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lunes, julio 12, 2010

Unseen Academicals

*** No acostumbro decir esto, considerando que nadie lee este blog, pero HERE BE SPOILERS***

En un principio no tenía miedo, quería creer que las cosas seguirían igual por los siglos de los siglos hasta que los Gigantes de Hielo regresaran a poner fin de una vez por todas a su rivalidad con los dioses de Dunmanifestin.

Pero las cosas tienen que cambiar, en especial cuando el Creador ha perdido la habilidad de teclear por sí mismo.

Son sentimientos encontrados los que me está dejando Unseen Academicals, quiero con tantas ganas que me guste, sobre todo por un par de razones específicas. Y sin embargo no puedo evitar encontrar que no me gusta tanto como quisiera.

Sigue siendo Discworld, sigue siendo mi mundo favorito, pero de alguna manera la narración ha cambiado de manera drástica aún desde Going Postal (Making Money tengo que revisitarlo para comprobar), y Wintersmith.

Para empezar, no puedo quitarme la sensación de que el libro tiene un cierto aire de Fan Fiction, no quiero pensar que haya sido en su mayor parte ghost written, y que las diferencias se deben únicamente al Creador. Pero el aire de fanfic no desaparece conforme avanzo en la lectura.

Desde cierta perspectiva, ese aire de fanfic podría considerarse que se deba a que en realidad la atmósfera de Unseen Academicals es una de despedida, de visitar de nuevo los lugares y personajes queridos, dejarlos hablar y decir adiós sin decir adiós de manera evidente. Esto es aún peor que la idea de que la habilidad de Pratchett haya disminuido demasiado al grado de volver su propio trabajo un fanfic. Así que no sé qué pueda ser mejor, o cuál el menor de los males.

En gran parte la incomodidad de la narración viene de los personajes extraños, ajenos, que no encajan del todo. Y no se debe simplemente a que sean personajes nuevos, Moist von Lipwig nunca se sintió como un intruso, encajó aún cuando su personalidad era nueva a la serie. William de Worde tampoco se sintió como una intrusión aún cuando solamente apareciera en un libro. Por no mencionar siquiera a Brutha y a Ptepic, a quienes es imposible considerar intrusos.

Y en cambio, Glenda, Juliet, Trevor Likely y Nutt, a pesar de que todos ellos tienen pasados y personalidades que son nativas al Mundo Disco, personalidades que, por ejemplo en el caso de Glenda, incluso siguen el patrón de otras personalidades antes vistas (esa chica es una bruja nata si alguna vez he visto una fuera de Lancre), hay algo en ellos, en la manera en que se mueven que da la impresión de que están sobrepuestos en el mundo. Y en especial la manera en que otros reaccionan a ellos es… es casi como si estuvieran poniendo un show para su conveniencia o bien observando el despliegue de las asombrosas cualidades de esos cuatro. Creo que ese es el mayor problema, la manera en que los personaje establecidos se deforman alrededor de los cuatro protagonistas, como Vetinari nunca lo hizo ante Moist o Vimes ante William (y éste último caso es interesante por que desde el punto de vista de William de Worde, Vimes era prácticamente el villano de la historia, y pudimos ver un lado de Vimes que raramente observamos). De allí viene el aroma a fanfic, de los demás personajes actuando directa o indirectamente para el exclusivo beneficio de los protagonistas, que es lo que se espera de un fanfic, pero no de una novela de Mundo Disco, donde siempre tiene uno la sensación de que los demás personajes están de hecho viviendo sus vidas aparte de lo que esté pasando en la historia, y con los protagonistas de la misma.

Y el comportamiento mismo de los cuatro fantásticos es errático de una manera que obliga al lector a buscar desesperadamente una explicación. Yo he conseguido algunas en la forma de: son jóvenes tratando de definir quiénes son, pero eso no afectó la manera en que se desarrollaba el mucho más conflictivo personaje de Tiffany Aching. Se están comportando como lo hacen por que esto es una sátira en especial de las obras de Shakespeare, con los personajes metiéndose en largos diálogos y monólogos, dejando la acción de lado, mientras lo hacen; y a diferencia de Wyrd Sisters, que era igualmente una sátira de Shakespeare, en este caso la sátira se retiró pronto de las ideas y se transfirió al estilo. Pero esto no me deja del todo satisfecho.

Claro que tiene sus puntos sublimes, sigue siendo Pratchett, y la relación romántica entre Nutt y Glenda me parece un logro de proporciones épicas, esa manera tan natural de tratar la relación que uno nunca se encuentra por escrito y que tiene que vivir en la vida real para conocerla, todo ello acotado por Glenda con las referencias a sus novelas románticas baratas donde las cosas “nunca pasan así”, como pasan en la realidad.

Glenda precisamente es uno de los personajes que más me causa conflictos, su dualidad de personaje “perfecto” para los que la observan, e “imperfecto” para ella misma y en aras de su crecimiento personal, aún cuando una combinación ideal y de esperarse en la obras de Pratchett, en este caso parece como si no hubiera conseguido unificarla, o conseguir el balance ideal al que nos tiene acostumbrados con esos dos aspectos. Y el resultado es un personaje que a cada momento se contradice y presenta un comportamiento demasiado caótico, aún cuando consigue ser el pilar de la historia. Y es una lástima que no se haya logrado lo que podía haber sido, por que como dije, con su naturaleza brujil innata, el personaje de Glenda podría haber sido uno de los más memorables, para empezar, habríamos tenido oportunidad de ver de primera mano a una verdadera bruja innata que nunca tuvo formación como tal, como fuera la abuela Aching de la que solo escuchamos hablar pero nunca “conocimos en persona”. Y creo que esa era una de las ideas con Glenda precisamente, tocar el tema de las brujas innatas que no son elegidas expresamente por la brujería, sino que van por la vida haciendo pequeños milagros, haciendo el mundo un lugar mejor sin saber en realidad la importancia que tienen.

Pero la cosa que me hace desear con muchas más ganas que me guste el libro, es que por fin después de treinta y tantos libros, por fin Pratchett nos regala al personaje que había estado esperando desde que salieron los elfos en las novelas de las brujas, el orco. Tenía tantas ganas de ver al orco de Pratchett que cuando me enteré que eso era precisamente Nutt no cabía en mi de felicidad. En gran parte no ha decepcionado, verdaderamente lleva la rúbrica de Pratchett, verdaderamente es la inversión genial que nos dio con sus trolles y con sus elfos, aún cuando en este caso no sea una inversión total, eso la hace de hecho más interesante, y termina de rizar el rizo de que en la obra de Pratchett, no existe mal absoluto, ni bien absoluto, solamente perspectivas diferentes.

Las alusiones a eventos pasados es algo que va a provocar un discgasmo en cualquier fanático de la serie. No hay prácticamente ningún evento pasado de importancia que no sea tocado, mencionado, descrito como algo que está moldeando el mundo (tal vez con la excepción de los artefactos de los enanos, aunque de hecho no he terminado el libro, así que puede ser que la mención esté más adelante). Pero todas esas alusiones también dan la idea de que este libro tiene un algo de despedida. O bien ayudan a la atmósfera de fanfic de la historia, con el afán de tocar todo aquello que a los fans nos ha encantado en el pasado. Y ahora que lo recuerdo, hasta donde he leído, he extrañado a Dibbler, y ni siquiera me había dado cuenta de ello, probablemente esté detrás del pasquín que mencionan en cierta parte de la novela, o tal vez aparezca más adelante, aunque con la fama de pos pays de Glenda, me asombra que una comparación no haya sido hecha ya con los horrendos pays de Dibbler.

En cualquier caso, es bueno leer un nuevo libro del Mundo Disco, es bueno ver de nuevo a los Magos, y es muy bueno saber que Rincewind está bien y disfrutando de una vida tranquila, con las ocasionales excepciones causadas por la cacería de Megapodo.

Es interesante ver lo que está logrando en Uberwald lady Margolotta, inspirada muy probablemente por Vetinari. Y por primera vez me siento conforme con la idea de que no haya más historias centradas en el Profesor de Geografía Cruel e Inusual, a.k.a. Rincewind.

Y espero que mis temores se limiten a este libro, por ser el primero en salir después del susto y las malas noticias. Estoy esperando con ansias la nueva novela de Moist, y ya se ha anunciado una nueva de La Guardia.

Y a final de cuentas, hay que considerar que el Mudodisco ha cambiado mucho desde sus orígenes, y la mayor parte de ello para bien de sus habitantes, y que las historias por lo tanto han de cambiar.

Todavía me falta terminar Unseen Academicals (no me falta demasiado), para dar un veredicto final. De momento solo puedo decir, Gracias, señor Pratchett, por finalmente haber incluido a los orcos, y de una manera que es todo lo que yo esperaba y más.

jueves, septiembre 18, 2008

El Color de la Magia y La Luz Fantástica


Ha pasado mucho, casi demasiado tiempo. Para empezar, no me enteré de que habían hecho por fin, alabado sea Om, una película basada en El Color de la Magia -¿tengo que mencionar al autor?, claro que no-, sino hasta muy tarde… muy tarde para alguien que se dice un fanático a morir de Terry Pratchett -¿cuán fanático? Procuro llevar a donde vaya, un calcetín con un ladrillo dentro, así de fanático-. Un amigo me dijo que habían hecho la película, y en menos de una hora la estaba descargando con Veoh… por cierto, Om salve a Veoh tan sólo por eso, aunque me haya borrado la película de Tripping the Rift.
En serio, aún no me terminado de auto flagelarme por no haberme enterado antes. Quiero decir, la premiere fue en marzo de este año -2008-, y yo me enteré por agosto… ¡Cinco meses! ¡Cinco meses sin saber que existía! Es… es… merezco ser encarcelado en el Templo de Bel-Shamharoth… no, merezco ser puesto ante el Templo de Bel-Shamharoth… y que luego no se me permita entrar, eso es lo que merezco… y básicamente eso fue lo que recibí… acepto mi castigo.
Y también me he tardado mucho en escribir sobre esta película que hizo The Mob, para Sky One, por que no estoy de qué puedo decir sobre ella. Por un lado es una de mis obras más queridas, y cualquier intento de llevarla a la pantalla es recibido por mí con emoción, además de que no está hollywoodizada… gracias a Om que Hollywood parece no haberse enterado aún de que existe Pratchett, y de que hay toda una franquicia que pueden arruinar para tantas personas que la aman. Y el que no esté hollywoodizada ya es bastante bueno. Por otro lado, no es perfecta, dista de serlo, y está un poco forzada… pero por el otro lado –ya llevamos tres, pero recordemos que no hay problema si llegamos a ocho-, esta completamente pratchettaprobada, y el mismísimo Pterry aparece en ella, como también lo hizo en The Hogfather.
Pero para empezar, una cosa que me incomoda, como fan hardcore –y está visto que una de las cosas que los fans hardcore siempre desean, es que los no fans puedan algún día llegar a amar tanto como ellos sus aficiones-, y es la cronología. Primero hicieron The Hogfather, que viene a ser el vigésimo libro de la serie, esto quiere decir que ésta ha evolucionado ya bastante para Hogfather, en comparación a The Colour of Magic. Y los más grandes cambios atañen a ambas por la prominencia de La Muerte. En Hogfather la Muerte ya ha pasado por los eventos de, Mort, Reaper Man y Soul Music, además de todos los pequeños eventos dentro de los demás libros –la Muerte es el único personaje que ha aparecido en casi todos los libros, menos dos-, que han hecho evolucionar al personaje. En The Colour of Magic, la Muerte era más un cliché –perdóname Om, por usar esta palabra en algo relacionado con Pratchett-, era más un villano, y para Hogfather la muerte es ya un héroe en toda la extensión de la palabra.
El caso es que, la filmación de The Colour of Magic, el primero de los libros, después de Hogfather, el vigésimo, por supuesto que causa conflictos, y más entre quienes nunca antes hayan leído algo de Pratchett. Sin embargo, lo peor fue evitado y la cosa no queda tan mal, especialmente gracias a que en el Mundodisco se desarrollan muchas historias. Pero el caso es que enseguida vendrá Making Money, una de las más recientes ubicada en el arca de Ankh-Morpork, y eso va a traer más problemas.

Veamos, uno de los problemas es Vetinari. Pratchett mismo ha dicho que el Patricio, sin nombre, que aparece en The Colour of Magic, de hecho es Vetinari… sin embargo muchos, yo entre ellos, nos sentimos un poco incómodos con esto, dada la descripción tanto física como psicológica del Patricio. El Patricio de The Colour of Magic es evidentemente auto indulgente, y no parece demasiado… maquiavélico, todo lo contrario a Vetinari. Y aun si consideramos la posibilidad de que sea Vetinari y haya cambiado con el tiempo, tenemos Night Watch pare mostrarnos que aún de joven Vetinari siempre fue Vetinari. Claro que en el Mundodisco el viaje en el tiempo permite toda clase de cosas extrañas, pero esta no parece ser una de ellas. La cuestión es que en The Colour of Magic, la película, tenemos a Vetinari, e interpretado nada menos que por Jeremy Irons, uno de los actores que nació para ese papel… y aún así un par de cosas no terminan de cascar, pero bueno, dejemos eso de lado como elecciones no del todo afortunadas por parte del actor. Seguramente en Making Money tendremos de nuevo a Vetinari, y esperemos que sea de nuevo Jeremy Irons.

Pero aquí viene otro problema, en Making Money definitivamente deberemos tener a Vimes… si no sería como sí…. como sí… como si no tuviéramos a Bel-Shamharoth en The Colour of Magic… Oh wait… en todo caso, si tenemos a Vimes en Making Money, lo tendremos como el Vimes actual, el Vimes que los lectores hemos visto nacer dolorosamente a partir del Vimes de Guardias! Guardias?; y en ese caso. ¿Qué será entonces de Vimes? Una de las cosas que más he esperado con pratchettiano, es ver a Vimes en la pantalla, y si todos mis deseos pudieran ser cumplidos, ver su evolución, que me parece es una de las mejores evoluciones de un personaje literario desde… desde… desde la de Vimes! Pero si tenemos al Vimes redimido de Making Money, ¿eso quiere decir que nunca tendremos al Vimes alcohólico y perdedor de Guardias! Guardias?? ¿Y eso quiere decir que nunca tendremos hecha película una de las novelas del Mundodisco más cinematográficas? ¿¡Nos veremos privados de la novela noir satírica mejor escrita de todos los tiempos!? Es demasiado horrible para contemplarlo. No quiero ni imaginarme cómo podría ser esto arreglado en el futuro, a menos que simplemente se recurra a la precuela, arriesgándose a confundir al teleespectador no enterado.

Pero hay otra cuestión de cronología más grave, que nace de las elecciones que hicieron para The Colour of Magic, y del hecho de que haya venido después de Hogfather. Susan Sto Helit, la nieta de la muerte. Y en Hogfather no hay lugar para la duda, es la nieta de la muerte. Y la explicación a esto viene precisamente desde The Light Fantastic –segundo libro del Mundodisco, segunda parte de la película The Colour of Magic-. Y es que de todo pratchettiano es sabido que la madre de Susan es Ysabell, la joven a quien la muerte adoptó, en algún momento antes del inicio de la serie, y a quien Rincewind y Dos Flores conocen en el Reino de la Muerte. Pero en la película decidieron no incluir a Ysabell –y de hecho le dieron una de sus líneas a la misma Muerte, lo que quedó bastante fuera de lugar-. Esto deja en suspenso el origen de Susan, quien ya apareció antes en la pantalla chica. Por supuesto que se puede arreglar introduciendo más tarde el personaje de Ysabell, si es que se nos regala con más adaptaciones de la obra de Pratchett, pero no deja de doler, al menos a un servidor, la ausencia de la futura esposa de Mort.
Pero bueno, dejando de lado quejas propias de un obseso, pasemos a la película en sí.
¡La amo!
En mi opinión, el primer error fue elegir hacer de una sola vez los dos primeros libros, The Colour of Magic y The Light Fantastic, con lo que se redujo dramáticamente el tiempo que se le podía dedicar a cada una. Es cierto que The Colour of Magic no es extremadamente cinematográfica, debido a que, en palabras del propio Pratchett, más que una sola historia coherente, es una serie de sketches cómicos parodiando las novelas de fantasía. Teniendo eso en cuenta, haberla filmado sola y tal cual, podría haber alienado al espectador no pratchettiano, de la manera en que el final de The Fellowship of the Ring dejó a los no iniciados preguntándose de qué diantres se trataba todo eso. ¡Pero como fan de Pratchett tengo derecho a quejarme, por todos los seres de las dimensiones mazmorra!
En fin, que otra de las cosas que quedaron fuera –and I’m making a pun, a very big pun in here-, fue ni más ni menos que Bel-Shamharoth… fuera… como en las dimensiones mazmorra, fuera… ¿se me permite detenerme a llorar un momento? Y es que no se conformaron con dejar fuera a Bel-Shamharoth, sino que echando limón en la herida, durante toda la película se menciona el Templo de Bel-Shamharoth, y Dos Flores insiste constantemente en ir a conocerlo… ¡como si no doliera bastante el que no esté, se nos recuerda una y otra vez que no está, ni estará! Para empeorarlo todo está la escena en que Dos Flores casi se encamina hacia el Templo… casi… tan cerca… y sin embargo tan lejos… eso es crueldad… pero surge la pregunta, si no quiso ir en primer lugar ¡¿Por qué diantres se pasa el resto de la película queriendo ir?!... en fin.
Como película está bien hecha, Ankh-Morpork es justamente como me lo imaginaba, y el Tambor Roto también, y en general la atmósfera es exactamente la adecuada, ver ese Ankh-Morpork en la pantalla es como sumergirse al que uno se ha imaginado tantas veces.
Rincewind es demasiado viejo y Dos Flores demasiado joven. Ese es un hecho. Dos Flores se supone es un hombre en la edad del retiro, y su edad queda más que clara cuando muestra a Cohen su dentadura postiza, más para la película eligieron a Sean Astin, y la escena de la dentadura tuvieron que parcharla con Dos Flores describiendo lo que es una dentadura postiza… bueno, al menos eso permitió tener a Cohen con su dentadura de diamantes al final.

La imagen más aceptable que me pude encontrar de Dos Flores. Por que el dibujo de Kidby fue... digamos que...

extraño... y dejémoslo así...

Y Sean Astin como Dos Flores...

Rincewind, por otro lado, todos sabemos es un estudiante fracasado de la facultad, así que no es ningún niño, pero tampoco, al menos al leer los libros, tiene uno la idea de que sea viejo, uno siempre se imagina a un hombre de unos treinta y tantos años, si bien las portadas varían en cuanto a esto. Pero en la película, escogieron a David Jason, quien interpretara a Albert en Hogfather –y cabe recordar que Albert no es otro que Alberto Malich, un Hechicero y fundador de la Universidad Invisible… y estoy casi seguro que hay una escena en uno de los libros donde habla por unos instantes con Rincewind-, y quien nos da a un Rincewind bastante entrado en años. Dicho lo anterior, las elecciones fueron excelentes. Jason está genial como Rincewind, como lo estuvo cuando fue Albert, de alguna manera el actor es capaz de absorber al personaje que creó Pratchett, e interpretarlo de la forma más natural posible, dejando de lado la edad, uno se cree que es Rincewind, y que sus reacciones y diálogos son naturales. Puede ser que tanto el actor como el escritor tengan una sensibilidad similar, que “vengan del mismo lugar” como si dijéramos, o que Jason sea simplemente un excelente actor.

Una de las imágenes, me parece, más aceptadas de Rincewind... al menos más aceptada por mi...

Y el Rincewind de Jason...

Ahora que Astin es otra cosa. Es perfecto para Dos Flores a la hora de transmitir la personalidad del personaje, confiado, bienintencionado, inocente, y deseoso de aventuras. El problema es que Astin no logró embeberse en el personaje como lo hizo Jason, y de alguna manera los diálogos salen forzados, ni en un millón de años se cree uno que en verdad quiere decir lo que está diciendo, la actuación es muy obvia… y no sé de qué otra forma expresar que no crea un Dos Flores creíble. Pero ese problema no es sólo de él, sino que más pareciera que Jason fue el único capaz de internalizar al personaje, por que muchos de los demás, aun Cohen, que fuera interpretado por David Bradley, y queda perfecto, se siente acartonado por momentos. Pero creo que sé la razón. Los libros de Pratchett son libros, están hechos para ser libros, la genialidad, la chispa que hay en ellos, es algo entre Pratchett y el lector, el ritmo es rápido por que es como estar escuchando una historia narrada por un gran narrador; pero a la hora de hacerlos película, el ritmo se pierde por que son varias personas las que tienen que estar entregando esos diálogos ingeniosos, que a veces tal vez el mismo actor no ha comprendido del todo. Y en parte esto es por que los diálogos tienen que ser los que escribió Pratchett, pues son su marca, uno identifica una obra de Pratchett por los diálogos, ya sea de los personajes o del narrador. Si los diálogos se cambiaran a algo más natural para los actores, o se permitiera a los actores improvisar demasiado, se estaría perdiendo a Pratchett, entonces el problema es encontrar el punto medio, y al parecer esto es muy difícil. Al estar viendo la película uno es conciente, menos con Rincewind, de que está viendo actores pronunciar las palabras de Pratchett.
Jeremy Irons es otra cuestión, pero una que no sé como abordar, así que dejémoslo así.
Otra pequeña decepción fue el Equipaje, al que sólo se ve producir patitas una vez, y se come a muy pocos personajes comparado con su contraparte literaria, pero aun verlo dar tumbos, aunque fuese sólo su parte superior, valió la pena.
Pero otra gran decepción fue la ausencia de trolls. No recuerdo si el mismo Detritus es el splatter en el Tambor Roto, o se trata de otros trolls y Detritus no vino sino hasta que ya era el Tambor Remendado. El caso es que los trolls son otra marca del Mundodisco, pero aquí sólo vemos uno, al antiquísimo y gigantesco troll en cuya boca acampan los personajes y que despierta de pronto. Sé que esto fue debido a que, o bien tendrían que haber gastado mucho en trolls CGI en las escenas de Ankh-Morpork, o habrían tenido que recurrir a actores disfrazados que tal vez no hubieran sido ideales, pero como sea, extrañé mucho a los trolls.
Por lo demás, la película es grandiosa y me tuvo embobado todo el rato. Se dio la oportunidad de que uno conociera al Bibliotecario en su versión humana, y el Wyrm está soberbiamente hecho. Claro que tampoco esta Hrun, pero nunca me gustó tanto de cualquier manera.
A fin de cuentas es una maravilla que alguien esté llevando a la pantalla las obras de Terry Pratchett, y que no sea Hollywood quien lo esté haciendo.
Ah, y claro, Christopher Lee como la voz de La Muerte fue absolutamente genial, casi se podían escuchar las mayúsculas… aun cuando en The Colour of Magic la muerte aun no hablaba en mayúsculas… en fin.
Seguiré con mis deditos cruzados esperando que algún día hagan Guardias! Guardias?, y todas las demás de la serie de la Guardia.

lunes, febrero 12, 2007

The return of the king... of sorts



Uno se pregunta, ¿qué ocurriría si Carrot algún día, por alguna razón, se convirtiera en rey de Ankh-Morpork. Me parece que el escenario sería muy interesante si consideramos la posibilidad de que se convirtiera en el monarca más poderoso del Mundodisco; ¿como sería eso?, consideremos.


Todos saben que es el heredero legítimo al trono de Ankh-Morpork, y aun si no lo fuera, que es una posibilidad a fin de cuentas, llegados al momento nadie iba a intentar arrebatarle la corona, es un rey nato.


Pero, no sólo es el heredero de la corona doble de la ciudad, sino que es un enano. Puede que sea un tipo enorme, pero según las tradiciones de los enanos, es uno de ellos dada su crianza y su observancia (y entusiasmo) por las tradiciones enaniles.


Entonces, podríamos imaginarnos un escenario donde Carrot fuera elegido Bajo rey en Uberwald. Cumple con el requisito de ser un enano, y ellos no son en absoluto inmunes a sus encantos de líder de hombres. ¿Podría ocurrir por medio de alguna maniobra política? Quien puede decirlo, pero creaturas tan aferradas a la tradicion, tan enamoradas del folclor como los enanos, raro sería si pudieran resistirse a tal posibilidad.


Entonces, tenemos a un Carrot que podría ser Rey de Ankh-Morpork y Bajo Rey de los enanos. Ahora, recordemos que seguramente terminará casado con Angua Von Uberwald. ¿Que si ella resulta heredar la baronía de Uberwald, pues que sería otro título cayendo en manos de Carrot, baron de Uberwald. Teniendo a su lado enanos y hombres lobo (sin mencionar a los lobos normales que prontamente parecieron aceptar su liderazgo al final de The Fifth Elephant, y a quienes prometio/amenazo con regresar), los vampiros sabrían adaptarse y correr con la corriente.


Luego consideremos a los dregs, que también estuvieron dispuestos a seguir a Carrot en Jingo, y tenemos un reservorio de fuerzas bastante interesante para nuestro nuevo rey.


Ankh-Morpork tiene mucha influencia sobre los reinos circundantes de las planicies de Sto. Resultando que lugares como Quirm son practicamente satélites de Ankh-Morpork. ¿Sería mucho el tiempo que les tomaría a esas ciudades estado pedir a gritos ser parte del reino de Carrot I. Tenemos el material que forja imperios aquí.


¿Qué sería de Vimes entonces? El hombre odia la idea de la monarquía, pero Carrot es su amigo, y su pupilo, ¿que lugar tendría el Duque de Ankh en el reino de Carrot?


Hay material para especular más, pero lo voy a dejar aquí, no sin antes recordar el hacha que el Bajo Rey de los enanos obsequió a Vimes, un hacha que algún día será, como dijo el Bajo Rey, el hacha del abuelo de alguien. Parece ser que la sed por justicia social corre por las vemas Vimes, y el viejo Stoneface ya decapitó un rey. A mi me parece que en generaciones futuras, un hacha de enanos, en manos de un futuro Vimes, podría ser el objeto de justicia poético sobre el cuello de algun corrompido descendiente de Carrot.