Mostrando las entradas con la etiqueta john scalzi. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta john scalzi. Mostrar todas las entradas

martes, septiembre 01, 2009

La Colonia Perdida

Por el momento, no entremos en detalles acerca de cuanto odio las libertades que se toman quienes traducen los títulos...

Bueno, fue una lectura rápida, de verdad quería terminar rápido este libro para enterarme del final, y no decepcionó. Tengo que decir que satisfactoriamente completó el ciclo comenzado con Old Man's War.

Si Old Man's War es eminentemente heinleniano, La Colonia Perdida debe mucho más, creo, a Orson Scott Card.

Es agradable ver que el tono militarista de Old Man's War, la política de "no preguntes" y de tan sólo proporcionar la mínima información necesaria, terminan siendo retados en La Colonia Perdida. Y al leer las últimas páginas, no puede uno evitar recordar las primeras de Old Man's War, y sentir que en efecto el círculo se cerró... ¿o será mejor decir que el tirabuzón completó una vuelta? De hecho, la trilogía comienza como un tipo de historia y termina como otra muy distinta, y eso es agradable, las cosas no se quedan estancadas. Pero al mismo tiempo, es una trilogía exitosa cuando al terminar el último libro te recuerda tanto el comienzo del primero.

Claro que tiene un par de problemas.

Mi mayor problema con La Colonia Perdida es el arma defensiva Consu que de pronto aparece, hacia el final del libro, para salvar el día. Hasta ese momento, Scalzi no había recurrido a ese truco. Es cierto que había caído en otros clichés y deus ex machina, pero este es el deus ex machina que les gana a todos. Si hubiera habido mención a la posibilidad de obtener tal arma en alguna parte previa del libro, o en uno de los anteriores, como ocurrió con algunos otros de los artilugios salvavidas, la cosa no habría sido tan mala. Pero como ocurrieron los eventos, la verdad aparece como un acto desesperado de Scalzi por dar solución a un problema en el que se metió y del cual no sabía como salir.

Sospecho que en el libro de Zoe's Tale, algo puede ser que sea revelado sobre esto, sobre la inesperada aparición del artilugio salvavidas, habrá qué esperar a ver.

Los Obin terminan dejando qué desear, habiéndose transformado en mi especie favorita con Las Brigadas Fantasma, esperaba más de ellos en este libro, sin embargo pasan misteriosamente a un segundo plano, y su intervención en procurar el artilugio salvavidas tampoco es justificación suficiente para la existencia del mismo. Supongo que por lo pronto habrá que dejarlo archivado con las cosas que los Consu hacen simplemente por que son Consu.

El retorno de Jane a su forma de Fuerzas Especiales, sans piel verde, también es un poco incómodo. Apenas tenemos tiempo de verla como humana limitada, para cuando resulta cambiada de nuevo. Fue evidente que Scalzi consideró que un elenco solamente conformado por humanos limitados no iba a poder hacer frente a las amenazas de la historia. Esto queda justificado hasta cierto punto con el enojo de Jane ante esta transformación no deseada, sin embargo, la revelación final acerca del cambio de Jane se siente como final de cuento de hadas, lo que no va con el tipo de historia que nos estaba dando Scalzi.

Por lo demás, la novela por fin pareció hacerse eco de lo que yo había sentido hacia la Unión Colonial desde Old Man's War, que son unos, como dirían al otro lado del charco, capullos engreídos.

Los personajes alienígenas son interesantes, tal como Cainen de Las Brigadas Fantasma. Pero también can en los clichés. El honorabilísimo general que ha visto tanto horror que decide cambiar las cosas, siempre con el honor por delante, se ha hecho ya muchas veces. Sin embargo en este caso, ese general, el alienígena Gau, sirve de contrapunto para dejar ver que todo este tiempo pudimos haber estado poniéndonos del lado equivocado al creer que la UC eran los buenos de la historia.

El problema con los alienígenas es, sin embargo, que como muchos autores antes, Scalzi tuvo que convertirlos en humanos con disfraz para poder crear una historia de acción entretenida. Aparte de las diferencias físicas, las mentes de los alienígenas parecen proceder del mismo molde que las mentes humanas, y la comprensión es inmediata. Lo mismo pasó en Las Brigadas Fantasma con Cainen. Las únicas excepciones son los Consu y los Obin, pero de nuevo siguiendo el formato que impide la presencia de mentalidades alienígenas verdaderamente diferentes en una novela que es básicamente de acción, los Consu y los Obin se mantienen en el fondo; y cuando los Obin participan activamente, tienen sus "medallones de consciencia" apropiadamente encendidos para que sus personalidades sean lo bastante humanas.

La Colonia Perdida satisfizo, y el final fue muy bueno. Se queda uno con ganas de saber que va a pasar después, pero el ciclo queda apropiadamente cerrado.

Los únicos problemillas restantes son:

El nombre de la colonia, que ha de permanecer "perdida" por un año, Roanoke es demasiado obvio. Pero supongo que fue un gusto que Scalzi se tuvo que dar, y después de todo, es su historia. Además que parte del problema aquí viene de la traducción del título, que destruye el juego de palabras y hace demasiado obvia la alusión (el título original es La Última Colonia, no La Colonia Perdida).

Y el otro problemilla, ¿qué diantres pasó con los hombres lobo de Roanoke? Supongo que estuvieron allí simplemente para mostrar hasta que punto la UC no había investigado apropiadamente el planeta, y como un ejemplo de los peligros a los que se enfrentan los colonos, y además sirvieron como metáfora de la política secretista de la UC, y como motivación para que Perry pidiera que se investigara más a fondo los metadatos de la información que le dio la UC (aun cuando Szilard afirma que los metadatos habrían sido investigados en cualquier caso). Pero el hecho de que Perry los traiga a colación en su primera entrevista con Gau, y la respuesta de éste a la referencia parezca ser tan importante, exigía que se les diera a los hombres lobo de Roanoke un lugarcito en el epílogo. En fin, war casualties me imagino.

sábado, agosto 29, 2009

Las Brigadas Fantasma

Las Brigadas Fantasma (The Ghost Brigades), de John Scalzi.
Tengo que reconocer que la trama ha mejorado desde Old Man's War (la cual ahora me entero se llama en español La Vieja Guardia, y para un libro cuyo título parecía muy difícil de traducir, no les quedó tan mal).
Old Man's War es una historia simpática al más puro estilo space opera donde los humanos son los buenos por default y los alienígenas son los malos por default. Este gran defecto queda de lado por la narración relajada y algunas ideas interesantes que ya mencioné en su momento.
Ahora tengo que reconocer que con Las Brigadas Fantasma, Scalzi parece irse retirando del cliché de humanos=buenos, alienígenas=malos, pues la historia comienza a incluir ciertas dudas sobre este prejuicio. Tal vez no lo sabemos todo, y tal vez, a fin de cuentas, los humanos somos los malos. Pero esto que acabo de escribir no es del todo acertado, pues Scalzi revela un universo en su serie de la Unión Colonial que poco a poco se va separando de absolutos morales. Ya desde Old Man's War, antes que los imperativos morales estaban los imperativos de supervivencia, esto se vuelve más claro en Las Brigadas Fantasma.
Justo al principio del libro me topé con una irregularidad que, si bien más tarde es tímida y sesgadamente aludida, nunca es enfrentada del todo. En Old Man's War se nos deja claro que antes de transferir una mente a un nuevo cerebro, lo cual es imperativo para todos los reclutas de las FDC, el cerebro nuevo tiene que ser aclimatado a la conciencia que recibirá, y esto no se puede hacer -eso se nos deja claro en Old Man's War-, simplemente tomando una imagen del cerebro del individuo y moldeando el cerebro a partir de ella; el proceso tiene que ser en vivo, de allí el que los reclutas tengan que soportar el ver sus cráneos perforados por docenas de "agujas" que inyectan una especie de red neural que monitorizará el cerebro en todo momento, hasta el día de la transferencia.
Ahora, Las Brigadas Fantasma parte de la idea de que una conciencia grabada (algo que antes no se podía hacer y cuyo descubrimiento es un punto importante de la historia), es transferida a un nuevo cerebro. Ese cerebro, como todos los de los nuevos cuerpos de los soldados de las FDC, es creado a partir de ADN del individuo original. Sin embargo, dado que no se cuenta con la presencia de dicho individuo original, no es posible aclimatar el cerebro como parece ser fundamental en Old Man's War. Ahora, la historia deja claro que la transferencia no fue perfecta y que durante meses no "prendió", y hay algunas veladas alusiones al hecho de que un proceso como ese no se había hecho nunca antes... sin embargo me hubiera gustado que alguno de los personajes hablara claramente acerca de que el obstáculo principal era precisamente esa falta de aclimatación del cerebro a partir del comportamiento de un sujeto original vivo. En cambio, la preocupación de los personajes parece centrarse en el hecho de que la conciencia en cuestión está grabada en un medio que los científicos de la UC apenas son capaces de comprender (habiendo obtenido su fundamento de los Consu), y que nunca antes se había podido grabar en un medio sintético una conciencia, mucho menos recargarla en un nuevo cuerpo. Me pregunto si Scalzi decidió no dedicarle mucha importancia a un punto que en su libro anterior parecía bastante importante... o si algo fue perdido en la traducción.
Por otro lado, el libro satisface en cuanto a varias de las soluciones presentadas ante los problemas que enfrentan los personajes. Si bien los Obin, por buena parte del libro los "malos de la historia", salen de la nada, eso es de esperarse si consideramos que uno de los personajes menciona como la humanidad conoce a más de 600 especies inteligentes. Por otro lado, la influencia de los Consu se mantiene durante este libro, lo cual me pareció muy acertado considerando que el primer combate en que se vio involucrado Perry en Old Man's War fue precisamente contra los Consu, y a través de las observaciones de Perry el lector pudo comprender que había mucho más en los Consu de lo que la UC estaba dispuesta a aceptar.
La solución final al último de los problemas que el protagonista, Jared Dirac, tuvo que enfrentar estuvo muy bien planteada, desde su inclusión incidental cerca del inicio del libro, pasando por su utilización a un grado mayor hacia la mitad, llegando hasta su revelación como la respuesta al mayor de los problemas. Eso fue muy satisfactorio pues el protagonista no tuvo que sacarse algo de la manga para derrotar a su rival (que por cierto, nunca vimos morir realmente).
Aun cuando Las Brigadas Fantasma podría ser visto como una copia de Old Man's War, solamente variando la naturaleza de los protagonistas, las diferencias van más allá. Los personajes son distintos (aún cuando ambos son presas del interés exagerado que Scalzi parece poner en el humor) y sus acciones también lo son. Dirac no es el Perry que, sin quererlo, siempre parece tener la solución en la que nadie pensó y es capaz de ganarse la simpatía de cualquiera. Dirac es más callado, y aún cuando tiene sus momentos de brillantes que sólo logran dejar en claro que sus iguales son un tanto lerdos, estos momentos no son tan obvios como con Perry. Y algo que se agradece mucho es que Dirac no trata tan insistentemente, como Perry, de caer bien a todo el mundo.
Al final, no puedo evitar, así como Ols Man's War se asemeja a Ender's Game, comparar Las Brigadas Fantasma como La Sombra de Ender, aun cuando la comparación no es obvia.
La política también se vuelve más complicada en Las Brigadas Fantasma. Nos enteramos del Cónclave, y al final, en un trozo que tiene un tanto demasiado de exposición inmerecida, si bien no innecesaria, nos enteramos también del Contra-Cónclave.
Pero lo que más me intereso de Las Brigadas Fantasma, cómo no, fueron los Obin, en especial dado lo mucho que me gustaron los Scramblers del Blindsight de Watts. Ambas especies son muy similares, y su verdadera diferencia radica en que los Obin habitan un universo antropocéntrico, mucho mejor para ubicar una space opera, mientras que los Scramblers habitan en uno casi anti antropocéntrico... ¿antropoexcéntrico? donde se les puede analizar con mucho mejor detalle, sin tener que molestarse por crear una historia atrayente en el formato de la space opera.
Ambos Obin y Scramblers comparten una característica fundamental, carecen de ego, de concepto del yo. Pero mientras los Scramblers parecen ser la forma dominante del universo, lo cual no pinta nada bien para los seres humanos, y su existencia pone el dedo en la llaga sobre la posibilidad de que la autoconciencia no sea la gran cosa, tal vez ni siquiera una ventaja evolutiva; los Obin son los descastados del universo de Scalzi, únicos en su carencia de autoconciencia, aún van más allá, deseando desesperadamente poseer eso de lo que carecen. Esto va muy bien para el space opera donde el humano es el modelo ideal del ser inteligente, pero deja qué desear en el departamento del análisis filosófico del yo. Ahora que Scalzi permite a uno de sus personajes, si bien "el malo" (aunque la verdad en lo personal lo encontré muy razonable), mencionar que ese deseo de los Obin por poseer una autoconciencia muy buen puede haber sido artificialmente inducido en ellos por sus creadores, y que a fin de cuentas el conseguir ese Yo, no les servirá de nada, pues son perfectos así como son.
En el universo de Scalzi, al parecer y para tranquilidad de la humanidad, una especie inteligente no puede evolucionar por sí misma si carece de autoconciencia. Y si bien Watts no nos deja claro si los Scramblers son "naturales" o "creados", sí que abre la posibilidad a que estas creaturas hayan evolucionado por sí mismas, y que sea el modelo humano el que esté manifestando un error en su evolución con su obsesión por la autoconciencia.
En general, Las Brigadas Fantasma me parece que amplía y mejora la trama iniciada con Old Man's War, y estoy impaciente por comenzar con La Colonia Perdida.
Otro detalle simpático, y muy bien utilizado en la trama, fue el hecho de que los BrainPals, la herramienta de herramientas de los soldados de las FDC (horrendamente traducidos como CerebroAmigos), pudieran tener defectos en su arquitectura, back doors al más puro estilo de Microsoft, que pudieran ser explotadas con el fin de poner en riesgo la efectividad de todas las fuerzas militares de la UC. Fue un guiño muy bienvenido de parte de Scalzi. No estoy tan seguro de cómo me sentí con la “ciencia ficción de antaño” (o sea la ciencia ficción de nuestro tiempo), que fue mostrada a los cadetes de las Fuerzas Especiales durante su entrenamiento. Está uno acostumbrado a que en las novelas de ciencia ficción sea casi una regla el que estén basadas en una realidad donde, o bien no existieron las novelas de ciencia ficción de nuestra época, o bien ha sido completamente olvidadas. Su inclusión es bastante delicada pues puede fácilmente ir de un cariñoso homenaje, a que el lector perciba al autor como ligeramente pedante. Por otro lado, es natural que una historia basada en el futuro que pretenda poseer toques de realismo, incluya alusiones socioculturales que han influenciado mucho a nuestra sociedad presente. Aún así, no estoy seguro de se Scalzi lo consiguió con esas alusiones.

domingo, agosto 23, 2009

¿Puede salir algo bueno de Yahoo Respuestas? Al parecer, si.

Yahoo Respuestas puede ser un lugar peligroso. No peligroso por las opiniones que se encuentra uno expresadas allí, en especial en ciertos foros, sino peligroso por lo adictivo. Uno sabe que está mal perder tiempo respondiendo preguntas que quien las hizo ya tiene una respuesta en mente y otorgará los puntos a quien más se acerque a lo que él o ella... o ello... piensa. Por supuesto que estoy hablando de foros como el de Religión y Espiritualidad, por mucho uno de los más activos. Otros foros pueden resultar en realidad informativos, pero nada es tan adictivo como responder a las preguntas de fanáticos religiosos (o trolles pretendiendo serlo), una y otra vez aun, cuando la respuesta es la misma que diste el día anterior. Puede uno terminar odiándose a sí mismo, como con el consumo de cualquier droga, pero en ese momento, es imposible resistirse.

Como sea, como ya mencioné, hay otro foros que resultan útiles, como el de Arte y Humanidades, en la sección de Libros. Entre los niños queriendo que alguien les haga la tarea, y fanáticas descerebradas de Crepúsculo, luego se encuentra uno cosas interesantes.

Pero la última cosa interesante que me encontré tenía menos que ver con la pregunta, que con la búsqueda de una respuesta. Alguien quería saber sobre "Los Versos Satánicos". Eso me llevó a buscar información, en especial donde descargar el condenado libro (condenado por los fanáticos religiosos, no condenado en sí), y me topo con QuedeLibros, uno de los mejores recursos para e-books que me haya encontrado en meses recientes. Y mi emoción se debe a que justo después de haber terminado Old Man's War, y mientras leo The Sagan Diary pensando que durante algún tiempo va a ser lo último que sepa sobre el universo de la Unión Colonial de Scalzi; de pronto, y retando mi convencimiento férreo de que todo es coincidencia, me topo en QuedeLibros con Las Brigadas Fantasma y La Colonia Perdida. Mi inicial desconfianza se basó en que se trata de las traducciones al español, que en muchos casos, cuando se trata de e-books, dejan mucho qué desear -la traducción que intenté leer hace algún tiempo del libro que comienzo a considerar mi Santo Grial personal, Posesión, de Stephen King, fue simplemente ilegible-, pero fue en parte disipada por el hecho de que los primero libros que descargué -y vaya que volví a las andadas, aún con unos pocos cientos de libros aun esperando ser leídos en mi disco duro-, no estaban en el formato maldito (PDF, siglas que representan, hasta donde yo sé, Peste, Destrucción y Fístulas).

Pero mi sorpresa fue aún mayor, y mi alegría a punto de rebosar niveles nunca antes alcanzados (estuve a punto de sonreír, a punto les digo), fue que la calidad de los libros era excelente. Una ligera revisada con Book Designer me mostró que los errores que más temo (los saltos de párrafo a media oración) eran prácticamente inexistentes, y el formato de los libros fue una delicia para modificar con Book Designer.

Los libros en español suelen ser los más pesados de editar con Book Designer, muchos saltos de párrafo a media oración (culpa, de nuevo, del formato maldito), muchas oraciones cortas que BD identifica como títulos, subtítulos, etc., y un sin fin de otros problemillas que requieren un mínimo de una hora para adecentar. Las Brigadas Fantasma y La Colonia Perdida, no sufrieron de ninguno de estos problemas.

Estos libros de verdad que están editados por gente con amor al arte, y eso da gusto... por que tiene uno que trabajar menos en ellos... ejem...

Y QuedeLibros se siguió revelando como una fuente inagotable de gozo y felicidad... hasta que, claro, traté de descargar Posesión... que estaba sólo en PDF... creo que es verdad, nunca llegaré a leer Posesión, y ni siquiera es por que me haya limitado a buscarlo en formato electrónico, en las librearías sólo se encuentra su gemelo Desesperación (el cual definitivamente no me gustó).

En fin, que el caso es que Yahoo Respuestas por fin me devolvió algo de lo mucho que le he dado en la forma de trolleo anti religioso, por medio de indirectamente hacerme encontrar QuedeLibros, otro recurso más para el buen Caracortada.

Ahora mismo estoy disfrutando de Las Brigadas Fantasma, que espero continuar de inmediato con La Colonia Perdida. Ya después, vendrá otro hallazgo hecho en QuedeLibros, Nocturna, de Guillermo del Toro.

También, pero este por torrent, me he descargado The Gun Seller, de Hugh Laurie, y por los primeros párrafos que leí, parece que el libro es bueno. Puede ser que tal vez ese hombre, Laurie, no me vaya a dejar un sólo campo en el cual no admirarlo.

martes, agosto 18, 2009

Old Man's War


Old Man's War es un libro escrito por John Scalzi, un escritor del que nunca había oído hablar.

El libro fue una lectura muy agradable, hace mucho que disfruté tanto de un libro como éste -no me refiero a que los temas me hayan hecho pensar mucho, como en el caso de Blindsight de Peter Watts-, sino que está escrito de una manera muy amena y fácil de seguir, que creo en estos momentos era justo lo que necesitaba. Había estado pasando por una racha en la que no encontraba libro que me atrapara, y Old Man's War lo hizo.

Este libro electrónico me lo conseguí casi por accidente de una especie de “remate de libros gratis” de la casa editora TOR, creo que en una entrada anterior hablé de ello.

Es un libro escrito al estilo de Heinlein, una especie de homenaje. Así que es exactamente lo que se podría esperar, un space opera de guerra, al estilo de Starship Troopers y que recuerda mucho, obviamente, a Ender's Game. No introduce demasiados conceptos novedosos, se acomoda en su nicho y se dedica a contar una historia que todo lector familiar con este tipo de libros podrá reconocer.

Claro que si hay algunas novedades, aunque eso de novedades puede ser una exageración.

La idea de una civilización interplanetaria donde la Tierra en sí no juega un papel principal y de hecho se encuentra en cuarentena, protegida a la vez que limitada por un poder político humano superior (la Unión de Colonos), aunque no sé dónde pude haberlo escuchado antes no me resultó del todo ajeno. No es de hecho similar a la relación terrestres-espaciales de Asimov en la fase más temprana de su Imperio Estelar. La Unión de Colonos es paternalista no sólo con la Tierra sino con las demás colonias y de hecho nunca queda del todo claro quién está detrás de esa fuerza política, quien dicta las ordenes de las CDF (Colonial Defense Forces).

Tal vez la mayor novedad, aunque tiene un sabor muy fuerte, para mi, a Larry Niven, es el hecho de que los soldados del CDF son hombres y mujeres de la tercera edad, a quienes se les proporcionan cuerpos nuevos especializados para la batalla; tenemos así soldados que han vivido toda una vida como civiles, han creado familias y negocios, y hacia el final de sus vidas deciden, por varios motivos, lanzarse a una vida de aventura formando parte de las CDF. La mayor razón expresada para tomar esa decisión es el deseo de no morir de viejo, pues se sabe, en la Tierra, que de alguna manera la CDF puede rejuvenecer a las personas -el hecho de que todo se trata de un trasplante de cuerpo no resulta en realidad ninguna sorpresa para el lector, pero la sorpresa de los protagonistas se justifica tal vez debido al estado de desinformación en que la Unión de Colonos tiene a la población de la Tierra. Así que estos soldados luchan no sólo por defender el espejismo de un ideal, sino por defender a una humanidad que conocen muy bien y de la cual forman parte ya sus genes. Esto es lo que me recuerda a Niven, con sus Protectores Pak, los más viejos de entre los Pak que alcanzan un estado de fisiología modificada con el cual pueden proteger a su progenie, donde sus genes ya se están replicando. No sé si Scalzi pensó en los Protectores Pak al crear a sus soldados viejos, pero la relación es interesante. Claro que también está la contraparte, las Brigadas Fantasma, los soldados de las Fuerzas Especiales que nacen siendo adultos y listos para pelear, sin haber tenido nunca una vida humana normal.

La idea de que la tecnología para los viajes interestelares (el skip drive) lo que hace es mover las naves de un universo a otro idéntico es interesante y hasta cierto punto perturbadora, y podría habérsele dedicado mucho más tiempo al análisis sus implicaciones, pero eso habría entorpecido el avance de la novela. En ausencia de tiempo para explicar los detalles más complicados, la respuesta de Scalzi, por medio de dos de sus personajes más versados en física “no tienes las matemáticas para comprenderlo”, resulta una salida bastante inteligente, si bien puede resultar insatisfactoria para algunos lectores que queremos saber más. Pero más de un libro se ha hundido bajo el peso de su propia densidad científica.

Otro aspecto que me quedé con ganas de que fuera mejor explorado, es lo que ocurre con los cuerpos viejos después de que “la conciencia” ha sido transmitida a un nuevo cuerpo. No me convence la idea de que el viejo cuerpo simplemente deja de funcionar, y para mi queda un aspecto macabro detrás de esa transferencia. La conciencia tal vez se copie, pero me parece evidente que el original no pierde la conciencia original, y es simplemente destruido por el encargado de la transferencia. A fin de cuentas, el original muere, y aún cuando el nuevo yo tiene conciencia de una continuación de su existencia previa en la nueva, el original ve terminada su experiencia. Pero como es común, no vemos la cuestión desde el punto de vista del original que está a punto de ser destruido. ¿Al final de cuentas se enteró de que a pesar de todo estaba muriendo? Esos segundos en los cuales el nuevo yo observa al viejo yo mirarlo dan a entender que la experiencia continúa en el viejo yo, aunque sea por unos momentos, y diverge de la del nuevo yo. Pero como dije, de ello no se habla más, y es una de las cuestiones de la ciencia ficción que siempre me han hecho sentir incómodo desde que lo vi por primera vez en las teletransportaciones; la cosa es que el original muere, el tipo que entra en la cabina deja de existir, y luego aparece uno nuevo en la siguiente cabina que tiene todos los recuerdos de ser el original, pero que en realidad no lo es.

Hay varios clichés en Old Man's War, pero la mayoría son perdonables y no afectan demasiado el disfrute del libro. Hay sólo dos que incitan una respuesta insatisfacción. Uno es el inescapable sargento instructor, que entrega un discurso larguísimo acerca del como no es el típico sargento instructor de la ficción, sino que él es “the real deal”, quien en verdad, de veritas de veritas odia a los cadetes que le ha tocado entrenar. Pero todo el largo discurso no consigue cambiar la verdad; que SI es el típico sargento instructor de las novelas de guerra. Creo que Scalzi hizo esto como una parodia en varios niveles... o bien creyó que en verdad estaba creando un personaje consciente de su personaje y que lograba despegarse del cliché por medio de su discurso... pero no lo consigue. Muy bien podría Scalzi haber creado un personaje completamente distinto para ese sargento; dado que es sólo esporádicamente visto, las posibilidades eran muchas, pero Scalzi eligió irse por el lado del cliché que se sabe cliché y desea no ser cliché. Unas pocas acciones de parte de este personaje en lugar del discurso “yo sí los odio”, habría ido mucho más lejos para establecer su credibilidad.

El otro cliché es el héroe que triunfa en todo, más allá del deber, más allá de lo razonable, cuando no por sus propias cualidades, por pura suerte, y es además humilde acerca de todo ello. Esto también puede que sea una especie de parodia, pero tratándose del protagonista, la parodia llega a incomodar. La cuasi disculpa, hacia el final del libro, para este cliché, con un superior diciéndole al protagonista (John Perry), que “Nobody likes an overachiever” no termina siendo suficiente.

A pesar de todo lo anterior, repito, el libro es muy disfrutable. Y a pesar de que los aliens son, en su mayoría, malos malos, los diálogos internos de los personajes acerca de las continuas guerras le quitan pesadez a este otro cliché.

Ahora que lo pienso, tal vez todo el libro es, además de un homenaje, una parodia en varios niveles de las space operas de guerra.

No sé si soy solo yo, pero no pude evitar, cuando se trata de los malos de la historia, los alienígenas Rraey, pensar en que eran una especie de parodia de esa chef superestrella -o como sea que se les diga- Rachel Ray; por el nombre Rraey/Rachel Ray, y por el hecho de que uno de los actos de provocación de los Rraey es transmitir un programa de televisión, precisamente con uno de sus “chefs superestrella”, acerca de cómo cocinar humanos. Si estoy en lo cierto y esto fue planeado así por Scalzi, muy buena broma John, muy buena :)

En mi sistema de clasificación de libros, el cual nunca he usado antes en este blog y probablemente nunca usaré después, le doy a Old Man's War cuatro cruceros de batalla de cinco posibles (el quinto fue derribado por la maligna raza alienígena de los K'lyche).