interesante y hasta cierto punto perturbadora, y podría habérsele dedicado mucho más tiempo al análisis sus implicaciones, pero eso habría entorpecido el avance de la novela. En ausencia de tiempo para explicar los detalles más complicados, la respuesta de Scalzi, por medio de dos de sus personajes más versados en física “no tienes las matemáticas para comprenderlo”, resulta una salida bastante inteligente, si bien puede resultar insatisfactoria para algunos lectores que queremos saber más. Pero más de un libro se ha hundido bajo el peso de su propia densidad científica.

Otro aspecto que me quedé con ganas de que fuera mejor explorado, es lo que ocurre con los cuerpos viejos después de que “la conciencia” ha sido transmitida a un nuevo cuerpo. No me convence la idea de que el viejo cuerpo simplemente deja de funcionar, y para mi queda un aspecto macabro detrás de esa transferencia. La conciencia tal vez se copie, pero me parece evidente que el original no pierde la conciencia original, y es simplemente destruido por el encargado de la transferencia. A fin de cuentas, el original muere, y aún cuando el nuevo yo tiene conciencia de una continuación de su existencia previa en la nueva, el original ve terminada su experiencia. Pero como es común, no vemos la cuestión desde el punto de vista del original que está a punto de ser destruido. ¿Al final de cuentas se enteró de que a pesar de todo estaba muriendo? Esos segundos en los cuales el nuevo yo observa al viejo yo mirarlo dan a entender que la experiencia continúa en el viejo yo, aunque sea por unos momentos, y diverge de la del nuevo yo. Pero como dije, de ello no se habla más, y es una de las cuestiones de la ciencia ficción que siempre me han hecho sentir incómodo desde que lo vi por primera vez en las teletransportaciones; la cosa es que el original muere, el tipo que entra en la cabina deja de existir, y luego aparece uno nuevo en la siguiente cabina que tiene todos los recuerdos de ser el original, pero que en realidad no lo es.

Hay varios clichés en Old Man's War, pero la mayoría son perdonables y no afectan demasiado el disfrute del libro. Hay sólo dos que incitan una respuesta insatisfacción. Uno es el inescapable sargento instructor, que entrega un discurso larguísimo acerca del como no es el típico sargento instructor de la ficción, sino que él es “the real deal”, quien en verdad, de veritas de veritas odia a los cadetes que le ha tocado entrenar. Pero todo el largo discurso no consigue cambiar la verdad; que SI es el típico sargento instructor de las novelas de guerra. Creo que Scalzi hizo esto como una parodia en varios niveles... o bien creyó que en verdad estaba creando un personaje consciente de su personaje y que lograba despegarse del cliché por medio de su discurso... pero no lo consigue. Muy bien podría Scalzi haber creado un personaje completamente distinto para ese sargento; dado que es sólo esporádicamente visto, las posibilidades eran muchas, pero Scalzi eligió irse por el lado del cliché que se sabe cliché y desea no ser cliché. Unas pocas acciones de parte de este personaje en lugar del discurso “yo sí los odio”, habría ido mucho más lejos para establecer su credibilidad.

El otro cliché es el héroe que triunfa en todo, más allá del deber, más allá de lo razonable, cuando no por sus propias cualidades, por pura suerte, y es además humilde acerca de todo ello. Esto también puede que sea una especie de parodia, pero tratándose del protagonista, la parodia llega a incomodar. La cuasi disculpa, hacia el final del libro, para este cliché, con un superior diciéndole al protagonista (John Perry), que “Nobody likes an overachiever” no termina siendo suficiente.

A pesar de todo lo anterior, repito, el libro es muy disfrutable. Y a pesar de que los aliens son, en su mayoría, malos malos, los diálogos internos de los personajes acerca de las continuas guerras le quitan pesadez a este otro cliché.

Ahora que lo pienso, tal vez todo el libro es, además de un homenaje, una parodia en varios niveles de las space operas de guerra.

No sé si soy solo yo, pero no pude evitar, cuando se trata de los malos de la historia, los alienígenas Rraey, pensar en que eran una especie de parodia de esa chef superestrella -o como sea que se les diga- Rachel Ray; por el nombre Rraey/Rachel Ray, y por el hecho de que uno de los actos de provocación de los Rraey es transmitir un programa de televisión, precisamente con uno de sus “chefs superestrella”, acerca de cómo cocinar humanos. Si estoy en lo cierto y esto fue planeado así por Scalzi, muy buena broma John, muy buena :)

En mi sistema de clasificación de libros, el cual nunca he usado antes en este blog y probablemente nunca usaré después, le doy a Old Man's War cuatro cruceros de batalla de cinco posibles (el quinto fue derribado por la maligna raza alienígena de los K'lyche).

viernes, junio 20, 2008

Star Wars... en Steampunk


¿Pero qué en el nobre de la Fuerza es esto, es acaso el hijo bastardo de Lord Darth Vader... y una grúa? No, es Lord Vader, si en esa galaxia muy, muy lejana, hace mucho tiempo, hubieran preferido dejar de lado el microchip y estacionarse en los bulbos, los engranajes y la fuerza hidráulica. Así lo representan en: Steampunk Star Wars, un sitio que no debe usted, Jedi de corazón, perderse por nada del mundo.
Nada más toparme con esta página, y leer las características de los personajes, de golpe se me ocurrió, ¿acaso no habría sido en verdad mejor si Star Wars hubiese sido una historia Steampunk en lugar de Ciencia Ficción Fantástica? De repente creo que sí, de repente creo que yo la habría amado al menos dos veces más. Y es que ese misticismo de Star Wars parece fusionarse a la perfección con un mundo steampunk, creando un híbrido... genial.
Sobre Lord Vader:
More machine than man, Vader is the Empire's most decorated General and a very powerful practitioner of the Force's dark arts. He is obsessed with communicating with the spirits of the dead, spending every sleepless night trying in vain to contact his lost love. Twisted and broken in body and mind, Vader is driven with sadistic passion.
He is a master with the traditional weapon of Force champions, the Phlogisticated Aether Torch, more commonly referred to as the phlogisabre.
Sobre los demás, mejor visiten la página Steampunk Star Wars. Y es que no se trata sólo de los diseños, sino de los antecedentes que Eric Poulton le da a estos "reimaginados" personajes, historias que de pronto se antojan mucho más complejas e interesantes que las de la verdadera Star Wars. Obi Wan como un Jedi infiltrado entre los Sith, el Almirante Ackbar como una especie de Nemo espacial... y Han Solo... oh sí, aquí Han Solo SIEMPRE dispara primero...


Sí, esto es, ni más ni menos, que la Estrella de la Muerte, o por su nombre técnico: Massive Solar-Orbiting Electro-Mechanical Analytic Engine, Mark 6 (Motor Analítico Electromecánico Masivo, Orbitador Solar, Tipo 6).

Y ya puestos a pensar en estas cosas, rayanas en la herecía, ¿se imaginan la serie de Steam Wars, diriguida por Steven Spilberg en una manera a la Indiana Jones..? Creo que estoy teniendo una... ejem, necesito un momento a solas por favor...

martes, abril 08, 2008

Del rincón de Caracortada: Las Naves del Tiempo

Debería pasar más seguido, que los grandes y queridos clásicos fueran revisitados de esta manera, pero exactamente de esta manera.
Muy bien, primero tengo una confesión qué hacer, no soy un enamorado de los clásicos, aun de los clásicos de Ciencia Ficción. Leí La Guerra de los Mundos, pero no me fue fácil hacerlo, y de La Máquina del Tiempo creo que no recuerdo mucho que digamos. No me es fácil acomodar la mente a los esquemas que seguían los escritores de hace algunas décadas, y los momentos de inocencia, o de chauvinismo que solían tener me sacan de mis casillas. Bueno, si H.P. Lovecraft me resulta aburrido a veces (todas esas narraciones sobre ciudades de marfil, titánicas y hermosas, simplemente no las aguanto), y su racismo furibundo es algo que tiene uno que tragarse a fin de seguir la historia.
Pero cuando una historia clásica es revisitada como lo ha sido La Máquina del Tiempo, con esta su continuación autorizada, Las Naves del Tiempo, es como uno de mis sueños hechos realidad.
No se trata de una de esas revisiones en las que la historia se escribe de nuevo, ahora con los valores modernos, en esas se pierde la perspectiva y terminan siendo historias nuevas, poco relacionadas con las originales. Esta es una continuación, tal cual, y Stephen Baxter cuida que así sea. El Viajero es el mismo, e incluso piensa y habla de manera casi idéntica a su encarnación Wellsiana, pero en este libro, el Viajero evoluciona.
Lo podríamos ver como una crítica amororsa de Baxter hacia H. G. Wells, a la hora narrar como el Viajero observa su yo del pasado, el de la primera novela, y se da cuenta de sus muchos errores, de sus traumas y de los prejuicios que le llevaron a actuar de determinadas maneras, todo esto sin que la historia externa cambie acorde con esas "críticas", lo que cambia es el interior del personaje.
Baxter tiene bastante éxito a la hora de tomar un personaje creado por alguien más, y ponerlo, tal cual, en un nuevo ambiente que es, aparte, extensión de su ambiente anterior.
No encontré contradicciones evidentes, Baxter no reescribió a Wells, sino que construyó sobre la obra de éste, y esto en ocasiones vuelve la historia un tanto confusa; por ejemplo no se explica uno ciertas reacciones del Viajero, hasta que recuerda que no es un hombre de esta época, sino de finales del siglo XIX, con todos los valores y prejuicios propios de la época.
Incluso, Baxter va hasta realizar un ligero análisis psicológico de la mente del viajero, que no es otra cosa que un análisis de la mente de Wells, y de lo que pudo haberlo llevado a crear a creaturas como los Morloks.
Las Naves del Tiempo es una novela de nuestra época, ya se deja atrás de xenofobia, y en el nuevo encuentro con los Morloks, e una historia alterada por las acciones del viajero, éste se ve obligado a dejar atrás sus preconceptos y su sentido de la superioridad. Si La Máquina del Tiempo fue una fábula de lo que podría pasar al ser humano en el futuro, una pieza sacada hasta cierto punto del miedo al progreso, Las Naves del Tiempo es una fábula de la pequeñez de miras del hombres, que trata de medir al universo con sus propios esquemas. El tono cambia, del pesimismo de Wells, a un optimismo Baxteriano que, sin embargo, resulta hasta algo cruel con el ser humano, cuando le dice que tal vez tu, hombre, como hombre, no vaya más allá de otros pocos milenios, pero tu descendencia, esto es descendencia de la mente, no de la carne, puede seguir tal vez para siempre.
Incluso las explicaciones nuevas sobre la física, Bater las sabe hacer encajar a la perfección en el esquema planteado por La Máquina del Tiempo; y me pareció captar un guiño pícaro en las primeras partes del libro cuando Nebogipfel, el nuevo morlok, pregunta impaciente al Viajero cómo funciona la máquina del tiempo, y después de una explicación vaga, al estilo de la ciencia ficción de principios del siglo XX, insiste, "Sí, pero cómo funciona", demandando explicaciones que el lector principios del siglo XXI demanda.
Sí se vuelve algo vago hacia el final, cuando comienza a hablar de las multiplicidades, pero no una vaguedad inesperada, pues a lo largo del libro uno se da cuenta de que conforme avance, las cosas serán más y más complicadas.
Al final, Baxter redime a un personaje que en su tiempo no necesitaba ser redimido, que el lector amante de los clásicos no necesita ve redimido, pero cuya redención sí requerimos algunos lectores, y en el proceso redime al propio H.G. Wells. Es lo que pasa en la ciencia, los grandes genios del pasado siempre terminarán quedándose cortos cuando los conocimientos crecen, y aun cuando se les reconoce su genial trabajo, también se tiene en cuenta que eran productos de su tiempo, y que la nueva información reemplaza a la anterior ¿por que no iba a pasar lo mismo con la ciencia ficción?.

sábado, octubre 06, 2007

Libros, libros, libros... e-libros

Desde que me hice con mi Caracortada, me encontré con un problema, la mayoría de los libros que descargaba del Ares venían en PDF, un formato estupendo, si uno no está usando un lector como el Sony Reader, pues al pasar los libros, aun cuando los muestra sin problemas, aparecen como lejanas páginas con letritas (de hecho legibles, lo cual es un cumplido para los señores de Sony), que cansan montones la vista a la hora de leer. Con un par de programas, como el OmniFormat es posible convertir esos PDF en TXT que luego puede uno alterar para que sean más fáciles de leer en el Sony Reader; lo intenté con varios programas, pero el OmniFormat fue el que mejor me resultó, más atención, si se van a descargar ese programa, deben saber que en su versión freeware emplea anuncios, nada grave, sólo una ventanita del navegador mostrando el anuncio, pero también hay que saber que se tendrán que descargar otro programa antes para que el OmniFormat funcione, no es extremadamente intuitivo, tampoco.
Luego el problema es que los TXT que salen de la conversión conservan los saltos de línea que traía el documento PDF original, o sea que cada final de renglón es un punto y aparte, por lo que simplemente no se puede conseguir una alineación justificada, y a la hora de hacer los cambios para adaptar el texto al Reader (como poner una letra más grande), las líneas pueden quedar rotas y algo incómodas, si uno está acostumbrado a la estética de los libros de verdad. También se puede jugar con algunos programas, que detecten la continuidad de las líneas, pero al final, para mi, fue mejor el OmniFormat y conformarme con algunas líneas cortadas abruptamente. Lo que se puede hacer en este caso, es crear una plantilla en Word con hojas de 10.5 x 14.8 cms, para allí acomodar el texto y darse una muy buena idea de cómo aparecerá en el Reader, así se puede jugar con la letra y el tamaño hasta que quede lo más estético posible. Otra recomendación, ya que estamos en eso, es guardar los archivos en RTF, que parece ser el formato con el que el Sony Reader está más a gusto, los DOC tiene que convertirlos y le toma un ratillo hacerlo.
Pero el caso de esta entrada era comentar que, si están como yo buscando libros para el Sony Reader, y si los están buscando de ciencia ficción, como yo, pues que recomiendo enormemente dos listas de correo fenomenales, Biblioteca de la Ciencia Ficción que es una lista de Yahoo Argentina, y La Bichoteca de Ciencia Ficción de Yahoo México, con montones de libros y, para mi feliz, feliz, alegre, alegre sorpresa, la mayoría vienen en doc, rtf o html, así que es sencillísimo adaptarlos al Caracortada. Estoy medio rabiando, pues me había descargado del Ares algunos, en PDF, que me pasé algunas noches reformateando, sólo para encontrármelos en esas listas ya listos (válgame la redundancia). Pero bueno, todo es cosa de prueba y error. Por supuesto, si se suscriben a esas listas, lo de menos es compartir un poco de la colección privada que tengan (yo no lo he hecho, por que no tengo nada que ellos no tengan ya ;) ).
Por otro lado, para los amantes de Lovecraft, en el inglés original, recomiendo mucho FeedBooks con montones de e-books para descargar, y ya listos para varios formatos, entre ellos el del Sony Reader, unos lindos archivitos para descargar y cargar al lector directamente, con letras grandes y amigables con la retina. Los de Lovecraft, están AQUI y si no es la colección completa, está muy cerca de serlo.
En fin, que Baalcebub está en plena orgía literaria y sigue feliz con su Caracortada.
Baalcebub se va a seguir viviendo vicariamente a través de la buena tripulación del Leonora Christine.

jueves, septiembre 06, 2007

¿Acaso fue un breve sueño?


Tuve un Sony Reader...

Así es, después de meses de anhelar uno de estos aparatitos, después de semanas de esperar que ese sueño se hiciera realidad, por fin lo tuve, entre mis regordetas manecitas, un Sony Reader, lo atiborré con 84 libros, todos ellos títulos de ciencia ficción que nunca he podido conseguir en las librerías de estas tierras, tan lejanas de la mano de Asimov, y tan cercanas a las sucias garras de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Alcancé a leer, por fin, The Forever War, de Joe Haldeman.

El Sony Reader, al menos para mí, es una belleza, pantallita en blanco (más bien crema) y negro (más bien gris) que está, para lo que te truje chencha, leer y leer exclusivamente, le caben montones de libros, sin contar la memoria extraíble opcional (yo le puse 84, y le quedaban 60 megas libres de sus noventa disponibles).

Luego mi mala suerte alzó su fue cabeza.

Resulta que a estos aparatitos, nada puede ser tan bello, les suele salir un error, que es que a los pocos días de comprados (un síntoma temprano, vamos), les sale una línea vertical en la pantalla, una hilera de pixels (¿son pixels los de la e-ink esa, o son acaso diminutos demonios sosteniendo una microscópica cartulina con una cara blanca y una negra?) muertos, sin posibilidad de recuperación, esto lo supe tras una breve ojeada a los foros de la red. La cosa no era taaaaan mala, no impedía la lectura, pero, bueno, cuando tiene lo soñado, quieres que sea lo mejor posible, además, ¿que tal si con el paso del tiempo le daban mas e-infartos? así que lo regresé.

Y el problema es que la cosa no es tan fácil, lo conseguí mediante el familiar de una amistad que vive a ratos en EU y a ratitos aquí en México, así que ya se imaginarán, la cosa no va a ser sencilla, o al menos no va a ser rápida. Por lo pronto, a esperar otras cuantas semanas, para saber si me será cambiado el artefacto, o me quedaré con mi defectuoso reader. El caso es que fue un breve periodo de tres días los que lo tuve, y ahora a esperar de nuevo.

¿Será acaso que todo fue un sueño, será que soy un hombre que soñó que tenía un Sony Reader, o soy un hombre que tiene un Sony Reader y está teniendo la pesadilla de que ya no lo tiene?

Y es que insisto, la cosa era preciosa, sobre todo para un lector empedernido como yo, que cuando se trata de buena ciencia ficción, llegó a los terrenos de la adicción. Y no me malentiendan, me encantan los libros, físicos, con sus hojas, con su peso, con su olor (puedo distinguir entre editoriales sólo por el olor del pegamento), y amo bucear en las librerías de viejo para descubrir esas joyitas que el establishment intelectual pueblerino de este país desprecia y las editoriales dejan de publicar; pero hombre, que así no se puede vivir, que uno necesita más y el medio no se lo da, por eso amo el Sony Reader, y el Ares, (antes E-Mule),y con perdón de los dioses literarios de mi panteón, las copias electrónicas de esos libros que no hay otra manera de conseguir.

Que tampoco es perfecto el Sony Reader, vamos, con los PDF, a menos que sean hechos específicamente para él, nomás no funciona bien, que lo suyo son los rtf, pero por esas nimiedades no se va uno a detener y software hay mucho en la red. también hay que experimentarle con los tamaños de letra y cosillas relacionadas, para descubrir que es lo que se lee mejor, pero son defectos que se vuelven retos.

En fin, por lo pronto, mientras espero el veredicto del Cosmos y del Caos, tengo mi trilogía de Drizzt Do'Urden que interrumpí cuando recibí el Reader.

Ah pero ya verán, nomás lo tenga de vuelta, ya sea uno nuevo o mi viejo caracortada, van a ser semanas sin dormir y la bibliografía entera de las joyas de la ciencia ficción atiborrándome los sesos, faltaba más, faltaba menos.

viernes, julio 27, 2007

La buena Ciencia Ficción

¿Cuál es la buena ciencia ficción? Como en todo, como en el caso de cada libro escrito desde que el hombre comenzó a escribir, hay una respuesta por cada individuo que ha leído ese libro, o que se ha inmerso en tal género.
En mi opinión, la buena ciencia ficción es aquella que, cuando dejas de lado el libro (por que la buena ciencia ficción sólo puede ser literaria, el cine u otros medios, por exigencias de esos mismos medios, pueden dar muy decente ciencia ficción, pero no "de la buena"), y al salir de ese mundo en que has estado envuelto mientras leías, al mirar la realidad que te rodea, sientes que estas viviendo un un mundo primitivo y atrasado. La buena ciencia ficción es aquella donde no sólo se enumeran las "maravillas" de ese mundo imaginario del futuro, sino que la narración vuelve a esas maravillas cosas tan comunes, dentro de un mundo tan coherente, que tu mismo, lector, te familiarizas con ellas, y te encuentras echándolas de menos en el mundo real.
No se quien decía que la ciencia y tecnología los bastante avanzadas, eran indistinguibles de la magia; pues en mi opinión, la buena ciencia ficción vuelve cotidianas las maravillas de la ciencia y la tecnología, las aleja de la magia, y te coloca en una posición donde apenas si te das cuenta de la suspención de la duda.
Por eso decía que la buena ciencia ficción sólo puede ser literaria, pues en el cine, en la TV, aún en las historietas, por lo general buena parte del desarrollo de la historia se tiene que dedicar a la exposición de las maravillas, y queda después muy poco espacio para que la narrativa venga y envuelva a tales maravillas y a quien las observa, en un sólo mundo imaginario pero perfectamente aceptable para la mente del espectador. Eso es sólo posible por los libros, pues en ellos el autor puede extenderse (casi, casi tanto como quiera), en el arte narrativo.
Y todo esto viene a colación por que estoy leyendo el último volumen de la dupla (cuádruple, por alguna extraña razón) Ilión/Olympo, y esa es ciencia ficción de la buena.
No puedo decir de Simmons más de lo que ya se ha dicho, más que todas esas reseñas que ya habitan la Red acerca de sus trabajos, solamente que en mi opinión es un autor de los buenos, y que en mi Panteón personal está allá arriba, junto con Frank Herbert (tal vez incluso Simmons ocupa un lugar a su diestra y juntos presiden ese Panteón), y Asimov (el decano de mis dioses privados, que aunque ya superado en mis gustos, sigue poseyendo un lugar muy especial). Sólo ellos tres, esa Santa Triada, superados por el inigualable (de nuevo, dentro de mi Panteón), Robert L. Forward, que al parecer por siempre ocupará la cúspide, rodeado por coros de serafines y querubines (de los originale,s nada de mariconadas de angelitos bebeformes y sonrosados, me refiero a las incorpóreas criaturas cuasidivinas y las bestias Sumerias).