No creo que le ayude de mucho a doña Zirdiel por poner su video en mi blog, pero lo pongo de todas formas :)
Un saludo si te pasas por aquí Zirdiel.
viernes, junio 12, 2009
Así fue, interpretado por Zirdiel
sábado, mayo 16, 2009
sábado, febrero 21, 2009
7zip... I miss you
Noooooooooooooooo!!!!No es posible, una de mis utilidades favoritas no la he podido hacer funcionar en Ubuntu. 7-Zip nunca me ha fallado en Windows, no había archivo comprimido que se resistiera a esta pequeña belleza de programa... sólo una vez un archivo zip se resistió y me obligó a una instalación infernal de Winzip que requirió un exorcismo para ser eliminada.
Pero lo principal, es que 7zip se las arregla a la perfección con ese, el más usado y más difícil de los formatos, el .rar. Parece que todo mundo comprime en .rar, pero luego resulta que existen muy pocos extractores para .rar que sean freeware. No sé si será que Winrar es muy celoso de su código o qué onda, pero está difícil. Al menos yo el único extractor que encontré la primera vez, hace ya años, que me topé con los .rar, fue 7zip.
Pero ahora, en Ubuntu, lo más parecido que me encuentro es algo llamado p7zip, que a pesar de estar en los repositorios y ser instalado... ¡No hay manera de hacerlo arrancar! Ni aparece en los menus, ni se puede crear un lanzador... bueno, eso de "no se puede" traduzcase por "yo no he podido".
Así que a la primera que me hallé con un .rar que quería extraer, me di cuenta que el extractor nativo de Ubuntu... File Roller?, comosellame, no soportaba el formato. Y dado que p7zip no daba señales de vida, pues me instalé unas cosas que se llaman Xarchiver y KArchiver y un tal gestor de XArchive y el resultado fue el mismo, no estaba instalado en formato específico y nada qué hacer.
La solución la encontré en Esta página y esa pareció ser la solución, el FileRoller pudo descomprimir el archivo.
La cosa es... la cosa es que, si de repente quiero crear archivos comprimidos, pues va a ser otra monserga, y recurrir a la terminal, que para este usuario novato de Ubuntu sigue dando algo de miedo.
La otra cosa es que, fijándome en Agregar y Quitar programas, aparece que siguiendo las instrucciones de la página antes mencionada, terminé instalando
RAR: This is the RAR archiver from Eugene Roshal. It supports multiple volume archives and damage protection. It can also create SFX-archives. There are versions which run on DOS, Windows (3.1x,95,NT), FreeBSD, BSDI. Este programa es shareware y debe registrarlo después de 40 días de uso.

The bad guy from this sad, sad story
¿Qué diantres significa eso último, que voy a poder extraer archivos rar durante esos 40 días y luego ya no?
Bueno, pues esta es mi siguiente queja contra Ubuntu, se me está poniendo altanero con los .rar... o más bien los .rar se me están poniendo altaneros con Ubuntu.
Pero la cosa sigue, aún no ha sido suficiente para rendirme. Habrá que investigar a ver como se puede hacer funcionar el 7zip, por que si no... sin 7zip... la vida no vale la pena...
jueves, febrero 19, 2009
Why must you fail me now?
Justo ayer estaba feliz por que Ubuntu me estaba haciendo las cosas impresionantemente fáciles, me pasé la tarde viendo los último episodios de Battlestar Galactica, descargados del maravilloso sitio Series Yonkis, que por cierto, se está poniendo estupenda la serie... pero el caso es que... supongo que por esas ¿cuatro horas? -tal vez un poco más-, continuas de estar viendo los episodios en la TV, por obra y gracia de la tarjeta ATI... ¡Pues que ahora traigo un desgarriate en Ubuntu que no tengo idea como arreglar!
Cada que inicio el sistema con el televisor conectado, se arma un desmadre y termina diciéndome que hay un problema con el driver y desactivando el mismo para poder iniciar Ubuntu. Luego, tengo que iniciar el sistema con el televisor desconectado.
¿Reinstalar el driver? No estaba seguro de cómo hacer eso en Windows, aunque pude actualizarlo, en Ubuntu no tengo la menor idea, hay algunos archivos que aparecen en Synaptic al buscar ATI, pero además de reinstalarlos, no me he atrevido a nada más, y reinstalarlos no funcionó.
No tengo idea de como buscar la información de la tarjeta de video, para descargar el driver manualmente. Claro que podría hacer eso desde Windows, buscar la información, pero eso quedará para el final y es como hacer trampa. Y la ayuda de Ubuntu no me ayuda a descubrir donde diantres veo la información del hardware que tengo instalado. Eso sin contar con que no tengo idea de si descargar el driver servirá de algo, pues muy bien puede ser que necesite desinstalar el anterior primero, lo cual tampoco sé, como no sea borrando todos los archivos que lleven el acrónimo ATI en la descripción, desde Synaptic. Además de que me puede pasar como con el plug in de flash player, en el que, por tener la versión anterior instalada, se trababa la cosa y la nueva versión no quería trabajar, eso lo pude solucionar el primer día, esto es un tanto más complicado. Y es que parece que en estos casos Ubuntu no gusta de ser tan cooperador como Windows... por no decir que cada solución parece requerir la serie de órdenes incomprensibles metidas en la terminal... eso ¡cuando no han borrado el maldito foro donde parece ser que estaba la respuesta!... pero esto último no es culpa de Ubuntu... ¡pero de todas maneras!...
Esta es la primera queja que tengo contra Ubuntu, y cala más por que parece ser la respuesta exacta a la alabanza que le daba ayer, arruina una de las cosas por las que estaba contento.
En fin... que me siento... traicionado... dun dun dunnnnnnnn.
Cada que inicio el sistema con el televisor conectado, se arma un desmadre y termina diciéndome que hay un problema con el driver y desactivando el mismo para poder iniciar Ubuntu. Luego, tengo que iniciar el sistema con el televisor desconectado.
¿Reinstalar el driver? No estaba seguro de cómo hacer eso en Windows, aunque pude actualizarlo, en Ubuntu no tengo la menor idea, hay algunos archivos que aparecen en Synaptic al buscar ATI, pero además de reinstalarlos, no me he atrevido a nada más, y reinstalarlos no funcionó.
No tengo idea de como buscar la información de la tarjeta de video, para descargar el driver manualmente. Claro que podría hacer eso desde Windows, buscar la información, pero eso quedará para el final y es como hacer trampa. Y la ayuda de Ubuntu no me ayuda a descubrir donde diantres veo la información del hardware que tengo instalado. Eso sin contar con que no tengo idea de si descargar el driver servirá de algo, pues muy bien puede ser que necesite desinstalar el anterior primero, lo cual tampoco sé, como no sea borrando todos los archivos que lleven el acrónimo ATI en la descripción, desde Synaptic. Además de que me puede pasar como con el plug in de flash player, en el que, por tener la versión anterior instalada, se trababa la cosa y la nueva versión no quería trabajar, eso lo pude solucionar el primer día, esto es un tanto más complicado. Y es que parece que en estos casos Ubuntu no gusta de ser tan cooperador como Windows... por no decir que cada solución parece requerir la serie de órdenes incomprensibles metidas en la terminal... eso ¡cuando no han borrado el maldito foro donde parece ser que estaba la respuesta!... pero esto último no es culpa de Ubuntu... ¡pero de todas maneras!...
Esta es la primera queja que tengo contra Ubuntu, y cala más por que parece ser la respuesta exacta a la alabanza que le daba ayer, arruina una de las cosas por las que estaba contento.
En fin... que me siento... traicionado... dun dun dunnnnnnnn.
miércoles, febrero 18, 2009
So far... so good... plus PROGRESS QUEST!!!
Día... ejem... -uno pensaría que me tomaría la molestia de ver la fecha de las entradas del blog para hacer una idea de cuantos días llevo probando Ubuntu... pero no-... algo más de una semana, creo, de mi experiencia con Ubuntu. So far, so good. La verdad es sencillo acostumbrarse al Sistema Operativo, no me he visto en la necesidad de trastear mucho con la Terminal, así que supongo eso ayuda a que mi nivel de frustración, extremadamente alto de por sí, no haya aumentado.
Otras dos cosas gratas. Cuando reinstalo Windows, siempre me encuentro teniendo que descargar varios programas para el mismo tipo de archivos. Por ejemplo, para video, en Windows tengo el estupendo VLC Media Player que funciona genial para casi cualquier tipo de archivo; sin embargo cuando de trata de reproducir DVDs, tengo que recurrir al Windows Media Player, por que en VLC no suelen verse bien. Y si se trata de videos .flv, pues tengo que recurrir al FLVplayer4Free que también es un estupendo programa, y que con solo la descarga de unos pocos codecs puede reproducir videos de real player... y así librarse del condenado Real Player.
Pero la cosa es que en Ubuntu, además del primer día en que descargó los codecs, el reproductor por default Totem se ha hecho cargo de todos los archivos de video sin problema. Claro que hay algunos opciones que no tiene, por ejemplo la de VLC de acelerar la reproducción, y de hecho parece ser que al estar viendo un DVD no permite cambiar la posición del indicador de avance... pero el caso es que me tiene sorprendido que el reproductor por default del OS me haya facilitado tanto las cosas. Aun habrá que probarlo con videos de real player, a ver que acontece con ellos, y seguramente voy a terminar descargando VLC de cualquier manera, por alguna razón ese reproductor me ha hecho fiel... además de que ha sido a fuerza que me le limitado en mis arranques pseudo psicóticos de descargar todo lo que se me pone enfrente.
No sé si será que el driver para la tarjeta ATI está actualizado, o si Ubuntu 8.10 funciona mejor de lo que lo hizo el 8.04 en ese aspecto, pero no podría estar más conforme con la interacción con el televisor. Mientras en Windows tenía que estar activando el centro de control de ATI, un proceso lento, aquí parece ser que siempre está activado, el... el... el comosellame que detecta la televisión, sin por eso hacer más lento o pesado el sistema, y eso de verdad me hace feliz, por que en Windows tenía además que desactivar el monitor si quería que el video se viera óptimo en el televisor. Y encima de todo, ¡parece ser que la imágen es más nítida! Pero eso no tiene sentido dado que el driver se supone que es ideal en Windows y algo así como de segunda mano en Ubuntu... en fin, que estoy volviendo a sonar como niño descubriéndose el mimi me.
Y la cereza en el pastel, es que de no ser por Ubuntu, aunque esto sí es completamente accidental, no me habría enterado del mejor MMORPG de todos los tiempos, Progress Quest.

Es... es...es... es el MMORPG ideal... pero no puedo expresarlo en palabras, se lo tiene que jugar para sentirlo... qué puedo decir, soy un converso a Progress Quest. Por cierto, acabo de fundar -en el servidor Spoltog-, la Guild "Archaeobacterial Order of the Silverish Afternoon", o AOSA, por si alguien por allá fuera quiere unirse, estamos haciendo grandes cosas... y por "nosotros", me refiero a mí y mis amigos imaginarios.
Y pensar que esta joya de juego estaba allí simplemente en el repositorio de Ubuntu... y pensar que todos estos años ha existido y ha sido para Windows, y que apenas recientemente ha sido pasado a Linux... esto debe ser el destino.
Otras dos cosas gratas. Cuando reinstalo Windows, siempre me encuentro teniendo que descargar varios programas para el mismo tipo de archivos. Por ejemplo, para video, en Windows tengo el estupendo VLC Media Player que funciona genial para casi cualquier tipo de archivo; sin embargo cuando de trata de reproducir DVDs, tengo que recurrir al Windows Media Player, por que en VLC no suelen verse bien. Y si se trata de videos .flv, pues tengo que recurrir al FLVplayer4Free que también es un estupendo programa, y que con solo la descarga de unos pocos codecs puede reproducir videos de real player... y así librarse del condenado Real Player.
Pero la cosa es que en Ubuntu, además del primer día en que descargó los codecs, el reproductor por default Totem se ha hecho cargo de todos los archivos de video sin problema. Claro que hay algunos opciones que no tiene, por ejemplo la de VLC de acelerar la reproducción, y de hecho parece ser que al estar viendo un DVD no permite cambiar la posición del indicador de avance... pero el caso es que me tiene sorprendido que el reproductor por default del OS me haya facilitado tanto las cosas. Aun habrá que probarlo con videos de real player, a ver que acontece con ellos, y seguramente voy a terminar descargando VLC de cualquier manera, por alguna razón ese reproductor me ha hecho fiel... además de que ha sido a fuerza que me le limitado en mis arranques pseudo psicóticos de descargar todo lo que se me pone enfrente.
No sé si será que el driver para la tarjeta ATI está actualizado, o si Ubuntu 8.10 funciona mejor de lo que lo hizo el 8.04 en ese aspecto, pero no podría estar más conforme con la interacción con el televisor. Mientras en Windows tenía que estar activando el centro de control de ATI, un proceso lento, aquí parece ser que siempre está activado, el... el... el comosellame que detecta la televisión, sin por eso hacer más lento o pesado el sistema, y eso de verdad me hace feliz, por que en Windows tenía además que desactivar el monitor si quería que el video se viera óptimo en el televisor. Y encima de todo, ¡parece ser que la imágen es más nítida! Pero eso no tiene sentido dado que el driver se supone que es ideal en Windows y algo así como de segunda mano en Ubuntu... en fin, que estoy volviendo a sonar como niño descubriéndose el mimi me.
Y la cereza en el pastel, es que de no ser por Ubuntu, aunque esto sí es completamente accidental, no me habría enterado del mejor MMORPG de todos los tiempos, Progress Quest.

Es... es...es... es el MMORPG ideal... pero no puedo expresarlo en palabras, se lo tiene que jugar para sentirlo... qué puedo decir, soy un converso a Progress Quest. Por cierto, acabo de fundar -en el servidor Spoltog-, la Guild "Archaeobacterial Order of the Silverish Afternoon", o AOSA, por si alguien por allá fuera quiere unirse, estamos haciendo grandes cosas... y por "nosotros", me refiero a mí y mis amigos imaginarios.
Y pensar que esta joya de juego estaba allí simplemente en el repositorio de Ubuntu... y pensar que todos estos años ha existido y ha sido para Windows, y que apenas recientemente ha sido pasado a Linux... esto debe ser el destino.
sábado, febrero 14, 2009
Día... ehmmm... ¿tres? ¿cuatro?... lo que sea... con Ubuntu
Pues estoy en el día [insert daily countup here] de mi experimentación con Ubuntu. Me estoy sintiendo cada vez más cómo con este OS... lo cual no deja de tener implicar complicaciones a futuro. Tengo entendido, gracias a mi somero viaje por los foros, que llega a ser complicado eliminar Ubuntu, cuando se ha instalado junto a Windows, por que al parecer el primero deja una configuración que, al ser eliminado, bloquea la carga de Windows. Por otro lado, si decidiera pasarme por completo a Ubuntu... no quiero ni pensar en la de problemas transportando archivos... y están todavía las objeciones anteriores.
Anyway, me siento realizado por haber podido instalar Flock. No es que me agrade todo esto de las redes sociales, sino que por más que probé editores para el blog, ninguno me convenció... los que pude hacer funcionar... y Flock pues sí está funcionando.

La cosa es que no estaba en los repositorios, hubo que descargarlo, luego me enteré, con expresión desconsolada, de que la instalación no era cosa de enchílame otra, más que nada por que las instrucciones que dan en algunos foros o blogs, y aún en el mismo FAQ de Flock, o no están actualizadas, o no incluyen sutiles diferencias, o de plano soy un idiota que no supo como seguirlas. Así que casi instalé el Flock yo solito, desempaquetando el archivo, copiandolo a mano y siguiendo las pocas instrucciones que pude para crear los accesos directos... esto... ¿en Ubuntu son accesos directos? no, creo que son enlaces... lo que sea.
El problema vino cuando Flock quiso el plugin de Flash, que ya de por sí me dio problemas con Firefox. Que no lo quería instalar por sí mismo, Flock, y la instalación manual no funcionaba por que, obvio, ya estaba instalado. Así que recurrí a dar de latigazos a las tres neuronas que me han mantenido a flote estos años, y se me ocurre copiar un tal archivo de terminación .so que estaba en la carpeta de plugins de Mozilla, y que tenía nombre de flashplugin y no sé que más, a la carpeta de plugins de Flosk, y contra toda expectativa funcionó... ¡Pude hacer funcionar algo en Ubuntu! ¡Yaaaayyyyy!... pues que se me está quitando el miedo, al parecer. Igual pude hacer funcionar el enlace del menú aplicaciones para el mismo Flock... creo que ese esfuerzo terminó con una de las nauronas... será extrañada.
Ahora lo extraño, al parecer, es que Flock está instalado pero nadie dentro del OS se entera, el tal Synaptic no lo ve, menos la opción de Añadir y quitar aplicaciones... así que suponga está funcionando a la buena de Azathoth y casi casi como aplicación portátil... pero bueno, funciona... de momento... ¿qué pasará el día que haya actualizaciones mayores? No tengo la menor idea. No me quito la sensación de que estoy corriendo un OS chapucero, chapuzeado por mí mismo por no saberlo usar bien... pero echando a perder se aprende.
¿Más rápido que Windows? Pues hasta eso que hoy sí lo noté, más que nada por que al entrar a Windows éste estaba especialmente lento. ¿Más cómodo?... será la novedad del asunto. El caso es que este analfabestia se las está arreglando con Ubuntu y no hay problemas que reportar.
Lo otro que me parece incómodo de toda la situación es que ahora estoy corriendo la computadora con programas duplicados. Un Firefox en cada OS, un Thunderbird y un aMSN en cada OS... lectores para RSS en cada OS... archivos duplicados por lo anterior... como que le quita el sentido a cambiar de OS para hacer más ágil a la máquina... pero lo justifico con que de momento estoy probándolo todo.
La queja contra Flock... ¡La maldita justificación! ¿Por que tantos programas para editar texto ignoran la condenada justificación. Me gustan los textos justificados, me desagradan los textos chimuelos como este... esta bien, respira profundo... concesiones, si no quieres estar entrando a Blogger cada vez que quieras poner una nueva entrada hay cosas que sacrificar... OK. Ahora que me fijo, tampoco tiene la opción de cita... CALMA, it's all good.
Así que las cosas van bien...
Ah sí, es 14 de Febrero, el día del terror... maldita sea...

Anyway, me siento realizado por haber podido instalar Flock. No es que me agrade todo esto de las redes sociales, sino que por más que probé editores para el blog, ninguno me convenció... los que pude hacer funcionar... y Flock pues sí está funcionando.
El logo de Flock... ¿por qué? por que es un logo bonito, redondito, con colores brillantes y agradables, y en algún lado leí que esto era lo que definía al Web 2.0, y como quiero ser parte de eso... sea lo que sea... pues allí está... ¿Ya soy Bloogcebub 2.0? ¿No? ¡Me lleva!
La cosa es que no estaba en los repositorios, hubo que descargarlo, luego me enteré, con expresión desconsolada, de que la instalación no era cosa de enchílame otra, más que nada por que las instrucciones que dan en algunos foros o blogs, y aún en el mismo FAQ de Flock, o no están actualizadas, o no incluyen sutiles diferencias, o de plano soy un idiota que no supo como seguirlas. Así que casi instalé el Flock yo solito, desempaquetando el archivo, copiandolo a mano y siguiendo las pocas instrucciones que pude para crear los accesos directos... esto... ¿en Ubuntu son accesos directos? no, creo que son enlaces... lo que sea.
El problema vino cuando Flock quiso el plugin de Flash, que ya de por sí me dio problemas con Firefox. Que no lo quería instalar por sí mismo, Flock, y la instalación manual no funcionaba por que, obvio, ya estaba instalado. Así que recurrí a dar de latigazos a las tres neuronas que me han mantenido a flote estos años, y se me ocurre copiar un tal archivo de terminación .so que estaba en la carpeta de plugins de Mozilla, y que tenía nombre de flashplugin y no sé que más, a la carpeta de plugins de Flosk, y contra toda expectativa funcionó... ¡Pude hacer funcionar algo en Ubuntu! ¡Yaaaayyyyy!... pues que se me está quitando el miedo, al parecer. Igual pude hacer funcionar el enlace del menú aplicaciones para el mismo Flock... creo que ese esfuerzo terminó con una de las nauronas... será extrañada.
Ahora lo extraño, al parecer, es que Flock está instalado pero nadie dentro del OS se entera, el tal Synaptic no lo ve, menos la opción de Añadir y quitar aplicaciones... así que suponga está funcionando a la buena de Azathoth y casi casi como aplicación portátil... pero bueno, funciona... de momento... ¿qué pasará el día que haya actualizaciones mayores? No tengo la menor idea. No me quito la sensación de que estoy corriendo un OS chapucero, chapuzeado por mí mismo por no saberlo usar bien... pero echando a perder se aprende.
¿Más rápido que Windows? Pues hasta eso que hoy sí lo noté, más que nada por que al entrar a Windows éste estaba especialmente lento. ¿Más cómodo?... será la novedad del asunto. El caso es que este analfabestia se las está arreglando con Ubuntu y no hay problemas que reportar.
Lo otro que me parece incómodo de toda la situación es que ahora estoy corriendo la computadora con programas duplicados. Un Firefox en cada OS, un Thunderbird y un aMSN en cada OS... lectores para RSS en cada OS... archivos duplicados por lo anterior... como que le quita el sentido a cambiar de OS para hacer más ágil a la máquina... pero lo justifico con que de momento estoy probándolo todo.
La queja contra Flock... ¡La maldita justificación! ¿Por que tantos programas para editar texto ignoran la condenada justificación. Me gustan los textos justificados, me desagradan los textos chimuelos como este... esta bien, respira profundo... concesiones, si no quieres estar entrando a Blogger cada vez que quieras poner una nueva entrada hay cosas que sacrificar... OK. Ahora que me fijo, tampoco tiene la opción de cita... CALMA, it's all good.
Así que las cosas van bien...
Ah sí, es 14 de Febrero, el día del terror... maldita sea...
Mi escritorio de Ubuntu, featuring the lovely Marta Zawadzka...
Addendum: Esto de postear con Flock no es tan sencillo, me acabo de pasar unos buenos diez minutos preparando esa captura de pantalla de desde Blogger me habría llevado unos segundos incluir...viernes, febrero 13, 2009
Ubuntu Pathetic Platypus
"Es mi opinión personal que los Ornitorrincos han sido cruelmente ignorados por los fabricantes de software y espero que Canonical nos tenga en cuenta cuando sea hora de nombrar el Ubuntu al que le toque la letra 'P'".No, no es cierto, es Ubuntu 8.10 Intrepid Ibix, pero ¿a que estaría genial que sacaran una versión Pathetic Platypus? Yo lo compraría... bueno, ya sé que es gratis, pero en ese caso hasta lo compraría... a precio de Windows Vista... es que me gustan los ornitorrincos... Es más, podría ser Ubuntu Ponderous Platypus, o Ubuntu Profound Platypus, o Ubuntu Piccolo Platypus -especial para teléfonos móviles-. O ya si lo que quieren es apantallar pues Ubuntu Powerful Platypus. ¿Ubuntu Perverted Platypus..? Sí, creo que éste último también lo compraría...
De nuevo vuelvo a intentarlo...
Qué puedo decir, en cuanto se me mete una idea entre las cejas, no la puedo dejar ir así como así. Eso me viene ocurriendo con Ubuntu desde hace meses, no se me quita la idea de cambiarme a ese sistema operativo.
La última vez que lo intenté, terminé dejándolo por la paz después de que me encontrara con un par de problemas.
Esto se supone que sea el informe atolondrado de un usuario que no tiene la menor idea de lo que es Linux -hasta hace un año habría jurado que se trataba de una especie de felino-, acerca de su convivencia con Ubuntu.
Para empezar esta vez decidí no hacer el cambio completo. La vez pasada traía un virus en Windows que no me dejaba estar, uno de esos que ningún antivirus elimina y que lo obliga a uno a hacer no sé cuantos cambios, borrar archivos, correr programas, y pensé en mejor formatear el sistema, tras lo cual, puse Ubuntu y no me convenció. En parte, irónicamente, por que Windows nunca desapareció del todo, la opción seguía allí así como al parecer el OS. Lo obsesivo compulsivo me ganó y volví a formatearlo todo y reinstalé Windows.
Tras un breve periodo de: "Sí, uso Windows, pero por lo demás todo serán aplicaciones de código abierto", pasé a una etapa de: "Al carajo con eso y para que se les quite, hasta IE7 y Windows Media Player 11 voy a poner"; con la ayuda de un par de blogs que daban indicaciones acerca de como instalar esos dos programas sin pasar por la autenticación de Windows original -¡Ey, no es mi culpa, cuando compré la máquina nadie me dijo que el Windows que traía no era original, hipócritas los del negocio oficial donde me la vendieron!-. En fin, que de esa etapa de "todo open source" sólo me quedó aMSN.
La cosa es que esta vez, con el nuevo Ubuntu 8.10, Intrepid Ibex -estoy esperando ansioso al día que saquen el Ubuntu Pathetic Platypus, ese día si me cambio totalmente-, me decidí a ponerle más esfuerzo. Lo instalé al lado de Windows... y la primera de las cosas extrañas que ocurrieron es que el parecer no se instaló en el disco duro principal, donde está Windows, sino en uno de los secundarios, que ahora aparece, al verlo en Windows, mutilado y no se ve por ningún lado la partición... pero en fin, eso es lo de menos dado que Ubuntu funciona y no parece haber conflictos.
La cosa con Ubuntu es que me encanta la idea. Te descargas el CD -que curiosas son las cosas, que tengo 20 DVD's vírgenes pero me tuve que ir a comprar un CD para el Ubuntu... por favor, nadie me informe que lo mismo podía haber quemado la imagen en un DVD, me moriría de vergüenza-, lo instalas mucho más fácilmente que como se instala Windows, y en cuestión de... una hora más o menos estás listo para... comenzar la actualizaciones... está bien, está bien, no hay problema, tras la instalación el programa está listo para usarse, pero dado que allí estaba la opción para actualizarlo, pues a ello, me dio tiempo de irme a cortar el pelo. Ah, sí, de las cosas que me encantan de Ubuntu es que hace todo por tí cuando se trata de comenzar a usarlo, y si eres un usuario primerizo, pues yo diría que Ubuntu es ideal. El OS busca las actualizaciones, las descarga y las instala, todo sin el menor problema. Windows hace algo similar, pero te regaña y se enfurruña por cuestiones de originalidad, y terminas teniendo que apagar la opción que te avisa si hay actualizaciones... aunque a estas alturas, con Vista, y dado que yo sigo con XP, pues la verdad no sé ya si esto sigue siendo un problema... anyway.
Ubuntu viene cargadito con los programas que puedas querer usar, Open Office para trabajos de oficina -el OO lo probé un rato en Windows, pero no me gustó que había un par de conflictos a la hora de ver los PPS que te mandan los amigos por correo... sí, ya lo sé, eso es casi una cualidad a favor de Open Office... pero soy obsesivo y terminé volviendo a Microsoft Office-, trae el Firefox como navegador, lo cual está perfecto, trae un programa para el correo, otro para mensajería, Totem para las películas... en fin, que trae todo lo necesario y por eso me parece ideal para un usuario novato de PC. Bueno, pero si hasta a la hora de reproducir archivos de video que no reconoce, como .flv, se dio a la tarea a buscar los códecs necesarios cuando en Windows uno tiene que pasarse su buena media hora consultado foros para encontrar el programa con el que ver el bendito video... peeeeeeeero, la cosa cambia cuando uno es metiche sin ser habilidoso. O sea, que según entiendo, y siendo esto Linux, es también ideal para los usuarios experimentados que saben usar la máquina por línea de comando y ese tipo de cosas; aunque me imagino que los verdaderamente hábiles no se rebajan ni a Ubuntu y se arman su propio... ¿como le llaman, distro? de Linux. Pero cuando se es un usuario curioso, con ganas de sentir que tienes control sobre la máquina -aunque sea sólo una ilusión- pues Windows es lo que mejor va, por que a la hora de meterse a juguetear con los archivos, Ubuntu, siendo Linux, no se anda con jueguitos. Donde Windows nomás te dice: "Sería inteligente que no borraras ese archivo", Ubuntu simplemente no te deja a menos que sepas lo que estás haciendo y por lo tanto cómo hacerlo. Esto viene a colación por el simple hecho de querer ponerle un nuevo skin a aMSN, ¡que no me dejaba el Ubuntu este, habrase visto! Pero ya, inconcebiblemente la respuesta estaba en Yahoo Answers -me muero de vergüenza por ello-, y se pudo. Pero el caso es que están todas esas restricciones de Ubuntu que si uno es, como ya dije, más metiche que habilidoso, lo dejan sintiéndose bastante inepto y desesperado.
Tengo dos días probando el Ubuntu, y sólo me he escapado a Windows una vez. La cosa parece marchar bien. Visualmente es muy agradable, aunque me atrevería a decir que es lo opuesto a las nuevas versiones de Windows, donde éstas se ven, digamos que etéreas, Ubuntu se ve sólido, agradable de una forma opuesta, digamos. También agradan las muchas formas que tiene de cambiar el aspecto de la interfaz, cosa que había extrañado de Windows 98 en el XP, pero en Ubuntu son aún más y he perdido mis buenas horas acomodando y cambiando colores a ver qué me gusta más. Las barras de tareas absolutamente manipulables me tienen fascinado.
Un problema, que enfrenté desde Windows pero de alguna manera había olvidado y ahora me pica en un costado con Ubuntu, es la desinstalación de los programas que vienen con el paquete. Por ejemplo en Windows me habría encantado desinstalar MSN y Outlook, en lugar de sólo eliminar los íconos, hacer como que no existían, y usar mis propios programas. Ahora con Ubuntu, como estoy muy acostumbrado a Thunderbird y a aMSN, pues ignoro Evolution y Pidgin, pero no los puedo quitar por que al parecer están muy enredados con otras aplicaciones. Sí, sé que se supone que con el gestor de paquetes Synaptic es que se eliminan los programas que no se puede quitar con Añadir y Quitar aplicaciones, pero dado que parecen ser parte importante del sistema y como no tengo idea de cómo interpretar los árboles esos de relaciones, pues no me atrevo a quitarlo de momento... si es que es posible.
La instalación de programas es una de las cosas que me siguen dando descalabros con Ubuntu. Con Windows es facilísimo descargar un .exe o un .zip e instalar un programa. Con Ubuntu, hasta mi experiencia actual, lo ideal es no arriesgarse descargando los programas a través del navegador y mejor irse a los repositorios donde como quien dice automáticamente Ubuntu los descarga e instala. Al menos a eso me he resignado de momento, no sea que de repente me pase como la última vez que traté de instalar programas y después de supuestamente instalados no tenía la menor idea de a dónde habían ido a parar. Pero tampoco es para tanto pues en los repositorios hay una amplia variedad de programas de donde elegir para las necesidades que se tenga que satisfacer... que frase más rara acabo de escribir.
Algo que ya antes me había gustado mucho es la descarga automática de drivers, y lo divertido que es, al menos a mi ver, el que Ubuntu advierta con tanta seriedad que tal driver es de software cerrado y que deba uno poner sus claves para poderlos instalar... de nuevo nada de driver para mi tarjeta de captura de video, pero dado que todavía tengo allí a Windows, pues viene a ser problema menor.
Y aquí viene la cuestión de por qué no hacer el cambio completo. Está el driver de esa tarjeta que al parecer Ubuntu ni siquiera sabe que existe, y que para usarla necesito volver al viejo Windows. Pero lo principal son mis e-books.
Recientemente cayó en mis manos el penúltimo modelo de Sony Reader, el 505, y estoy de nuevo en plena fiebre de descarga de e-books. Para empezar, la biblioteca de Sony no trabaja en Ubuntu, no sé si será posible hacerla trabajar en Wine, pero con los quebraderos de cabeza que me ha dado antes la e-Book Library, mejor no le muevo. Está Calibre, que también hace las veces de biblioteca y está diseñado para cargar los libros al Reader, además de traer funciones que el programa de Sony no trae, que tiene su versión para Linux. Peeeeero, al parecer los libros cargados con Calibre el Reader -aún cuando sean .lrf-, los formatea, y eso de ver al Reader con la pantallita gris y el "formatting...", abajo, me da calosfríos, pues fue durante ese proceso que Caracortada se me volvió Caracortada. En cambio al cargar los libros con el software de Sony, el Reader los abre tal cual. Por otro lado mi propia biblioteca he sido incapaz de cargarla a Calibre, será por que todos los libros en ella los tengo en .rtf, que es el formato "genérico" que el Reader mejor trabaja. Pero la cosa quedó perfecta dado que en Todo Ebooks, una página que recién descubrí hace un par de semanas y que me tiene babeando, ofrecen una enorme biblioteca ya preparada para cargarla al Calibre. Y mi propia biblioteca la puedo tener por separa en el e-Book Library de Sony. Así que éste último programa es mi segunda razón para no abandonar Windows. Pero la mayor de todas las razones es... Book Designer.
Ahhhh, Book Designer, tengo que dedicarle una entrada aparte. Es el programa al que le pregunté, en cuanto empecé a usarlo: "¿Dónde has estado toda mi vida?". Esa facilidad para convertir casi cualquier formato a .lrf -el nativo del Sony Reader-, esa facilidad para editar los libros... esa posibilidad de mantenerme diez horas consecutivas pegado a la compu editando mis libros... Book Designer es maravilloso... y sólo está en Windows, y hasta donde sé, aun con Wine necesita que uno tenga Word para funcionar bien, y aun así al parecer no funciona al 100%. ¿Y por qué diantres iba a querer yo una joya como Book Designer funcionando a menos del 100%?
Y las demás razones son Los Sims 2 y Spore, y en menor grado Perfect World.
Ahora surge la ironía. El principal problema con Windows es la tendencia a volverse lento, que se supone no pasa con Ubuntu -digo se supone por que con los dos días que tengo de usarlo aún no sé si será cierto-, esa tendencia windowsiana a enredar programas y subrutinas que terminan dándole a uno la idea de que tiene un laberinto escheriano por Sistema Operativo, y el hecho de que todo esto va en detrimento de programas pesados, tales como los juegos... peeeeeero, esos jugos sólo funcionan en Windows. Así que instalo Ubuntu como alternativa al enredado y lento Windows, pero para los programas que quiero correr en un sistema más rápido, tengo que volver a Windows... qué puedo decir, mi vida es una ironía tras otra, lo cual es irónico por que... en realidad no, pero sonaba suave decirlo así.
Y al final está el problema que la primera vez me hizo borrar Ubuntu.
Yo estaba acostumbrado con Windows 98 a que de vez en vez se congelara y tuviera que resetear la máquina, nada más usual. Eso lo olvidé con XP, el cual hasta el momento nunca se ha congelado al punto de tener que empujar el aborrecido botoncito de restart. Pero Ubuntu, que yo esperaba fuera mucho más estable -se supone que sí es, pero yo, como atolondrado linuxanalfabeto no sé por qué es más estable-, resulta que en estos dos días, ¡dos veces se me ha congelado sin razón aparente! No era lo que me esperaba de Ubuntu. Bueno, creí que por ser una nueva versión, diferente del 8.04 que probé la vez pasada, eso de congelarse no iba a ocurrir, pero lo ha hecho. Puede ser que algo esté yo haciendo mal, pero no he hecho nada que no hubiera hecho en Windows XP, y éste último sigue con su récord de nunca haberse congelado.
En fin, que veremos que pasa. De momento aguantaré vara... Ubuntu me gusta, en el peor de los casos es un cambio agradable a la rutina de Windows, pero me temo que si esto del sistema congelándose continúa y tengo que quitarlo... me voy a echar un alacrán encima por que seguramente voy a terminar teniendo que formatearlo todo... la pista me la da el hecho de que la partición donde está Ubuntu no sea visible desde Windows.
Disclaimer: Si usted es un usuario experimentado y la mayor parte de los anteriormente escrito le provocó risa loca... esa era la idea... ejem... sí... eso mismo... era mi plan desde un principio... ajá... ejem... (la verdad no, pero ¿que me queda decir? "Así me bajo yo").
Disclaimer Segunda Parte: La Ausencia de los Links: No he puesto enlaces a páginas o programas que he mencionado por que me dio mucha güeva, la verdad, pero en entradas posteriores incluiré enlaces a páginas relacionadas con el apasionante mundo de los e-Books. Y el link para descargarse Ubuntu... pues ese cualquiera se lo encuentra.
De nuevo vuelvo a intentarlo...
Qué puedo decir, en cuanto se me mete una idea entre las cejas, no la puedo dejar ir así como así. Eso me viene ocurriendo con Ubuntu desde hace meses, no se me quita la idea de cambiarme a ese sistema operativo.
La última vez que lo intenté, terminé dejándolo por la paz después de que me encontrara con un par de problemas.
Esto se supone que sea el informe atolondrado de un usuario que no tiene la menor idea de lo que es Linux -hasta hace un año habría jurado que se trataba de una especie de felino-, acerca de su convivencia con Ubuntu.
Para empezar esta vez decidí no hacer el cambio completo. La vez pasada traía un virus en Windows que no me dejaba estar, uno de esos que ningún antivirus elimina y que lo obliga a uno a hacer no sé cuantos cambios, borrar archivos, correr programas, y pensé en mejor formatear el sistema, tras lo cual, puse Ubuntu y no me convenció. En parte, irónicamente, por que Windows nunca desapareció del todo, la opción seguía allí así como al parecer el OS. Lo obsesivo compulsivo me ganó y volví a formatearlo todo y reinstalé Windows.
Tras un breve periodo de: "Sí, uso Windows, pero por lo demás todo serán aplicaciones de código abierto", pasé a una etapa de: "Al carajo con eso y para que se les quite, hasta IE7 y Windows Media Player 11 voy a poner"; con la ayuda de un par de blogs que daban indicaciones acerca de como instalar esos dos programas sin pasar por la autenticación de Windows original -¡Ey, no es mi culpa, cuando compré la máquina nadie me dijo que el Windows que traía no era original, hipócritas los del negocio oficial donde me la vendieron!-. En fin, que de esa etapa de "todo open source" sólo me quedó aMSN.
La cosa es que esta vez, con el nuevo Ubuntu 8.10, Intrepid Ibex -estoy esperando ansioso al día que saquen el Ubuntu Pathetic Platypus, ese día si me cambio totalmente-, me decidí a ponerle más esfuerzo. Lo instalé al lado de Windows... y la primera de las cosas extrañas que ocurrieron es que el parecer no se instaló en el disco duro principal, donde está Windows, sino en uno de los secundarios, que ahora aparece, al verlo en Windows, mutilado y no se ve por ningún lado la partición... pero en fin, eso es lo de menos dado que Ubuntu funciona y no parece haber conflictos.
La cosa con Ubuntu es que me encanta la idea. Te descargas el CD -que curiosas son las cosas, que tengo 20 DVD's vírgenes pero me tuve que ir a comprar un CD para el Ubuntu... por favor, nadie me informe que lo mismo podía haber quemado la imagen en un DVD, me moriría de vergüenza-, lo instalas mucho más fácilmente que como se instala Windows, y en cuestión de... una hora más o menos estás listo para... comenzar la actualizaciones... está bien, está bien, no hay problema, tras la instalación el programa está listo para usarse, pero dado que allí estaba la opción para actualizarlo, pues a ello, me dio tiempo de irme a cortar el pelo. Ah, sí, de las cosas que me encantan de Ubuntu es que hace todo por tí cuando se trata de comenzar a usarlo, y si eres un usuario primerizo, pues yo diría que Ubuntu es ideal. El OS busca las actualizaciones, las descarga y las instala, todo sin el menor problema. Windows hace algo similar, pero te regaña y se enfurruña por cuestiones de originalidad, y terminas teniendo que apagar la opción que te avisa si hay actualizaciones... aunque a estas alturas, con Vista, y dado que yo sigo con XP, pues la verdad no sé ya si esto sigue siendo un problema... anyway.
Ubuntu viene cargadito con los programas que puedas querer usar, Open Office para trabajos de oficina -el OO lo probé un rato en Windows, pero no me gustó que había un par de conflictos a la hora de ver los PPS que te mandan los amigos por correo... sí, ya lo sé, eso es casi una cualidad a favor de Open Office... pero soy obsesivo y terminé volviendo a Microsoft Office-, trae el Firefox como navegador, lo cual está perfecto, trae un programa para el correo, otro para mensajería, Totem para las películas... en fin, que trae todo lo necesario y por eso me parece ideal para un usuario novato de PC. Bueno, pero si hasta a la hora de reproducir archivos de video que no reconoce, como .flv, se dio a la tarea a buscar los códecs necesarios cuando en Windows uno tiene que pasarse su buena media hora consultado foros para encontrar el programa con el que ver el bendito video... peeeeeeeero, la cosa cambia cuando uno es metiche sin ser habilidoso. O sea, que según entiendo, y siendo esto Linux, es también ideal para los usuarios experimentados que saben usar la máquina por línea de comando y ese tipo de cosas; aunque me imagino que los verdaderamente hábiles no se rebajan ni a Ubuntu y se arman su propio... ¿como le llaman, distro? de Linux. Pero cuando se es un usuario curioso, con ganas de sentir que tienes control sobre la máquina -aunque sea sólo una ilusión- pues Windows es lo que mejor va, por que a la hora de meterse a juguetear con los archivos, Ubuntu, siendo Linux, no se anda con jueguitos. Donde Windows nomás te dice: "Sería inteligente que no borraras ese archivo", Ubuntu simplemente no te deja a menos que sepas lo que estás haciendo y por lo tanto cómo hacerlo. Esto viene a colación por el simple hecho de querer ponerle un nuevo skin a aMSN, ¡que no me dejaba el Ubuntu este, habrase visto! Pero ya, inconcebiblemente la respuesta estaba en Yahoo Answers -me muero de vergüenza por ello-, y se pudo. Pero el caso es que están todas esas restricciones de Ubuntu que si uno es, como ya dije, más metiche que habilidoso, lo dejan sintiéndose bastante inepto y desesperado.
Tengo dos días probando el Ubuntu, y sólo me he escapado a Windows una vez. La cosa parece marchar bien. Visualmente es muy agradable, aunque me atrevería a decir que es lo opuesto a las nuevas versiones de Windows, donde éstas se ven, digamos que etéreas, Ubuntu se ve sólido, agradable de una forma opuesta, digamos. También agradan las muchas formas que tiene de cambiar el aspecto de la interfaz, cosa que había extrañado de Windows 98 en el XP, pero en Ubuntu son aún más y he perdido mis buenas horas acomodando y cambiando colores a ver qué me gusta más. Las barras de tareas absolutamente manipulables me tienen fascinado.
Un problema, que enfrenté desde Windows pero de alguna manera había olvidado y ahora me pica en un costado con Ubuntu, es la desinstalación de los programas que vienen con el paquete. Por ejemplo en Windows me habría encantado desinstalar MSN y Outlook, en lugar de sólo eliminar los íconos, hacer como que no existían, y usar mis propios programas. Ahora con Ubuntu, como estoy muy acostumbrado a Thunderbird y a aMSN, pues ignoro Evolution y Pidgin, pero no los puedo quitar por que al parecer están muy enredados con otras aplicaciones. Sí, sé que se supone que con el gestor de paquetes Synaptic es que se eliminan los programas que no se puede quitar con Añadir y Quitar aplicaciones, pero dado que parecen ser parte importante del sistema y como no tengo idea de cómo interpretar los árboles esos de relaciones, pues no me atrevo a quitarlo de momento... si es que es posible.
La instalación de programas es una de las cosas que me siguen dando descalabros con Ubuntu. Con Windows es facilísimo descargar un .exe o un .zip e instalar un programa. Con Ubuntu, hasta mi experiencia actual, lo ideal es no arriesgarse descargando los programas a través del navegador y mejor irse a los repositorios donde como quien dice automáticamente Ubuntu los descarga e instala. Al menos a eso me he resignado de momento, no sea que de repente me pase como la última vez que traté de instalar programas y después de supuestamente instalados no tenía la menor idea de a dónde habían ido a parar. Pero tampoco es para tanto pues en los repositorios hay una amplia variedad de programas de donde elegir para las necesidades que se tenga que satisfacer... que frase más rara acabo de escribir.
Algo que ya antes me había gustado mucho es la descarga automática de drivers, y lo divertido que es, al menos a mi ver, el que Ubuntu advierta con tanta seriedad que tal driver es de software cerrado y que deba uno poner sus claves para poderlos instalar... de nuevo nada de driver para mi tarjeta de captura de video, pero dado que todavía tengo allí a Windows, pues viene a ser problema menor.
Y aquí viene la cuestión de por qué no hacer el cambio completo. Está el driver de esa tarjeta que al parecer Ubuntu ni siquiera sabe que existe, y que para usarla necesito volver al viejo Windows. Pero lo principal son mis e-books.
Recientemente cayó en mis manos el penúltimo modelo de Sony Reader, el 505, y estoy de nuevo en plena fiebre de descarga de e-books. Para empezar, la biblioteca de Sony no trabaja en Ubuntu, no sé si será posible hacerla trabajar en Wine, pero con los quebraderos de cabeza que me ha dado antes la e-Book Library, mejor no le muevo. Está Calibre, que también hace las veces de biblioteca y está diseñado para cargar los libros al Reader, además de traer funciones que el programa de Sony no trae, que tiene su versión para Linux. Peeeeero, al parecer los libros cargados con Calibre el Reader -aún cuando sean .lrf-, los formatea, y eso de ver al Reader con la pantallita gris y el "formatting...", abajo, me da calosfríos, pues fue durante ese proceso que Caracortada se me volvió Caracortada. En cambio al cargar los libros con el software de Sony, el Reader los abre tal cual. Por otro lado mi propia biblioteca he sido incapaz de cargarla a Calibre, será por que todos los libros en ella los tengo en .rtf, que es el formato "genérico" que el Reader mejor trabaja. Pero la cosa quedó perfecta dado que en Todo Ebooks, una página que recién descubrí hace un par de semanas y que me tiene babeando, ofrecen una enorme biblioteca ya preparada para cargarla al Calibre. Y mi propia biblioteca la puedo tener por separa en el e-Book Library de Sony. Así que éste último programa es mi segunda razón para no abandonar Windows. Pero la mayor de todas las razones es... Book Designer.
Ahhhh, Book Designer, tengo que dedicarle una entrada aparte. Es el programa al que le pregunté, en cuanto empecé a usarlo: "¿Dónde has estado toda mi vida?". Esa facilidad para convertir casi cualquier formato a .lrf -el nativo del Sony Reader-, esa facilidad para editar los libros... esa posibilidad de mantenerme diez horas consecutivas pegado a la compu editando mis libros... Book Designer es maravilloso... y sólo está en Windows, y hasta donde sé, aun con Wine necesita que uno tenga Word para funcionar bien, y aun así al parecer no funciona al 100%. ¿Y por qué diantres iba a querer yo una joya como Book Designer funcionando a menos del 100%?
Y las demás razones son Los Sims 2 y Spore, y en menor grado Perfect World.
Ahora surge la ironía. El principal problema con Windows es la tendencia a volverse lento, que se supone no pasa con Ubuntu -digo se supone por que con los dos días que tengo de usarlo aún no sé si será cierto-, esa tendencia windowsiana a enredar programas y subrutinas que terminan dándole a uno la idea de que tiene un laberinto escheriano por Sistema Operativo, y el hecho de que todo esto va en detrimento de programas pesados, tales como los juegos... peeeeeero, esos jugos sólo funcionan en Windows. Así que instalo Ubuntu como alternativa al enredado y lento Windows, pero para los programas que quiero correr en un sistema más rápido, tengo que volver a Windows... qué puedo decir, mi vida es una ironía tras otra, lo cual es irónico por que... en realidad no, pero sonaba suave decirlo así.
Y al final está el problema que la primera vez me hizo borrar Ubuntu.
Yo estaba acostumbrado con Windows 98 a que de vez en vez se congelara y tuviera que resetear la máquina, nada más usual. Eso lo olvidé con XP, el cual hasta el momento nunca se ha congelado al punto de tener que empujar el aborrecido botoncito de restart. Pero Ubuntu, que yo esperaba fuera mucho más estable -se supone que sí es, pero yo, como atolondrado linuxanalfabeto no sé por qué es más estable-, resulta que en estos dos días, ¡dos veces se me ha congelado sin razón aparente! No era lo que me esperaba de Ubuntu. Bueno, creí que por ser una nueva versión, diferente del 8.04 que probé la vez pasada, eso de congelarse no iba a ocurrir, pero lo ha hecho. Puede ser que algo esté yo haciendo mal, pero no he hecho nada que no hubiera hecho en Windows XP, y éste último sigue con su récord de nunca haberse congelado.
En fin, que veremos que pasa. De momento aguantaré vara... Ubuntu me gusta, en el peor de los casos es un cambio agradable a la rutina de Windows, pero me temo que si esto del sistema congelándose continúa y tengo que quitarlo... me voy a echar un alacrán encima por que seguramente voy a terminar teniendo que formatearlo todo... la pista me la da el hecho de que la partición donde está Ubuntu no sea visible desde Windows.
Disclaimer: Si usted es un usuario experimentado y la mayor parte de los anteriormente escrito le provocó risa loca... esa era la idea... ejem... sí... eso mismo... era mi plan desde un principio... ajá... ejem... (la verdad no, pero ¿que me queda decir? "Así me bajo yo").
Disclaimer Segunda Parte: La Ausencia de los Links: No he puesto enlaces a páginas o programas que he mencionado por que me dio mucha güeva, la verdad, pero en entradas posteriores incluiré enlaces a páginas relacionadas con el apasionante mundo de los e-Books. Y el link para descargarse Ubuntu... pues ese cualquiera se lo encuentra.
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jueves, diciembre 18, 2008
domingo, octubre 12, 2008
¡Esto tal vez nunca vuelva a pasar!
¡Gracias Serrat! No sólo por haber venido, sino por que, por primera vez en la historia de Bloogcebub, aparecemos -y por "aparecemos" me refiero a mi y mis amigos imaginarios-, ¡En quinto lugar en una búsqueda de Google, de 32,600 páginas! -cuarto si no consideramos los dos resultados de El Ágora-. Esto es un hito en la historia de Bloogcebub... y ahora que lo pienso, eso es muy, muy triste... Anyway, siendo que eso es un hito, es también digno de tomarse en cuenta y ser recordado... por mi... y mis amigos imaginarios... sniff, sniff, no, no estoy llorando, no, es que estaba cortando cebolla... sniff... sob, sob, sob...
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sábado, octubre 11, 2008
Huir de Ti
Gracias al comentario que amablemente me dejó familia... no, o sea, el comentario no me dejó familia, sino que familia me dejó el comentario... como sea. Gracias a ese comentario me entró también la curiosidad por ver cómo se llamaba la primer canción que Serrat interpretó en catalán en el concierto del viernes. Resulta que se llama Huir de Ti. Y la letra es muy buena:
Huir de Ti
Joan Manuel Serrat
Puedes tomar el atajo y, a escondidas, huir
del mundo y de todos y así
dejar toda una vida atrás
y por rutas olvidadas, sin embargo,
llegar a donde nadie te conoce.
Donde nadie te espera.
Pero huir de ti
jamás podrás huir de ti.
Cada cual es siempre cada cual.
Por cualquier sendero
unido a ti
hay algo y alguien
que no te deja huir de ti
jamás ni de ningún modo.
Puedes seguir adelante e ir siempre más lejos
a lugares exóticos donde se escabulle
la gente hablando lenguas extrañas.
Puedes bajar con el río a tierras cálidas
o trepar con las águilas
a la cumbre de las montañas.
Pero huir de ti
jamás podrás huir de ti.
Incluso el rostro y el nombre puedes cambiarte.
Hacerte pasar por otro.
Inventarte un heterónimo.
Un nuevo pasaporte con nuevas manías,
nuevas gestas y miserias,
que detrás del anónimo
siempre estarás tú
hablando contigo de tú a tú.
Y un día cansado de huir y no ir a ninguna parte
descubrirás dentro de ti al lobo
que contigo va al infierno y la gloria.
Que en cualquier decorado y en todo momento,
con cualquier reparto,
se repite la historia,
que huir de ti
jamás podrás huir de ti.
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Me gusta todo de ti
Serrat en Chihuahua: "Qué bueno es estar entre un chingo de gente tan chingona..."
Comencemos por una metáfora:
Tome usted una galleta oreo... o cualquier galleta sandwich -mis preferidas son las Flor de Naranjo-, y separe las dos mitades. No, no use ningún truco, no gire las mitades a menos que sea estrictamente necesario, no las deslice, nada inusual, sólo sepárelas. ¿Se quedó todo el relleno en una de ellas y la otra sólo quedó con trazas del dulce? Bien, alguna vez con un amigo empleé esta metáfora para referirme a Joan Manuel Serrat y a... ya saben... "El Profeta" -me prometí que no iba a pronunciar Su Santo Nombre en esta entrada-. En la metáfora, Joan Manuel Serrat es la galleta que se queda sin relleno. Aún es una galleta, aún es deliciosa, de hecho es más fácil bañarla en leche así sin relleno... ¿me estoy refiriendo a Serrat con términos como "bañar en leche" y "deliciosa"? Por el Demogorgón, creo que su historia acerca de cómo habría podido ser Joana me afectó... pero me estoy adelantando.
Esa fue mi metáfora. Ya se que ellos dos, su primo "El Nano", y el Primo del que es primo el Nano, son dos cantantes diferentes, que nunca han sido dueto más que en aquella maravillosa noche regiomontana... bueno y en todas las noches en otras partes donde dieron conciertos... anyway. Que van cada uno por su lado. Pero bueno, ¿que esperan de mi? Imaginen que soy un patito recién nacido, que nací esa noche regia y que sufrí de impronta con esos dos grandes, y que si pienso en Joan Manuel, no puedo dejar de pensar en... ya saben... El Profeta...
El caso es que ahora, sin llegar a detractarme, voy a decir que la galleta es de esas que cada lado es de un sabor diferente, y que Joan Manuel, habiéndose quedado con la mitad del relleno -¡Demontres, esto sigue saliendo demasiado homoerótico!- es la mitad que menos me gusta, pero que aun siendo galleta igual me como -es oficial, esta es una entrada homoerótica-.
Para salir del aprieto -y sigo, ¿que pasa conmigo la noche de hoy?-, diré que Joan Manuel es digno de ser admirado por... ya saben... El Profeta... y que si bien, ante la elección sigo eligiendo primero a... El Profeta... si la elección es entre "el Nano" y cualquier otro cantante... ya saben, menos El Profeta... eligo a Joan Manuel.
No sé que será, supongo que Joan Manuel es demasiado alegre y bienintencionado si lo comparamos con... ya saben... El Profeta... y que por eso tengo un prejuicio a favor de... ya saben... Pero también hay algo de que sus canciones las siento como de otra generación. Claro que las canciones del Primo del Nano también son de otra generación, pero por alguna razón sólo con las canciones de Joan Manuel pienso que estoy escuchando la música de mis mayores, y con... ya saben... El Profeta... eso no me pasa en absoluto.
Dicho lo anterior, Joan Manuel Serrat kicks so much fucking ass! Es bueno, es muy bueno, es genial el tipo. Claro que eso ya lo había descubierto después de Dos Pájaros de un Tiro, pero esa vez estaba demasiado embelesado por... ya saben... El Profeta... y ahora que tuve la oportunidad de ver al Nano solo, pues que me gustó mucho, tanto como para decidirme a comenzar a buscar sus discos. Y que Baalcebub diga que va a buscar los discos de alguien, siendo básicamente un ser fundamentalmente amelómano, quiere decir que algo le ha gustado bastante.
Lo que más sorprendió del caso de la presetación de Joan Manuel Serrat en Chihuahua, en mi nada humilde opinión, es que haya sido gratis. Ya sé que se trata de parte del festival este de la ciudad, pero tratándose de una figura del tamaño de la de Joan Manuel... sonaba casi demasiado bueno para ser cierto. Yo pensé: "Cuestión de una hora, unas pocas canciones y ya". Pero no, dos horas, tres retornos -y eso que el público tampoco pidió con tanto entusiasmo como hubiese debido esos retornos-, y una escenario lleno, fue bueno y cierto.
La odisea de Baalcebub fuera de la Baalcueva, de la que sale cada vez menos en tiempos recientes, comenzó cuando apenas el día anterior se enteró de la fecha exacta en que se presentaría Joan Manuel allá donde las palomas hacen su nido... get it! Ha Ha!... never mind... y decidió que siendo como era, casi exactamente un año de aquel concierto de sus sueños -hay que ver que no creo en el destino, pero la cosa es de 12 días de diferencia... da qué pensar- valía la pena excursionar en el mundo de los heliofilos... aunque fuera de noche... e ir a ver a Joan Manuel.
Como siempre, planee salir muy temprano para ganar un buen lugar, pero en especial para encontrar dónde estacionar -ahhh, automóviles, sois la pesadilla de Baalcebub-. Estaba hasta preparado para llevarme Insomnia, de Stephen King, que me estoy leyendo en estos días, para pasar el rato antes del concierto. Pero claro, el concierto era a las ocho y media de la noche y terminé saliendo de casa faltando veinte minutos para las ocho. Por fortuna vivo cerca -aunque si alguien pregunta, mi versión es que calzo grande y vivo lejos... pero esa es otra historia-.
Por supuesto terminé estacionándome tan lejos que era casi lo mismo dejar el automóvil en casa e irme a pie al concierto... pero si hubiese sido de otra manera, no hubiera sido yo... en fin, que sabía que a la hora de regresar al coche me iba a perder, y en efecto así fue, vagué un rato con expresión de miedo y desconsuelo buscando el Baalcemóvil al terminar el concierto, hasta que decidí seguir a un grupo de gente y que si no encontraba en coche, me iba a vivir con ellos.
Claro, el lugar estaba lleno. No LLENO, sólo lleno. Todos los asientos ocupados y me tocó ser de los que escucharon el concierto de pie -y teniendo la constitución que Baalcebub tiene... digamos que hay un par de depresiones con forma de pezuñas en el cemento del Palomar y dejémoslo así-. No fue tan larga la espera, y me divertí escuchando cómo desde un bloque de gradas provisionales, la gente gritaba a los que estaban de pie frente a ellos que se quitaran. Por fortuna yo no estaba frente a ningunas gradas, si no habría cundido la histeria asesina.
Hasta que el concierto comenzó. Estaba lejos, y descubría que mi condenada Olympus es una mierda. Lo habría descubierto en Dos Pájaros de un Tiro si me hubieran permitido meterla, pero me tocó enterarme aquí. Las fotos que incluyo dicen más que mil palabras... de hecho no, esas fotos hablan con la boca llena de migajas de galletas y no se les entiende una palabra, pero dan la idea de lo lejos que estaba y lo mala inversión que fue la bendita cámara -ah, pero la compré en circunstancias angustiosas y especiales... que no viene al caso mencionar aquí-.
Joan Manuel cantó algunas que ya le había oído, y otras varias que no, y que la verdad algunas de ellas me gustaron bastante. Claro que cantó Algo Personal, mi favorita de su repertorio, y que mientras la canta, siempre espero ver que estallen las cabezas de todo político presente, o que más tarde salga en los noticieros que los políticos de la ciudad murieron de aneurismas masivos y repentinos esa noche. Disculpe el Señor, fue para mi la agradable sorpresa de la noche. También gratamente sorprendido por las dos canciones que cantó en Catalán, y que tuvo la amabilidad de traducir entre estrofas, por aquello de que entre el público hubiese uno o dos que no hablaran catalán, como lo dijo él mismo. Suena precioso el catalán.
Amenizó entre canciones con anécdotas, obviamente inventadas pero no por ello menos entretenidas. Y una de las más interesantes, aquella del cómo su madre estaba segura que tendría una niña y por ello de recién nacido todo lo que tuvo era rosa -y de allí su pizca de metrosexual-, llevó a una de las canciones en Catalán acerca de cómo habrían sido las cosas si en efecto, en lugar de Joan hubiese sido Joana. Y creo que varios de los versos resonaron en más de una de las mujeres presentes. La canción me parece es ESTA de Si Hubiera Nacido Mujer.
Y además de las anécdotas, el señor Serrat tuvo a bien iluminarnos un poco con varios proverbios orientales, como aquel que dice, según él: "El hombre que no sabe sonreir... no debería abrir una tienda". O el que más gustó: "Qué bueno es estar entre un chingo de gente tan chingona".
A mi la sonrisa me vino al rostro cuando al cantar No Hago Otra Cosa que Pensar en Ti, incluyó aquello de "hace tiempo que no soy el que fui, he dejado las drogas y el tabaco"... y alguien, atrás y a mi derecha, dijo entre risas que así no iba. Pero hombre, ¡claro que así va! Así va, que yo sepa, al menos desde que la cantó al lado del... ya saben... El Profeta... lo único mejor habría sido si hubiese dicho aquello de que "Me distrajo un vecino que también, no hacia mas que rascarse la bragueta". Creo que me habría desmayado o algo así.
Yo pensé que lo último no iba a pasar, y eso habría sido bueno. Se despidió una vez, luego regresó a hacer un bis y cantó otra, se volvió a despedir con Fiesta, que me parece a mí es la ideal para terminar -así como Hoy Puede ser un Gran Día, creo, es ideal para empezar -sólo que esta vez fue una de las últimas-. Y ya se iba de nuevo, y el público le pedía que hiciese algo que yo no quería que hiciera... pero lo hizo... y el muy canalla la usó para terminar... Penélope...
Ya lo sé, Penélope es tal vez la más conocida de las canciones de Serrat, la gente se la pide siempre, la gente la pide a gritos, como pasó anoche. Pero en mi opinión, es horrenda. Es buena canción, la música es preciosa, la letra es una poesía... ¡pero es la madre triste de todas las chingadas canciones tristes! ¡Es horrible!
Si yo fuera una canción triste, y escuchara Penélope, me suicidaría de pura tristeza. ¡¿Por que diantres le gusta tanto a la gente?! Hay canciones para cortarse las venas, hay canciones para colgarse de una viga, hay canciones para cortarse las venas mientras te cuelgas de una viga, pero Penélope es para cortarse las venas mientras te cuelgas de una viga, con la cabeza metida en un balde lleno de agua... con una secadora de pelo en el balde, conectada, encendida... y mientras haces eso, tener a alguien listo para cortarte la cabeza mientras te las arreglas para hacerte el hari kari. Y lo peor es que la condenada melodía de Penélope es tan endemoniadamente pegajosa que termina uno olvidándose de todas las demás canciones para pasarse dias enteros tarareándola... y contemplando el suicidio.
Por otro lado, creo que atrapé al señor Serrat en una mentira. Tras cantar Señora, contó que no sabía cuantos años hacía que no cantaba esa canción... bueno... hasta donde yo sé, máximo un año, por que se la oí en Dos Pájaros de un Tiro... pero bueno, se lo perdono nomás por ser Serrat.
En conclusión, que el concierto estuvo chido, que el público un tanto apagado, que me puse mi camiseta de Dos Pájaros de un Tiro, y luego vi que allí mismo estaban vendiendo de esas mismas camisetas... supongo que les sobraron... que valieron la pena los dos centímetros de estatura que perdí -todo ello meniscos-, y que mi cámara es un pedazo de porquería. ¡Y ni siquiera batallé para salir de la zona del concierto una vez hube encontrado el auto! Eso es nuevo para mi.
Y termino preguntándome si algún día verán mis ojos, antes de que se los coman los gusanos -por que después va a ser muy desagradable estar quitándome gusanos de los ojos para poder ver-, que venga a estas tierras... ya saben... El Profeta... Joaquín Sabina -¡sólo lo dije una vez, yipiiiiii!-.
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miércoles, octubre 08, 2008
From a Buick 8… the horror is in the translations…
¿Ahora va a pasar con los libros?
Es una de mis, dirían al otro lado del Bravo, pet peeves; la traducción de los títulos de las películas. Está la infame “Nave de la Muerte”, título con que trajeron al español la muy recomendable “Event Horizon”. ¿Y qué de malo tiene el título original? “Horizonte de Sucesos”. Bien, sin duda es un tanto oscuro… ¡JAJA! ¡Oscuro!… get it?... never mind… es una referencia que no todos comprenderán, pues se trata de la frontera de un agujero negro, más allá de la cual la luz ya no es capaz de escapar del pozo gravitacional. La nave en cuestión, la Event Horizon, precisamente funciona de alguna manera con una especie de truculento “agujero negro”… no del todo, pero por allí va la cosa… a fin de cuentas, la mecánica de los agujeros negros está muy relacionada con “Event Horizon”. Ahhhh, pero es que en México todos somos idiotas… o eso deben pensar quienes traducen los títulos de las películas, “¿y quien va a entender ‘Horizonte de Sucesos’? ¡Nadie, les digo, NADIE! ¿Así que mejor le ponemos 'La Nave de la Muerte'… y queda claritito de qué se trata… a que soy listo?”
La... Nave... De La... Muerte... mhhhh, algo me dice que tengo que salir de aquí lo antes posible... no vaya a ser que termine sacándome los ojos...Alguien, en la oficinita donde sea que traduzcan los títulos de las películas se cree muy listo, o le gusta mucho joder al cine espectador, y nos da joyitas como “La Nave de la Muerte”, “S.O.S. Hay un loco en el espacio” –por todo lo más sagrado, ¿Cómo pudieron?-, en lugar de Bolas Espaciales, o “Perdidos en Tokio” en lugar de “Perdido en la Traducción”… Ironía, eres una diosa perversa… y con ello, toda la carga emotiva que pueda ir en un título se pierde… ah, pero descriptivos, sí que son…
Bueno, el caso es que cuando me pongo a leer From a Buick 8, cada vez que cierro el libro me da un retortijón con lo que hicieron con el título. Y es que “Desde un Buick 8”…

“No, no va a servir, ¿Quién lo va a comprar? ¿Stephen King? ¿Quién es ese muchacho nuevo de las letras inglesas? ¡Tenemos que ver la manera de venderlo!, Por que lo que es por el nombrecito… ¿a quién le suena de algo? ¿Cómo le hacemos? ¡Idea genial! Pongámosle al libro el título de “Buick 8, Un Conche Perverso”… algo así debió ocurrir en las mentes de DEBOLS!LLO, y terminaron cometiendo ese pecado que yo creía único de la industria cinematográfica… bueno, de la industria de la traducción de títulos cinematográficos. En este caso, sin embargo, el ánimo descriptivo del título falla completamente… o no, depende de cómo se haya leído el libro… pero es que el Buick 8, lo que es perverso, no era… ¡Y ese es uno de los malditos puntos de la historia, voto a Demogorgón! Sí, hay quién lo ve como perverso, sí, el mismo King parece a punto de rendirse a la tentación de volverlo al coche perverso, pero a fin de cuentas el coche es indescifrable, la historia es sobre las cosas indescifrables, sobre la incapacidad de comprenderlo todo y sobre la causalidad, o falta de ella.
El coche... es... perverso... listo... no tienen que comprar el libro, ya se los dijimos, el coche es perverso... Fin... !¿Que?¡Los pecados de la traducción no se detienen allí, pero por los demás tengo que decir que no me es tan sencillo delirar, y es que México ha hecho tanto mal en ese mismo aspecto que criticar a la traducción peninsular parece… hipócrita… pero por otro lado siempre he sido vocal en mi desprecio por lo que a veces hacen en las traducciones mexicanas, de nuevo el caso modelo es el cine, así que me voy a permitir ser vocal con la molestia que me causó esa traducción tan brutalmente peninsular.
Estoy acostumbrado, creo que la mayoría de los lectores, sobre todo los que consumimos literatura cuyo original está en inglés, a que las traducciones sean hechas en español peninsular… es hasta de esperarse que las editoriales no metan demasiado dinero aquí en México más que para tratar de vender los libros, y que las traducciones las hagan del otro lado del charco… pero, ¿un poquito de consideración no podían tener?
Es obvio que la razón de una traducción como la de From a Buick 8 es que King escribe con muchos coloquialismos, así les da vida a sus personajes, y es una de las cosas que más nos gustan de él, sus personajes hablan como personas normales. El problema está en que al traducirlo, en aras de seguir con ese coloquialismo, se termina con un libro casi ilegible para todo hispanohablante que no sea peninsular. Lo de menos es que el muchacho le llamen “chaval” todo el tiempo, pero cuando llega el momento en que Sandy se refiere a una de las chicas de las comunicaciones del cuartel como “maja”, ya es para poner el grito en el cielo. Ya sé que es un término común en España, pero aquí en México lo que te hace es caerte de espaldas presa de las carcajadas, no se lo puede leer seriamente.
Claro que gran parte de mi incomodidad puede deberse a que las últimas páginas del libro, lo más jugoso, lo más interesante, lo leí justo después de haber estado viendo Antena… algo, no se cual de los Antenas es el que nos pasan por Cablemás… y de haber estado escuchando a un cómico que no sé yo si exagerará el acento o así hablará él, pero te llena la mente de chistes de “Venancio”… y eso me arruinó en parte el clímax del libro. Con todos los coloquialismos, y al final con el “maja”, es que no podía parar de escuchar en mi cabeza el acento peninsular exagerado que se inventa uno aquí en México cuando cuenta chistes de gallegos.
En fin, que se les pasó la mano en la traducción, tal como aquí se les ha pasado la mano al doblar películas como Los Increíbles, al grado de que me es imposible ver la versión en español mexicano de esa película.
¿Pero qué hay del título? ¿Es que no encierra mucho más significado el bueno y simple “Desde un Buick 8”? Es “desde un Buick 8” desde donde nace la historia, desde donde nacen las aberraciones, desde donde, diríamos en estilo subtítulo “nace el terror”. Y aquellos de DEBOLS!LLO van y lo hacen garras con “Un coche perverso”… bola de... pervertidores…
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miércoles, septiembre 24, 2008
Lo que han hecho de Dune...
Probablemente esta sea precisamente una de esas cosas que NO SE DEBEN HACER, poner en el blog de uno la tira cómica que hizo alguien más... aun cuando sea la tira cómica que hizo alguien más allá por el 2003. Pero... pero... es que... ¡es tan absolutamente cierto lo que dice! Todo este tiempo he estado tratando de encontrar las palabras adecuadas para describir lo que la hecho Brian Herbert, sin saber que allá por el 2003, los tipos de Penny Arcade ya lo habían dicho a la perfección... creo... creo que tengo lágrimas en los ojos... la verdad... la verdad es tan brillante que quema... quema tanto... bravo Penny Arcade, bravo.Es una obra de arte esa pequeña tira cómica, la progresión en las expresiones faciales de "Tycho Brahe", comenzando con la amabilidad que uno puede darle de entrada al heredero tanto biológico como literario de Frank Herbert, siguiendo con el enfadado desconcierto al comenzar a darse cuenta de lo que está pasando con tan querida obra... para terminar con la furia ciega que uno siente al darse cuenta de lo que ha hecho Brian con el pobre, pobre de su propio padre.
Dan ganas de invocar un verdadero Jihad Herbertiano, y pedir la cabeza de Brian y de Kevin J. Anderson. ¿Por qué convertir a Dune en la continuación de Terminator y Matrix..? Pero ya he hablando antes, y mucho, acerca de esto, de la decepción, de la tristeza, del abyecto horror y el odio... ahora... tan sólo... quiero descansar... Frank, Frank Herbert... recíbeme a tu lado...
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lunes, septiembre 22, 2008
Las teorías conspiranoicas
El día de hoy, El Heraldo de Chihuahua publicó esta pequeña joyita, a la que respondo más abajo:
Atentan uniones gay contra la familia
Siembran antivalores
El Heraldo de Chihuahua
22 de septiembre de 2008
Chihuahua, Chihuahua.- La destrucción de la familia es la única manera de que avancen ideas del totalitarismo en el mundo y por ello la promoción de modelos de uniones distintas a la tradicional del matrimonio de hombre y mujer. Así lo expuso el conferencista Jorge Scala dentro de su segunda intervención, ayer en el Congreso Vida y Familia, que se organizó para resaltar precisamente estos dos valores con los que se nombró el evento.
Acciones promovidas por la Organización de las Naciones Unidas -ONU- que buscan un totalitarismo mundial, dentro del cual todos los países conformen un gobierno único, con igualdad de sistemas políticos y culturales; además de la creación de una democracia liberal o relativista por unos cuantos, son la causa de ataque que la familia sufre actualmente.
El primer enemigo para lograr algún objetivo como los mencionados -dijo el conferencista- es la familia, por ello cualesquier persona que quiera imponer su voluntad hará lo posible por destruirla, mencionó en la plática en la que alertó a sus oyentes para defenderla de cualquier ataque, dentro del marco de la aceptación de la unión de personas del mismo sexo y la aceptación del aborto como un derecho.
Relativo a ese tema, el ponente resaltó el valor de la familia dentro del concepto que define la familia como la base de la sociedad y que inicia con la unión de un hombre y mujer en matrimonio.
Dijo que para evitar que la familia se destruya es necesario preservar lo anterior y por ello defender este principio en el que no caben ideas como la unión entre personas del mismo sexo, pues eso ya no sería una familia, enfatizó. La familia es la responsable de criar y educar a los hijos, además de ser el único sitio en el que se acepta al ser humano por lo que es y no por el valor de lo que tiene; dos cosas para las que es imposible remplazarla, señaló Jorge Scala.
Publico entera la nota, por que de aquí a un par de semanas no va a ser posible encontrarla en la red. Ya me pasó antes, con notas mucho más agradables.
Ahora, no sé si todo lo dicho en la aforementioned little jewel sea en verdad atribuible al tal señor Scala -que por lo que me encontré en la red, bien podría ser-, o se deba al usual estilo periodístico digno de un IgPúlitzer -deberían existir los IgPulitzer, you know, como los IgNoblel?-, que suele desplegar el Heraldo, cuyos reporteros no suelen entender nada de lo que estuvieron "reporteando", y terminan escribiendo otra cosa, para beneplácito de una dirección a la que poco le importa lo que se diga, mientras venga bien empaquetado en anuncios... y tenga la venia de la Santa Madre Iglesia. And believe me, I know what I'm talking about... Por lo anterior omito el nombre de la reportera, para ahorrarle la vergüenza.
En cualquier caso, la nota así fue publicada, y así mereció parte de la portada, así que lo que yo opino al respecto, se basa exclusivamente en lo que El Heraldo le dijo al pueblo el día de hoy. Más tarde tal vez le dedique un par de entradas a cosas que el señor Scala ha dicho en otros lugares y que, si bien conservan ese regusto a fascismo, carecen de tamaña puerilidad.
Lo siguiente también empezó como una carta para enviarla al mencionado periódico local, pero me quedó muy larga, así que mejor la puse aquí:
-----------------------------------------
Conspiranoico es un neologismo que se refiere a aquellas personas que están convencidas de que existe una conspiración dedicada a hacer el mal o traer el mal a algún aspecto de la vida humana, o a la humanidad misma como un todo. Esta creencia, para ser conspiranoica, debe estar basada, en un razonamiento tautológico, lleno de saltos lógicos e inmune, por la naturaleza de su enfermizo discurso, a la crítica o al cuestionamiento. Desde el punto del vista del conspiranoico, todo aquel que levante la voz contra sus ideas es, o bien parte de los conspiradores, o bien un pobre peón manipulado por tales conspiradores. No hay lugar para la duda.
Las teorías conspiranoicas tienen otra característica: venden, y venden mucho. Venden libros, venden revistas y periódicos, venden apariciones en los medios, venden conferencias. ¿Por qué? Por que apelan a una parte oscura del ser humano. Apelan al etnocentrismo, a la xenofobia, apelan a los mismos miedos que mantuvieron con vida a nuestros antepasados, pero ahora los exacerban con el ánimo de lucro, o de autojustificar la paranoia. Y es que muchas enfermedades mentales necesitan de la autojustificación, pues entre más personas las sufran, entre más personas crean la paranoia específica de alguien, menos será vista ésta como fantasía y más reconocido como un profeta será el paranoide.
Si viene un tipo con una teoría conspiranoica claramente deschavetada –por ejemplo el infame David Icke, con su entusiasta defensa de que existe una sociedad secreta de personas reptil que dominan al mundo en secreto por medio de los líderes mundiales, que son a su vez híbridos reptiles-, nos es sencillo, a la mayoría, darnos cuenta de que se trata de una enfermedad mental, y a los más malpensados, de que es una estrategia para ganar dinero con la cantidad ingente de libros y apariciones en conferencias que hace Icke –por otro lado muy poco conocido en México-.
Pero si viene alguien con una teoría conspiranoica menos evidentemente demencial, y que aluda a las cosas que tenemos en mayor estima, es difícil reconocerla como tal, y muchos llegan a comprometerse con esa idea, y a defenderla, e incluso, al cabo de un tiempo, a tomarla como un hecho real y conocido.
Una de esas teorías conspiranoicas que muchísima gente es incapaz de ver como tal, es la que alude al ataque contra la familia.
Y es que sólo hace falta pensar, pero realmente pensar acerca de ello para darse cuenta de que se trata de una farsa, una farsa ideada y difundida por los adalides del conservadurismo, del estancamiento social, y propalada por los medios en su ánimo de lucro.
La familia es la célula básica de la sociedad, cierto, pero la familia no es, ni nunca ha sido, una estructura rígida, un club privado al cual sólo pueden pertenecer unos cuantos que cumplan con requisitos estrictos; pretender lo contrario, pretender que sólo puede existir un modelo de familia, no es sólo negar el pasado, sino que se trata de imponer una forma de pensar, una forma de existir, a través y en contra de los cambios que toda sociedad experimenta. Se trata de una lucha por el poder.
La familia es un ente mutable que se basa únicamente en lazos de amor, de dependencia –por tanto que confianza casi total-, y de beneficio mutuo. Ni siquiera tienen las familias que basarse en los vínculos sanguíneos.
Y por supuesto, el género de los miembros de una familia no tiene la menor importancia a la hora de conformar esa familia.
El hecho es que sobre la familia no se puede legislar, se puede intentar y fracasar, o se puede imponer, como pretenden hacerlo quienes desean imponer un molde a la estructura familiar, pero esa imposición tiránica de una fórmula familiar sólo conduce a individuos emocionalmente deformes.
Pretender justificar la imposición de una estructura rígida, tipo club privado, sobre la familia, aludiendo a una demente teoría sobre “fuerzas oscuras que pretenden destruir a la familia imponiendo una democracia liberal y relativista”, es como justificar la eugenesia aludiendo a la degradación de la raza, es totalitarismo puro basado en populismo barato.
Pretender que las leyes que otorgan a la familia la mutabilidad y libertad que ya de por sí es inherente a esta estructura, son imposiciones absolutistas es no sólo ridículo y malintencionado, sino imbécil si quien lo afirma en verdad lo cree así.
¿Pero habrá, entre los adalides de la “familia tradicional”, quien en verdad crea en esos ogros que se han dedicado a fabricar para asustar al público? Es difícil dar con una respuesta. ¿De verdad cree David Icke que existe una raza de seres reptiloides de la cuarta dimensión controlando a la humanidad? ¿Se tratará sólo del impulso de vender libros y aparecer ante el ojo público, se tratará de una agenda que intenta imponer sus puntos de vista por medio del escándalo y el espectáculo?
Lo único cierto es que tenemos que pensar acerca de estas teorías, tenemos que pensar sobre quienes son los que las inventan y por qué. Muy bien pueden ser personas bienintencionadas con imaginaciones sobreexcitadas, bien puede tratarse de medios tratando de vender, vender y vender. Bien puede tratarse de los poderes fácticos intentado mantener el control.
Pero entre las cosas que tenemos que ver, están los saltos lógicos, las inconsistencias, y las simples imbecilidades. ¿Cómo sacamos la conclusión de que la ONU intenta imponer un orden mundial absolutista –democrático y liberal por añadidura-, y que la única forma que tiene para hacerlo es destruyendo a la familia, y que para destruir a la familia, su principal arma es crear leyes que otorguen a la ya de por si mutable estructura familiar un reconocimiento legal? ¿Podemos tragarnos tremenda píldora sin pensarlo dos veces? Yo no puedo, me suena tan coherente como los reptiles transdimensionales de Icke, o como los Protocolos de los Sabios de Sión –que por cierto hace años están comprobados como falsos, pero esa es otra historia-.
La familia, se le permita legalmente o no, va a mutar de las formas que le convenga, por que es un ente orgánico, por que antecede a las leyes y a la sociedad. Dondequiera que dos personas alcancen un cierto nivel de intimidad, de confianza mutua y de dependencia para la mutua supervivencia, nacerá una familia, le guste o no al estado y a la religión.
Gracias a que la familia es flexible, la sociedad es flexible… y más nos vale vivir en una sociedad flexible, por que sabemos qué es lo que pasa con las sociedades estáticas. Así como sabemos a dónde nos suele llevar la imposición de leyes totalitarias por medio del miedo populista –no sé, de repente me acuerdo de unos señores con camisas color café que solían marchar por las calles de Alemania alimentándose del miedo de la población-.
No degrademos a la familia transformándola en un club exclusivo, o utilizándola como estandarte en una guerra de ideologías y poder. La familia no es propiedad exclusiva de una ideología, un estado o una religión, la familia es una cualidad humana que antecede a todo ello. No la victimicemos gratuitamente para conseguir nuestros propósitos. Seamos honestos; si lo que queremos es un regreso a las formas conservaduristas de vida, un retorno al poder absoluto de la iglesia, regresar al silencio cómplice del pasado, entonces hablemos claro y digamos que eso es lo que se busca, para que otros podamos ser claros y decir por qué no queremos ese retroceso; pero emplear a la familia como caballito de batalla, como mártir de una batalla que no le corresponde, es simplemente deshonesto.
"Así que como ven, es indiscutible que la ONU trata de controlar el mundo mediante los matrimonios homosexuales... y por la ONU me refiero, claro, a la Organización de Nagas Unidos..."
Yessss, we will force all men to marry other men... and then... WE WILL EAT THEIR OFFSPRINGSSSSSSS... oh wait...
Ahora, no sé si todo lo dicho en la aforementioned little jewel sea en verdad atribuible al tal señor Scala -que por lo que me encontré en la red, bien podría ser-, o se deba al usual estilo periodístico digno de un IgPúlitzer -deberían existir los IgPulitzer, you know, como los IgNoblel?-, que suele desplegar el Heraldo, cuyos reporteros no suelen entender nada de lo que estuvieron "reporteando", y terminan escribiendo otra cosa, para beneplácito de una dirección a la que poco le importa lo que se diga, mientras venga bien empaquetado en anuncios... y tenga la venia de la Santa Madre Iglesia. And believe me, I know what I'm talking about... Por lo anterior omito el nombre de la reportera, para ahorrarle la vergüenza.
En cualquier caso, la nota así fue publicada, y así mereció parte de la portada, así que lo que yo opino al respecto, se basa exclusivamente en lo que El Heraldo le dijo al pueblo el día de hoy. Más tarde tal vez le dedique un par de entradas a cosas que el señor Scala ha dicho en otros lugares y que, si bien conservan ese regusto a fascismo, carecen de tamaña puerilidad.
Lo siguiente también empezó como una carta para enviarla al mencionado periódico local, pero me quedó muy larga, así que mejor la puse aquí:
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Conspiranoico es un neologismo que se refiere a aquellas personas que están convencidas de que existe una conspiración dedicada a hacer el mal o traer el mal a algún aspecto de la vida humana, o a la humanidad misma como un todo. Esta creencia, para ser conspiranoica, debe estar basada, en un razonamiento tautológico, lleno de saltos lógicos e inmune, por la naturaleza de su enfermizo discurso, a la crítica o al cuestionamiento. Desde el punto del vista del conspiranoico, todo aquel que levante la voz contra sus ideas es, o bien parte de los conspiradores, o bien un pobre peón manipulado por tales conspiradores. No hay lugar para la duda.
Las teorías conspiranoicas tienen otra característica: venden, y venden mucho. Venden libros, venden revistas y periódicos, venden apariciones en los medios, venden conferencias. ¿Por qué? Por que apelan a una parte oscura del ser humano. Apelan al etnocentrismo, a la xenofobia, apelan a los mismos miedos que mantuvieron con vida a nuestros antepasados, pero ahora los exacerban con el ánimo de lucro, o de autojustificar la paranoia. Y es que muchas enfermedades mentales necesitan de la autojustificación, pues entre más personas las sufran, entre más personas crean la paranoia específica de alguien, menos será vista ésta como fantasía y más reconocido como un profeta será el paranoide.
Si viene un tipo con una teoría conspiranoica claramente deschavetada –por ejemplo el infame David Icke, con su entusiasta defensa de que existe una sociedad secreta de personas reptil que dominan al mundo en secreto por medio de los líderes mundiales, que son a su vez híbridos reptiles-, nos es sencillo, a la mayoría, darnos cuenta de que se trata de una enfermedad mental, y a los más malpensados, de que es una estrategia para ganar dinero con la cantidad ingente de libros y apariciones en conferencias que hace Icke –por otro lado muy poco conocido en México-.
Pero si viene alguien con una teoría conspiranoica menos evidentemente demencial, y que aluda a las cosas que tenemos en mayor estima, es difícil reconocerla como tal, y muchos llegan a comprometerse con esa idea, y a defenderla, e incluso, al cabo de un tiempo, a tomarla como un hecho real y conocido.
Una de esas teorías conspiranoicas que muchísima gente es incapaz de ver como tal, es la que alude al ataque contra la familia.
Y es que sólo hace falta pensar, pero realmente pensar acerca de ello para darse cuenta de que se trata de una farsa, una farsa ideada y difundida por los adalides del conservadurismo, del estancamiento social, y propalada por los medios en su ánimo de lucro.
La familia es la célula básica de la sociedad, cierto, pero la familia no es, ni nunca ha sido, una estructura rígida, un club privado al cual sólo pueden pertenecer unos cuantos que cumplan con requisitos estrictos; pretender lo contrario, pretender que sólo puede existir un modelo de familia, no es sólo negar el pasado, sino que se trata de imponer una forma de pensar, una forma de existir, a través y en contra de los cambios que toda sociedad experimenta. Se trata de una lucha por el poder.
La familia es un ente mutable que se basa únicamente en lazos de amor, de dependencia –por tanto que confianza casi total-, y de beneficio mutuo. Ni siquiera tienen las familias que basarse en los vínculos sanguíneos.
Y por supuesto, el género de los miembros de una familia no tiene la menor importancia a la hora de conformar esa familia.
El hecho es que sobre la familia no se puede legislar, se puede intentar y fracasar, o se puede imponer, como pretenden hacerlo quienes desean imponer un molde a la estructura familiar, pero esa imposición tiránica de una fórmula familiar sólo conduce a individuos emocionalmente deformes.
Pretender justificar la imposición de una estructura rígida, tipo club privado, sobre la familia, aludiendo a una demente teoría sobre “fuerzas oscuras que pretenden destruir a la familia imponiendo una democracia liberal y relativista”, es como justificar la eugenesia aludiendo a la degradación de la raza, es totalitarismo puro basado en populismo barato.
Pretender que las leyes que otorgan a la familia la mutabilidad y libertad que ya de por sí es inherente a esta estructura, son imposiciones absolutistas es no sólo ridículo y malintencionado, sino imbécil si quien lo afirma en verdad lo cree así.
¿Pero habrá, entre los adalides de la “familia tradicional”, quien en verdad crea en esos ogros que se han dedicado a fabricar para asustar al público? Es difícil dar con una respuesta. ¿De verdad cree David Icke que existe una raza de seres reptiloides de la cuarta dimensión controlando a la humanidad? ¿Se tratará sólo del impulso de vender libros y aparecer ante el ojo público, se tratará de una agenda que intenta imponer sus puntos de vista por medio del escándalo y el espectáculo?
Lo único cierto es que tenemos que pensar acerca de estas teorías, tenemos que pensar sobre quienes son los que las inventan y por qué. Muy bien pueden ser personas bienintencionadas con imaginaciones sobreexcitadas, bien puede tratarse de medios tratando de vender, vender y vender. Bien puede tratarse de los poderes fácticos intentado mantener el control.
Pero entre las cosas que tenemos que ver, están los saltos lógicos, las inconsistencias, y las simples imbecilidades. ¿Cómo sacamos la conclusión de que la ONU intenta imponer un orden mundial absolutista –democrático y liberal por añadidura-, y que la única forma que tiene para hacerlo es destruyendo a la familia, y que para destruir a la familia, su principal arma es crear leyes que otorguen a la ya de por si mutable estructura familiar un reconocimiento legal? ¿Podemos tragarnos tremenda píldora sin pensarlo dos veces? Yo no puedo, me suena tan coherente como los reptiles transdimensionales de Icke, o como los Protocolos de los Sabios de Sión –que por cierto hace años están comprobados como falsos, pero esa es otra historia-.
La familia, se le permita legalmente o no, va a mutar de las formas que le convenga, por que es un ente orgánico, por que antecede a las leyes y a la sociedad. Dondequiera que dos personas alcancen un cierto nivel de intimidad, de confianza mutua y de dependencia para la mutua supervivencia, nacerá una familia, le guste o no al estado y a la religión.
Gracias a que la familia es flexible, la sociedad es flexible… y más nos vale vivir en una sociedad flexible, por que sabemos qué es lo que pasa con las sociedades estáticas. Así como sabemos a dónde nos suele llevar la imposición de leyes totalitarias por medio del miedo populista –no sé, de repente me acuerdo de unos señores con camisas color café que solían marchar por las calles de Alemania alimentándose del miedo de la población-.
No degrademos a la familia transformándola en un club exclusivo, o utilizándola como estandarte en una guerra de ideologías y poder. La familia no es propiedad exclusiva de una ideología, un estado o una religión, la familia es una cualidad humana que antecede a todo ello. No la victimicemos gratuitamente para conseguir nuestros propósitos. Seamos honestos; si lo que queremos es un regreso a las formas conservaduristas de vida, un retorno al poder absoluto de la iglesia, regresar al silencio cómplice del pasado, entonces hablemos claro y digamos que eso es lo que se busca, para que otros podamos ser claros y decir por qué no queremos ese retroceso; pero emplear a la familia como caballito de batalla, como mártir de una batalla que no le corresponde, es simplemente deshonesto.
"Así que como ven, es indiscutible que la ONU trata de controlar el mundo mediante los matrimonios homosexuales... y por la ONU me refiero, claro, a la Organización de Nagas Unidos..."
Yessss, we will force all men to marry other men... and then... WE WILL EAT THEIR OFFSPRINGSSSSSSS... oh wait...Having your cake, and eating it too.
La siguiente es una diatriba que iba destinada a la sección de cartas del lector de un medio de derechas local... pero la verdad no veo muchas posibilidades de que sea publicado. Todo viene al cuento después de que una escuela privada católica mantuviera lo que llamó Congreso Vida y Familia, un hervidero de ideas ultra conservadoras y de derecha, donde se dedicaron a... bueno espero que la mencionada y subsiguiente diatriba deje claras algunas cosas. Debería profundizar más en el asunto, pero el original fue escrito pensando en que ocupara máximo una cuartilla, que es el requisito de las cartas para que sean publicadas, more to come... me thinks...
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Existe un proverbio en inglés que dice: “No puedes quedarte tu pastel, y comértelo”. Se usa para explicar situaciones en las que no se puede vivir en dos situaciones y se debe elegir una de ellas; o te quedas con el pastel, o te lo comes.
Las asociaciones que se autodenomina “pro-vida” y tras ellas la siempre presente iglesia católica, tratan de hacer precisamente eso, quedarse con su pastel, y también comérselo, cuando se trata de la sexualidad humana. Tal vez se deba a que la iglesia está acostumbrada a que durante años ha hecho precisamente eso, ha tenido su pastel aun habiéndoselo comido, gracias a algún tipo de milagro… o con mayor certeza, a la terquedad milenaria enredada en un ciclo eterno de retroalimentación con un poder sin precedentes.
¿Qué mejor forma hay para controlar al ser humano, que mediante sus necesidades básicas? Si controlas la fuente de alimentos, de agua –de allí viene la metafórica tiranía hidráulica-, o los impulsos más básicos de la población, controlas sus demás acciones y tienes muy pocas probabilidades de que esa población de rebele en tu contra. Nada más hay que ver la manera en que los insectos eusociales han desarrollado un mecanismo natural de control, mediante el cual sólo un individuo –la reina- es capaz de reproducirse; la totalidad de la colmena se encuentra entonces bajo control. Claro que en este caso no se puede hablar de una tiranía pues no hay racionalidades involucradas.
Sí se puede hablar de tiranía en el caso de la que ha ejercido la iglesia católica durante milenios gracias al fuerte control que desarrolló sobre los impulsos humanos más básicos, creando amenaza, refugio y culpa al mismo tiempo dentro de sí misma.
La cuestión del pastel viene a cuento cuando consideramos la posición de la mayoría de las asociaciones por vida en México. Dan de gritos y se rasgan las vestiduras al hablar contra el aborto –muchas de las veces sin recurrir siquiera de pasada a fundamentos científicos en sus diatribas-. Y al mismo tiempo se vuelven a rasgar las vestiduras cuando se habla de educación sexual y métodos anticonceptivos. Y lo peor del caso, ellos mismos parecen incapaces de ver la ironía de la situación.
Pongamos un ejemplo menos espinoso. Si se trata de combatir la obesidad, ¿acaso es lógico insistir en que la única solución posible es la frugalidad en la alimentación? “¡Sólo la abstinencia de comer acaba con la obesidad!” Claro que es cierto, pero también es impráctico. En lugar de ello, recurrimos tanto a la frugalidad, como a dietas –científicamente diseñadas para no causar daño al individuo-, ejercicio, e incluso métodos quirúrgicos, esto es simplemente lógico.
En el caso de la sexualidad, al parecer la lógica se va de vacaciones y tenemos a las asociaciones pro vida –“pro iglesia” sería un mejor término- clamando en contra de la educación sexual y de los métodos anticonceptivos, aparte de contra el aborto. ¿Es que no se dan cuenta del tremendo error lógico en sus diatribas? Es simple: más métodos anticonceptivos, más educación, igual a menos abortos.
Pero hay algo extraño en todo esto, y me huele a incienso. ¿Por qué se empeñarían las asociaciones pro vida a incluir en su lucha contra el aborto los mismos medios comprobados para evitarlo? Me parece claro que se trata de una de esas situaciones de quedarse con su pastel, y comérselo también, pero no necesariamente por ellos mismos, sino en el nombre de la iglesia católica para que ésta mantenga el control que ha ejercido sobre la población durante cientos de años, y que apenas en tiempos recientes se ha debilitado. Si la iglesia en verdad se preocupara por una disminución drástica en las tasas de abortos, tomaría medidas como educar a sus fieles en el uso de anticonceptivos, impartir educación sexual realista, y educar a sus fieles en que la mujer es igual, tanto física, mental, como espiritualmente, al hombre, en un intento de acabar con las violaciones. Las violaciones no son otra cosa que la manifestación de la idea de que el hombre es superior a la mujer, y puede, y debe, someterla a su voluntad, todo por aquella estupidez de que “el hombre es cabeza de la mujer”.
En lugar de lo anterior, la iglesia, por medios de sus pseudopoidales grupos pro vida, se regodea en relacionar el aborto con la violencia del narcotráfico -¿pero cuantas veces denuncian los sacerdotes a los narcos que se confiesan con ellos, y cuantas veces rechazan las limosnas del narco?-. E insiste en cerrar los ojos del pueblo a la realidad, empeñándose en regresarlos al redil de la santa madre iglesia católica apostólica y romana, en una lucha que es por el poder y está apenas disfrazada como piadosa preocupación por las vidas de inocentes.
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Existe un proverbio en inglés que dice: “No puedes quedarte tu pastel, y comértelo”. Se usa para explicar situaciones en las que no se puede vivir en dos situaciones y se debe elegir una de ellas; o te quedas con el pastel, o te lo comes.
Las asociaciones que se autodenomina “pro-vida” y tras ellas la siempre presente iglesia católica, tratan de hacer precisamente eso, quedarse con su pastel, y también comérselo, cuando se trata de la sexualidad humana. Tal vez se deba a que la iglesia está acostumbrada a que durante años ha hecho precisamente eso, ha tenido su pastel aun habiéndoselo comido, gracias a algún tipo de milagro… o con mayor certeza, a la terquedad milenaria enredada en un ciclo eterno de retroalimentación con un poder sin precedentes.
¿Qué mejor forma hay para controlar al ser humano, que mediante sus necesidades básicas? Si controlas la fuente de alimentos, de agua –de allí viene la metafórica tiranía hidráulica-, o los impulsos más básicos de la población, controlas sus demás acciones y tienes muy pocas probabilidades de que esa población de rebele en tu contra. Nada más hay que ver la manera en que los insectos eusociales han desarrollado un mecanismo natural de control, mediante el cual sólo un individuo –la reina- es capaz de reproducirse; la totalidad de la colmena se encuentra entonces bajo control. Claro que en este caso no se puede hablar de una tiranía pues no hay racionalidades involucradas.
Sí se puede hablar de tiranía en el caso de la que ha ejercido la iglesia católica durante milenios gracias al fuerte control que desarrolló sobre los impulsos humanos más básicos, creando amenaza, refugio y culpa al mismo tiempo dentro de sí misma.
La cuestión del pastel viene a cuento cuando consideramos la posición de la mayoría de las asociaciones por vida en México. Dan de gritos y se rasgan las vestiduras al hablar contra el aborto –muchas de las veces sin recurrir siquiera de pasada a fundamentos científicos en sus diatribas-. Y al mismo tiempo se vuelven a rasgar las vestiduras cuando se habla de educación sexual y métodos anticonceptivos. Y lo peor del caso, ellos mismos parecen incapaces de ver la ironía de la situación.
Pongamos un ejemplo menos espinoso. Si se trata de combatir la obesidad, ¿acaso es lógico insistir en que la única solución posible es la frugalidad en la alimentación? “¡Sólo la abstinencia de comer acaba con la obesidad!” Claro que es cierto, pero también es impráctico. En lugar de ello, recurrimos tanto a la frugalidad, como a dietas –científicamente diseñadas para no causar daño al individuo-, ejercicio, e incluso métodos quirúrgicos, esto es simplemente lógico.
En el caso de la sexualidad, al parecer la lógica se va de vacaciones y tenemos a las asociaciones pro vida –“pro iglesia” sería un mejor término- clamando en contra de la educación sexual y de los métodos anticonceptivos, aparte de contra el aborto. ¿Es que no se dan cuenta del tremendo error lógico en sus diatribas? Es simple: más métodos anticonceptivos, más educación, igual a menos abortos.
Pero hay algo extraño en todo esto, y me huele a incienso. ¿Por qué se empeñarían las asociaciones pro vida a incluir en su lucha contra el aborto los mismos medios comprobados para evitarlo? Me parece claro que se trata de una de esas situaciones de quedarse con su pastel, y comérselo también, pero no necesariamente por ellos mismos, sino en el nombre de la iglesia católica para que ésta mantenga el control que ha ejercido sobre la población durante cientos de años, y que apenas en tiempos recientes se ha debilitado. Si la iglesia en verdad se preocupara por una disminución drástica en las tasas de abortos, tomaría medidas como educar a sus fieles en el uso de anticonceptivos, impartir educación sexual realista, y educar a sus fieles en que la mujer es igual, tanto física, mental, como espiritualmente, al hombre, en un intento de acabar con las violaciones. Las violaciones no son otra cosa que la manifestación de la idea de que el hombre es superior a la mujer, y puede, y debe, someterla a su voluntad, todo por aquella estupidez de que “el hombre es cabeza de la mujer”.
En lugar de lo anterior, la iglesia, por medios de sus pseudopoidales grupos pro vida, se regodea en relacionar el aborto con la violencia del narcotráfico -¿pero cuantas veces denuncian los sacerdotes a los narcos que se confiesan con ellos, y cuantas veces rechazan las limosnas del narco?-. E insiste en cerrar los ojos del pueblo a la realidad, empeñándose en regresarlos al redil de la santa madre iglesia católica apostólica y romana, en una lucha que es por el poder y está apenas disfrazada como piadosa preocupación por las vidas de inocentes.
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jueves, septiembre 18, 2008
El Color de la Magia y La Luz Fantástica
Ha pasado mucho, casi demasiado tiempo. Para empezar, no me enteré de que habían hecho por fin, alabado sea Om, una película basada en El Color de la Magia -¿tengo que mencionar al autor?, claro que no-, sino hasta muy tarde… muy tarde para alguien que se dice un fanático a morir de Terry Pratchett -¿cuán fanático? Procuro llevar a donde vaya, un calcetín con un ladrillo dentro, así de fanático-. Un amigo me dijo que habían hecho la película, y en menos de una hora la estaba descargando con Veoh… por cierto, Om salve a Veoh tan sólo por eso, aunque me haya borrado la película de Tripping the Rift.
En serio, aún no me terminado de auto flagelarme por no haberme enterado antes. Quiero decir, la premiere fue en marzo de este año -2008-, y yo me enteré por agosto… ¡Cinco meses! ¡Cinco meses sin saber que existía! Es… es… merezco ser encarcelado en el Templo de Bel-Shamharoth… no, merezco ser puesto ante el Templo de Bel-Shamharoth… y que luego no se me permita entrar, eso es lo que merezco… y básicamente eso fue lo que recibí… acepto mi castigo.
Y también me he tardado mucho en escribir sobre esta película que hizo The Mob, para Sky One, por que no estoy de qué puedo decir sobre ella. Por un lado es una de mis obras más queridas, y cualquier intento de llevarla a la pantalla es recibido por mí con emoción, además de que no está hollywoodizada… gracias a Om que Hollywood parece no haberse enterado aún de que existe Pratchett, y de que hay toda una franquicia que pueden arruinar para tantas personas que la aman. Y el que no esté hollywoodizada ya es bastante bueno. Por otro lado, no es perfecta, dista de serlo, y está un poco forzada… pero por el otro lado –ya llevamos tres, pero recordemos que no hay problema si llegamos a ocho-, esta completamente pratchettaprobada, y el mismísimo Pterry aparece en ella, como también lo hizo en The Hogfather.
Pero para empezar, una cosa que me incomoda, como fan hardcore –y está visto que una de las cosas que los fans hardcore siempre desean, es que los no fans puedan algún día llegar a amar tanto como ellos sus aficiones-, y es la cronología. Primero hicieron The Hogfather, que viene a ser el vigésimo libro de la serie, esto quiere decir que ésta ha evolucionado ya bastante para Hogfather, en comparación a The Colour of Magic. Y los más grandes cambios atañen a ambas por la prominencia de La Muerte. En Hogfather la Muerte ya ha pasado por los eventos de, Mort, Reaper Man y Soul Music, además de todos los pequeños eventos dentro de los demás libros –la Muerte es el único personaje que ha aparecido en casi todos los libros, menos dos-, que han hecho evolucionar al personaje. En The Colour of Magic, la Muerte era más un cliché –perdóname Om, por usar esta palabra en algo relacionado con Pratchett-, era más un villano, y para Hogfather la muerte es ya un héroe en toda la extensión de la palabra.
El caso es que, la filmación de The Colour of Magic, el primero de los libros, después de Hogfather, el vigésimo, por supuesto que causa conflictos, y más entre quienes nunca antes hayan leído algo de Pratchett. Sin embargo, lo peor fue evitado y la cosa no queda tan mal, especialmente gracias a que en el Mundodisco se desarrollan muchas historias. Pero el caso es que enseguida vendrá Making Money, una de las más recientes ubicada en el arca de Ankh-Morpork, y eso va a traer más problemas.
Veamos, uno de los problemas es Vetinari. Pratchett mismo ha dicho que el Patricio, sin nombre, que aparece en The Colour of Magic, de hecho es Vetinari… sin embargo muchos, yo entre ellos, nos sentimos un poco incómodos con esto, dada la descripción tanto física como psicológica del Patricio. El Patricio de The Colour of Magic es evidentemente auto indulgente, y no parece demasiado… maquiavélico, todo lo contrario a Vetinari. Y aun si consideramos la posibilidad de que sea Vetinari y haya cambiado con el tiempo, tenemos Night Watch pare mostrarnos que aún de joven Vetinari siempre fue Vetinari. Claro que en el Mundodisco el viaje en el tiempo permite toda clase de cosas extrañas, pero esta no parece ser una de ellas. La cuestión es que en The Colour of Magic, la película, tenemos a Vetinari, e interpretado nada menos que por Jeremy Irons, uno de los actores que nació para ese papel… y aún así un par de cosas no terminan de cascar, pero bueno, dejemos eso de lado como elecciones no del todo afortunadas por parte del actor. Seguramente en Making Money tendremos de nuevo a Vetinari, y esperemos que sea de nuevo Jeremy Irons.
Pero aquí viene otro problema, en Making Money definitivamente deberemos tener a Vimes… si no sería como sí…. como sí… como si no tuviéramos a Bel-Shamharoth en The Colour of Magic… Oh wait… en todo caso, si tenemos a Vimes en Making Money, lo tendremos como el Vimes actual, el Vimes que los lectores hemos visto nacer dolorosamente a partir del Vimes de Guardias! Guardias?; y en ese caso. ¿Qué será entonces de Vimes? Una de las cosas que más he esperado con pratchettiano, es ver a Vimes en la pantalla, y si todos mis deseos pudieran ser cumplidos, ver su evolución, que me parece es una de las mejores evoluciones de un personaje literario desde… desde… desde la de Vimes! Pero si tenemos al Vimes redimido de Making Money, ¿eso quiere decir que nunca tendremos al Vimes alcohólico y perdedor de Guardias! Guardias?? ¿Y eso quiere decir que nunca tendremos hecha película una de las novelas del Mundodisco más cinematográficas? ¿¡Nos veremos privados de la novela noir satírica mejor escrita de todos los tiempos!? Es demasiado horrible para contemplarlo. No quiero ni imaginarme cómo podría ser esto arreglado en el futuro, a menos que simplemente se recurra a la precuela, arriesgándose a confundir al teleespectador no enterado.
Pero hay otra cuestión de cronología más grave, que nace de las elecciones que hicieron para The Colour of Magic, y del hecho de que haya venido después de Hogfather. Susan Sto Helit, la nieta de la muerte. Y en Hogfather no hay lugar para la duda, es la nieta de la muerte. Y la explicación a esto viene precisamente desde The Light Fantastic –segundo libro del Mundodisco, segunda parte de la película The Colour of Magic-. Y es que de todo pratchettiano es sabido que la madre de Susan es Ysabell, la joven a quien la muerte adoptó, en algún momento antes del inicio de la serie, y a quien Rincewind y Dos Flores conocen en el Reino de la Muerte. Pero en la película decidieron no incluir a Ysabell –y de hecho le dieron una de sus líneas a la misma Muerte, lo que quedó bastante fuera de lugar-. Esto deja en suspenso el origen de Susan, quien ya apareció antes en la pantalla chica. Por supuesto que se puede arreglar introduciendo más tarde el personaje de Ysabell, si es que se nos regala con más adaptaciones de la obra de Pratchett, pero no deja de doler, al menos a un servidor, la ausencia de la futura esposa de Mort.
Pero bueno, dejando de lado quejas propias de un obseso, pasemos a la película en sí.
En fin, que otra de las cosas que quedaron fuera –and I’m making a pun, a very big pun in here-, fue ni más ni menos que Bel-Shamharoth… fuera… como en las dimensiones mazmorra, fuera… ¿se me permite detenerme a llorar un momento? Y es que no se conformaron con dejar fuera a Bel-Shamharoth, sino que echando limón en la herida, durante toda la película se menciona el Templo de Bel-Shamharoth, y Dos Flores insiste constantemente en ir a conocerlo… ¡como si no doliera bastante el que no esté, se nos recuerda una y otra vez que no está, ni estará! Para empeorarlo todo está la escena en que Dos Flores casi se encamina hacia el Templo… casi… tan cerca… y sin embargo tan lejos… eso es crueldad… pero surge la pregunta, si no quiso ir en primer lugar ¡¿Por qué diantres se pasa el resto de la película queriendo ir?!... en fin.
Como película está bien hecha, Ankh-Morpork es justamente como me lo imaginaba, y el Tambor Roto también, y en general la atmósfera es exactamente la adecuada, ver ese Ankh-Morpork en la pantalla es como sumergirse al que uno se ha imaginado tantas veces.
Rincewind es demasiado viejo y Dos Flores demasiado joven. Ese es un hecho. Dos Flores se supone es un hombre en la edad del retiro, y su edad queda más que clara cuando muestra a Cohen su dentadura postiza, más para la película eligieron a Sean Astin, y la escena de la dentadura tuvieron que parcharla con Dos Flores describiendo lo que es una dentadura postiza… bueno, al menos eso permitió tener a Cohen con su dentadura de diamantes al final.
La imagen más aceptable que me pude encontrar de Dos Flores. Por que el dibujo de Kidby fue... digamos que...
extraño... y dejémoslo así...
Rincewind, por otro lado, todos sabemos es un estudiante fracasado de la facultad, así que no es ningún niño, pero tampoco, al menos al leer los libros, tiene uno la idea de que sea viejo, uno siempre se imagina a un hombre de unos treinta y tantos años, si bien las portadas varían en cuanto a esto. Pero en la película, escogieron a David Jason, quien interpretara a Albert en Hogfather –y cabe recordar que Albert no es otro que Alberto Malich, un Hechicero y fundador de la Universidad Invisible… y estoy casi seguro que hay una escena en uno de los libros donde habla por unos instantes con Rincewind-, y quien nos da a un Rincewind bastante entrado en años. Dicho lo anterior, las elecciones fueron excelentes. Jason está genial como Rincewind, como lo estuvo cuando fue Albert, de alguna manera el actor es capaz de absorber al personaje que creó Pratchett, e interpretarlo de la forma más natural posible, dejando de lado la edad, uno se cree que es Rincewind, y que sus reacciones y diálogos son naturales. Puede ser que tanto el actor como el escritor tengan una sensibilidad similar, que “vengan del mismo lugar” como si dijéramos, o que Jason sea simplemente un excelente actor.
Ahora que Astin es otra cosa. Es perfecto para Dos Flores a la hora de transmitir la personalidad del personaje, confiado, bienintencionado, inocente, y deseoso de aventuras. El problema es que Astin no logró embeberse en el personaje como lo hizo Jason, y de alguna manera los diálogos salen forzados, ni en un millón de años se cree uno que en verdad quiere decir lo que está diciendo, la actuación es muy obvia… y no sé de qué otra forma expresar que no crea un Dos Flores creíble. Pero ese problema no es sólo de él, sino que más pareciera que Jason fue el único capaz de internalizar al personaje, por que muchos de los demás, aun Cohen, que fuera interpretado por David Bradley, y queda perfecto, se siente acartonado por momentos. Pero creo que sé la razón. Los libros de Pratchett son libros, están hechos para ser libros, la genialidad, la chispa que hay en ellos, es algo entre Pratchett y el lector, el ritmo es rápido por que es como estar escuchando una historia narrada por un gran narrador; pero a la hora de hacerlos película, el ritmo se pierde por que son varias personas las que tienen que estar entregando esos diálogos ingeniosos, que a veces tal vez el mismo actor no ha comprendido del todo. Y en parte esto es por que los diálogos tienen que ser los que escribió Pratchett, pues son su marca, uno identifica una obra de Pratchett por los diálogos, ya sea de los personajes o del narrador. Si los diálogos se cambiaran a algo más natural para los actores, o se permitiera a los actores improvisar demasiado, se estaría perdiendo a Pratchett, entonces el problema es encontrar el punto medio, y al parecer esto es muy difícil. Al estar viendo la película uno es conciente, menos con Rincewind, de que está viendo actores pronunciar las palabras de Pratchett.
Jeremy Irons es otra cuestión, pero una que no sé como abordar, así que dejémoslo así.
Otra pequeña decepción fue el Equipaje, al que sólo se ve producir patitas una vez, y se come a muy pocos personajes comparado con su contraparte literaria, pero aun verlo dar tumbos, aunque fuese sólo su parte superior, valió la pena.
Pero otra gran decepción fue la ausencia de trolls. No recuerdo si el mismo Detritus es el splatter en el Tambor Roto, o se trata de otros trolls y Detritus no vino sino hasta que ya era el Tambor Remendado. El caso es que los trolls son otra marca del Mundodisco, pero aquí sólo vemos uno, al antiquísimo y gigantesco troll en cuya boca acampan los personajes y que despierta de pronto. Sé que esto fue debido a que, o bien tendrían que haber gastado mucho en trolls CGI en las escenas de Ankh-Morpork, o habrían tenido que recurrir a actores disfrazados que tal vez no hubieran sido ideales, pero como sea, extrañé mucho a los trolls.
Por lo demás, la película es grandiosa y me tuvo embobado todo el rato. Se dio la oportunidad de que uno conociera al Bibliotecario en su versión humana, y el Wyrm está soberbiamente hecho. Claro que tampoco esta Hrun, pero nunca me gustó tanto de cualquier manera.
A fin de cuentas es una maravilla que alguien esté llevando a la pantalla las obras de Terry Pratchett, y que no sea Hollywood quien lo esté haciendo.
Ah, y claro, Christopher Lee como la voz de La Muerte fue absolutamente genial, casi se podían escuchar las mayúsculas… aun cuando en The Colour of Magic la muerte aun no hablaba en mayúsculas… en fin.
Seguiré con mis deditos cruzados esperando que algún día hagan Guardias! Guardias?, y todas las demás de la serie de la Guardia.
Y también me he tardado mucho en escribir sobre esta película que hizo The Mob, para Sky One, por que no estoy de qué puedo decir sobre ella. Por un lado es una de mis obras más queridas, y cualquier intento de llevarla a la pantalla es recibido por mí con emoción, además de que no está hollywoodizada… gracias a Om que Hollywood parece no haberse enterado aún de que existe Pratchett, y de que hay toda una franquicia que pueden arruinar para tantas personas que la aman. Y el que no esté hollywoodizada ya es bastante bueno. Por otro lado, no es perfecta, dista de serlo, y está un poco forzada… pero por el otro lado –ya llevamos tres, pero recordemos que no hay problema si llegamos a ocho-, esta completamente pratchettaprobada, y el mismísimo Pterry aparece en ella, como también lo hizo en The Hogfather.
Pero para empezar, una cosa que me incomoda, como fan hardcore –y está visto que una de las cosas que los fans hardcore siempre desean, es que los no fans puedan algún día llegar a amar tanto como ellos sus aficiones-, y es la cronología. Primero hicieron The Hogfather, que viene a ser el vigésimo libro de la serie, esto quiere decir que ésta ha evolucionado ya bastante para Hogfather, en comparación a The Colour of Magic. Y los más grandes cambios atañen a ambas por la prominencia de La Muerte. En Hogfather la Muerte ya ha pasado por los eventos de, Mort, Reaper Man y Soul Music, además de todos los pequeños eventos dentro de los demás libros –la Muerte es el único personaje que ha aparecido en casi todos los libros, menos dos-, que han hecho evolucionar al personaje. En The Colour of Magic, la Muerte era más un cliché –perdóname Om, por usar esta palabra en algo relacionado con Pratchett-, era más un villano, y para Hogfather la muerte es ya un héroe en toda la extensión de la palabra.
El caso es que, la filmación de The Colour of Magic, el primero de los libros, después de Hogfather, el vigésimo, por supuesto que causa conflictos, y más entre quienes nunca antes hayan leído algo de Pratchett. Sin embargo, lo peor fue evitado y la cosa no queda tan mal, especialmente gracias a que en el Mundodisco se desarrollan muchas historias. Pero el caso es que enseguida vendrá Making Money, una de las más recientes ubicada en el arca de Ankh-Morpork, y eso va a traer más problemas.
Veamos, uno de los problemas es Vetinari. Pratchett mismo ha dicho que el Patricio, sin nombre, que aparece en The Colour of Magic, de hecho es Vetinari… sin embargo muchos, yo entre ellos, nos sentimos un poco incómodos con esto, dada la descripción tanto física como psicológica del Patricio. El Patricio de The Colour of Magic es evidentemente auto indulgente, y no parece demasiado… maquiavélico, todo lo contrario a Vetinari. Y aun si consideramos la posibilidad de que sea Vetinari y haya cambiado con el tiempo, tenemos Night Watch pare mostrarnos que aún de joven Vetinari siempre fue Vetinari. Claro que en el Mundodisco el viaje en el tiempo permite toda clase de cosas extrañas, pero esta no parece ser una de ellas. La cuestión es que en The Colour of Magic, la película, tenemos a Vetinari, e interpretado nada menos que por Jeremy Irons, uno de los actores que nació para ese papel… y aún así un par de cosas no terminan de cascar, pero bueno, dejemos eso de lado como elecciones no del todo afortunadas por parte del actor. Seguramente en Making Money tendremos de nuevo a Vetinari, y esperemos que sea de nuevo Jeremy Irons.
Pero aquí viene otro problema, en Making Money definitivamente deberemos tener a Vimes… si no sería como sí…. como sí… como si no tuviéramos a Bel-Shamharoth en The Colour of Magic… Oh wait… en todo caso, si tenemos a Vimes en Making Money, lo tendremos como el Vimes actual, el Vimes que los lectores hemos visto nacer dolorosamente a partir del Vimes de Guardias! Guardias?; y en ese caso. ¿Qué será entonces de Vimes? Una de las cosas que más he esperado con pratchettiano, es ver a Vimes en la pantalla, y si todos mis deseos pudieran ser cumplidos, ver su evolución, que me parece es una de las mejores evoluciones de un personaje literario desde… desde… desde la de Vimes! Pero si tenemos al Vimes redimido de Making Money, ¿eso quiere decir que nunca tendremos al Vimes alcohólico y perdedor de Guardias! Guardias?? ¿Y eso quiere decir que nunca tendremos hecha película una de las novelas del Mundodisco más cinematográficas? ¿¡Nos veremos privados de la novela noir satírica mejor escrita de todos los tiempos!? Es demasiado horrible para contemplarlo. No quiero ni imaginarme cómo podría ser esto arreglado en el futuro, a menos que simplemente se recurra a la precuela, arriesgándose a confundir al teleespectador no enterado.
Pero hay otra cuestión de cronología más grave, que nace de las elecciones que hicieron para The Colour of Magic, y del hecho de que haya venido después de Hogfather. Susan Sto Helit, la nieta de la muerte. Y en Hogfather no hay lugar para la duda, es la nieta de la muerte. Y la explicación a esto viene precisamente desde The Light Fantastic –segundo libro del Mundodisco, segunda parte de la película The Colour of Magic-. Y es que de todo pratchettiano es sabido que la madre de Susan es Ysabell, la joven a quien la muerte adoptó, en algún momento antes del inicio de la serie, y a quien Rincewind y Dos Flores conocen en el Reino de la Muerte. Pero en la película decidieron no incluir a Ysabell –y de hecho le dieron una de sus líneas a la misma Muerte, lo que quedó bastante fuera de lugar-. Esto deja en suspenso el origen de Susan, quien ya apareció antes en la pantalla chica. Por supuesto que se puede arreglar introduciendo más tarde el personaje de Ysabell, si es que se nos regala con más adaptaciones de la obra de Pratchett, pero no deja de doler, al menos a un servidor, la ausencia de la futura esposa de Mort.Pero bueno, dejando de lado quejas propias de un obseso, pasemos a la película en sí.
¡La amo!
En mi opinión, el primer error fue elegir hacer de una sola vez los dos primeros libros, The Colour of Magic y The Light Fantastic, con lo que se redujo dramáticamente el tiempo que se le podía dedicar a cada una. Es cierto que The Colour of Magic no es extremadamente cinematográfica, debido a que, en palabras del propio Pratchett, más que una sola historia coherente, es una serie de sketches cómicos parodiando las novelas de fantasía. Teniendo eso en cuenta, haberla filmado sola y tal cual, podría haber alienado al espectador no pratchettiano, de la manera en que el final de The Fellowship of the Ring dejó a los no iniciados preguntándose de qué diantres se trataba todo eso. ¡Pero como fan de Pratchett tengo derecho a quejarme, por todos los seres de las dimensiones mazmorra!En fin, que otra de las cosas que quedaron fuera –and I’m making a pun, a very big pun in here-, fue ni más ni menos que Bel-Shamharoth… fuera… como en las dimensiones mazmorra, fuera… ¿se me permite detenerme a llorar un momento? Y es que no se conformaron con dejar fuera a Bel-Shamharoth, sino que echando limón en la herida, durante toda la película se menciona el Templo de Bel-Shamharoth, y Dos Flores insiste constantemente en ir a conocerlo… ¡como si no doliera bastante el que no esté, se nos recuerda una y otra vez que no está, ni estará! Para empeorarlo todo está la escena en que Dos Flores casi se encamina hacia el Templo… casi… tan cerca… y sin embargo tan lejos… eso es crueldad… pero surge la pregunta, si no quiso ir en primer lugar ¡¿Por qué diantres se pasa el resto de la película queriendo ir?!... en fin.
Como película está bien hecha, Ankh-Morpork es justamente como me lo imaginaba, y el Tambor Roto también, y en general la atmósfera es exactamente la adecuada, ver ese Ankh-Morpork en la pantalla es como sumergirse al que uno se ha imaginado tantas veces.
Rincewind es demasiado viejo y Dos Flores demasiado joven. Ese es un hecho. Dos Flores se supone es un hombre en la edad del retiro, y su edad queda más que clara cuando muestra a Cohen su dentadura postiza, más para la película eligieron a Sean Astin, y la escena de la dentadura tuvieron que parcharla con Dos Flores describiendo lo que es una dentadura postiza… bueno, al menos eso permitió tener a Cohen con su dentadura de diamantes al final.
La imagen más aceptable que me pude encontrar de Dos Flores. Por que el dibujo de Kidby fue... digamos que...
extraño... y dejémoslo así...Rincewind, por otro lado, todos sabemos es un estudiante fracasado de la facultad, así que no es ningún niño, pero tampoco, al menos al leer los libros, tiene uno la idea de que sea viejo, uno siempre se imagina a un hombre de unos treinta y tantos años, si bien las portadas varían en cuanto a esto. Pero en la película, escogieron a David Jason, quien interpretara a Albert en Hogfather –y cabe recordar que Albert no es otro que Alberto Malich, un Hechicero y fundador de la Universidad Invisible… y estoy casi seguro que hay una escena en uno de los libros donde habla por unos instantes con Rincewind-, y quien nos da a un Rincewind bastante entrado en años. Dicho lo anterior, las elecciones fueron excelentes. Jason está genial como Rincewind, como lo estuvo cuando fue Albert, de alguna manera el actor es capaz de absorber al personaje que creó Pratchett, e interpretarlo de la forma más natural posible, dejando de lado la edad, uno se cree que es Rincewind, y que sus reacciones y diálogos son naturales. Puede ser que tanto el actor como el escritor tengan una sensibilidad similar, que “vengan del mismo lugar” como si dijéramos, o que Jason sea simplemente un excelente actor.
Ahora que Astin es otra cosa. Es perfecto para Dos Flores a la hora de transmitir la personalidad del personaje, confiado, bienintencionado, inocente, y deseoso de aventuras. El problema es que Astin no logró embeberse en el personaje como lo hizo Jason, y de alguna manera los diálogos salen forzados, ni en un millón de años se cree uno que en verdad quiere decir lo que está diciendo, la actuación es muy obvia… y no sé de qué otra forma expresar que no crea un Dos Flores creíble. Pero ese problema no es sólo de él, sino que más pareciera que Jason fue el único capaz de internalizar al personaje, por que muchos de los demás, aun Cohen, que fuera interpretado por David Bradley, y queda perfecto, se siente acartonado por momentos. Pero creo que sé la razón. Los libros de Pratchett son libros, están hechos para ser libros, la genialidad, la chispa que hay en ellos, es algo entre Pratchett y el lector, el ritmo es rápido por que es como estar escuchando una historia narrada por un gran narrador; pero a la hora de hacerlos película, el ritmo se pierde por que son varias personas las que tienen que estar entregando esos diálogos ingeniosos, que a veces tal vez el mismo actor no ha comprendido del todo. Y en parte esto es por que los diálogos tienen que ser los que escribió Pratchett, pues son su marca, uno identifica una obra de Pratchett por los diálogos, ya sea de los personajes o del narrador. Si los diálogos se cambiaran a algo más natural para los actores, o se permitiera a los actores improvisar demasiado, se estaría perdiendo a Pratchett, entonces el problema es encontrar el punto medio, y al parecer esto es muy difícil. Al estar viendo la película uno es conciente, menos con Rincewind, de que está viendo actores pronunciar las palabras de Pratchett.
Jeremy Irons es otra cuestión, pero una que no sé como abordar, así que dejémoslo así.
Otra pequeña decepción fue el Equipaje, al que sólo se ve producir patitas una vez, y se come a muy pocos personajes comparado con su contraparte literaria, pero aun verlo dar tumbos, aunque fuese sólo su parte superior, valió la pena.
Pero otra gran decepción fue la ausencia de trolls. No recuerdo si el mismo Detritus es el splatter en el Tambor Roto, o se trata de otros trolls y Detritus no vino sino hasta que ya era el Tambor Remendado. El caso es que los trolls son otra marca del Mundodisco, pero aquí sólo vemos uno, al antiquísimo y gigantesco troll en cuya boca acampan los personajes y que despierta de pronto. Sé que esto fue debido a que, o bien tendrían que haber gastado mucho en trolls CGI en las escenas de Ankh-Morpork, o habrían tenido que recurrir a actores disfrazados que tal vez no hubieran sido ideales, pero como sea, extrañé mucho a los trolls.
Por lo demás, la película es grandiosa y me tuvo embobado todo el rato. Se dio la oportunidad de que uno conociera al Bibliotecario en su versión humana, y el Wyrm está soberbiamente hecho. Claro que tampoco esta Hrun, pero nunca me gustó tanto de cualquier manera.
A fin de cuentas es una maravilla que alguien esté llevando a la pantalla las obras de Terry Pratchett, y que no sea Hollywood quien lo esté haciendo.
Ah, y claro, Christopher Lee como la voz de La Muerte fue absolutamente genial, casi se podían escuchar las mayúsculas… aun cuando en The Colour of Magic la muerte aun no hablaba en mayúsculas… en fin.
Seguiré con mis deditos cruzados esperando que algún día hagan Guardias! Guardias?, y todas las demás de la serie de la Guardia.
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