sábado, julio 28, 2007
Desde Rappelz
viernes, julio 27, 2007
La buena Ciencia Ficción
En mi opinión, la buena ciencia ficción es aquella que, cuando dejas de lado el libro (por que la buena ciencia ficción sólo puede ser literaria, el cine u otros medios, por exigencias de esos mismos medios, pueden dar muy decente ciencia ficción, pero no "de la buena"), y al salir de ese mundo en que has estado envuelto mientras leías, al mirar la realidad que te rodea, sientes que estas viviendo un un mundo primitivo y atrasado. La buena ciencia ficción es aquella donde no sólo se enumeran las "maravillas" de ese mundo imaginario del futuro, sino que la narración vuelve a esas maravillas cosas tan comunes, dentro de un mundo tan coherente, que tu mismo, lector, te familiarizas con ellas, y te encuentras echándolas de menos en el mundo real.
No se quien decía que la ciencia y tecnología los bastante avanzadas, eran indistinguibles de la magia; pues en mi opinión, la buena ciencia ficción vuelve cotidianas las maravillas de la ciencia y la tecnología, las aleja de la magia, y te coloca en una posición donde apenas si te das cuenta de la suspención de la duda.
Por eso decía que la buena ciencia ficción sólo puede ser literaria, pues en el cine, en la TV, aún en las historietas, por lo general buena parte del desarrollo de la historia se tiene que dedicar a la exposición de las maravillas, y queda después muy poco espacio para que la narrativa venga y envuelva a tales maravillas y a quien las observa, en un sólo mundo imaginario pero perfectamente aceptable para la mente del espectador. Eso es sólo posible por los libros, pues en ellos el autor puede extenderse (casi, casi tanto como quiera), en el arte narrativo.
Y todo esto viene a colación por que estoy leyendo el último volumen de la dupla (cuádruple, por alguna extraña razón) Ilión/Olympo, y esa es ciencia ficción de la buena.
No puedo decir de Simmons más de lo que ya se ha dicho, más que todas esas reseñas que ya habitan la Red acerca de sus trabajos, solamente que en mi opinión es un autor de los buenos, y que en mi Panteón personal está allá arriba, junto con Frank Herbert (tal vez incluso Simmons ocupa un lugar a su diestra y juntos presiden ese Panteón), y Asimov (el decano de mis dioses privados, que aunque ya superado en mis gustos, sigue poseyendo un lugar muy especial). Sólo ellos tres, esa Santa Triada, superados por el inigualable (de nuevo, dentro de mi Panteón), Robert L. Forward, que al parecer por siempre ocupará la cúspide, rodeado por coros de serafines y querubines (de los originale,s nada de mariconadas de angelitos bebeformes y sonrosados, me refiero a las incorpóreas criaturas cuasidivinas y las bestias Sumerias).
jueves, julio 26, 2007
miércoles, julio 04, 2007
silvio rodriguez OJALA
Otro de los pocos, de lo que decía en el video anterio, otro de los pocos. Ese deseo torturado de que de alguna forma, no se tenga que volver a ver a esa otra persona. "Ojalá por lo menos que me lleve la muerte", por que aun del recuerdo se quiere desprender el que ama de esa desesperada manera.
Fernando Delgadillo - Hoy ten miedo de mi
"Estos puños que tiemblan de rabia cuando estás contenta, que tiemblan de muerte si alguien se te acercara a ti". Pocos han descrito el amor mejor que este señor, al menos ese amor desesperado que tiene en común con el amor lo que la colección de mariposas tiene con el síndrome obsesivo compulsivo.
martes, julio 03, 2007
Now, that's irony
¿Es dable preguntar "como te atreves a venir y robarme mis sueños sobre ti"? Tal vez sea dable, pero eso, amigos míos, eso es ironía.
Por fin se cierra este ciclo en que al estúpido corazoncito de Baalcebub le dio por latir, y regresamos a la tierra conocida de la absoluta desesperanza, la amargura y la angustia.
"Perdonen la tristeza", diría Sabina, y pues supongo que Baalcebub sí es un tipo con la lágrima fácil, de esos que se quejan sólo por vicio...
Pero bueno, estos parecen ser tiempos de revelaciones, en que me doy cuenta de tantas cosas, y entre ellas, parece que voy comprendiendo de dónde sale eso del amor en ausencia que tanto parecía gustar a los trovadores de la edad media, ese supuesto amor platónico como ideal del amor, y como no, si en ausencia no hay quien te rompa el corazón, en ausencia, eres libre de moldear la realidad, y moldear a la persona que anhelas, atreviéndote a imaginar las posibilidades, mientras que frente a la verdad, no hay nada que hacer.
Nada que hacer, bueno, en fin, agua y ajo... y al carajo...
lunes, julio 02, 2007
Conversando, in absentia, con el maestro...
"Era el pez, con mejores caderas del mar de la moda"
Y es su cuerpo el que me inspira historias para no dormir.
"En las bodas algún paso doble, de sueltos ni hablar"
"Por que siempre hubo clases y yo, soy el hombre invisible"
"Que una noche soñó un imposible, parecido al amor"
"Por que el mundo es injusto chaval, pero si me provocan"
Todavía quedan bromas no dichas, secretos que hablar
Fui su amigo, su hombro innecesario, el que escucha las quejas
Quien confiesa dolores a medias, ella es la otra mitad
Su inepta tentación, su desliz que no pasará
"Las mejores promesas son esas, que no hay que cumplir"
"Y viajeros al tren que nos vamos" le "dijo un milano"
Gordo, "pórtate bien, au revoir, buena suerte en París"
"Por que siempre hubo clases y yo, no doy bien de" querido
"Otra vez a perder un partido, sin tocar el balón"
"Por que el mundo es injusto chaval, pero si me provocan"
Con todo el respeto del mundo para el Maestro, que digo Maestro, el Boddisatva, Joaquín Sabina.
domingo, julio 01, 2007
Por fin completamos incompletos
Y por ser de Dan Simmons, de verdad que parecía prometedor. Pues lo compré, y tras leer la introducción a la edición castellana, vine a enterarme que esa una serie. Resulta que en inglés eran dos libros, muy bien, Ilión y Olympus, pero que en español habían hecho la graciosada de volverlos cuatros, partiendo en dos cada libro (la cosa no parece tan mala cuando la comparamos con lo que hicieron con el Ciclo Barroco de Neal Stephenson, pero esa es otra rabieta). Pues bien, sus razones habrán tenido, que se supone se debió a que cada libro superaba las mil páginas, y no los quisieron sacar tan grandotes.Vamos a ver, este tipo de libros, la ciencia ficción, en español es difícil que se la compre, y quienes lo hacemos es por que sabemos a que vamos, por lo tanto sería raro que el tamaño de un libro asustara a algún lector del género, sobre todo siendo los lectores de ciencia ficción, como somos, ávidos y siempre queremos más y más. Y quien no compraría el libro de todas maneras (aquellos que se precian de no leer "esas cosas infantiles"), pues no lo iban a comprar ni grueso ni delgado.
Como sea, el caso es que desde que leí esa advertencia, pensé "malo, muy malo", ¿por qué?, pues por que a estas tierras alejadas de la mano de Asimov, llega muy poca ciencia ficción, y si de casualidad se encuentra uno una novela, raro es completar un dúo, y casi imposible una trilogía. Conseguir los cuatro de una serie de estas, es tarea para Titanes (get it? Titanes, Olympus... ahh never mind).
El caso es que me dije, "no comienzo este hasta que los tenga todos"... mala idea.
Pasaron los meses, y el libro llamándome a gritos desde la estantería, entonces, un buen día, voy a la librería y me topo Olympo I: La guerra
O sease, la tercera parte de la serie, primera del segundo volumen.Para empezar la edición era distinta, y mientras Ilion I era libro de bolsillo, este era de los otros, de los grandes con solapas, eso ya me incordió, pues aborrezco tener una serie de libros en los que cada uno de la serie sea de una edición distinta (excepión hecha de Las Crónicas de Dune, donde tengo precisamente casi un libro de cada edición, pero me encanta por que cuando compre los tres primero -que venían a ser el primero, quinto y sexto- fueron verdaderos hallazgos, pues no habían salido las miniseries y no se los encontraba en las librerías). Pero bueno, lo compré, aun sabiendo que podía ser una terrible idea pues me arriesgaba a quedarme con primera y tercera parte, que venían a ser dos comienzos, de una saga que estaría entonces más inconclusa que si sólo hubiera comprado el primero.
Y los meses siguieron pasando, y en las librerías ya no se encontraba ninguna otra parte de este mi pequeño rompecabezas, y los libros allí, tentándome a leerlos y frustrarme aún más.
Pues por fin, este año, allá por mayo, que me decido y pido en una librería los que me faltaban. Fue un mes de espera, y por fin me llaman, había llegado sólo uno, del otro no sabían nada.
El conseguido fue, por supuesto, el último, Olympo II: La Caída
En edición igual a Olympo I. Y ya allí, casi perdía las esperanzas.Entonces el lunes pasado, quien sabe por qué, me despierto pensando ir a la librería, por que sería muy curioso, y muy bueno, que allí estuviera ya el que me faltaba.
Pues fui, con silentes esperanzas, y allí estaba, en edición de bolsillo, Ilión II: La Rebelión
Y por fin, la serie estaba completa, la última parte del rompecabezas en su lugar.Y ¿saben qué?, por lo que llevo de leído, valió la pena la espera...
Ah, también por fin baje las seis canciones que me faltaban para tener completo 19 Días y 500 Noches.
Completamos cosas incompletas, la verdad se siente muy, muy bien.
sábado, junio 30, 2007
John Cleese and Rowan Atkinson - Beekeeping
Un sketch magnífico con su majestad John Cleese y su majestad Rowan Atkinson... he muerto e ido al cielo.
Como empezamos, terminamos
A Hera
¿Qué orgullos traicionados por tu esposo,
por el lúbrico Zeus, siempre en celo?
¿Qué anhelos, que sueños, que esperanzas
qué renuncias eternas de la diosa,
qué urgencias ocultas de la hembra,
qué olvidos callados de la esposa?
Los poetas han cantado tus enojos,
tus celos, tus molestias contra Zeus,
los agravios contra el Rey en el Olimpo,
las trampas, las argucias femeninas.
¿Quién ha cantado del dolor, del desengaño
quién de tu amor, olvidado en los albores,
de tu orgullo, renunciado en el principio,
de la rendición forzada de tu sino?
Hera diosa y madre de las diosas,
adusta, antipática, molesta.
Hermosa, inalcanzable cual ninguna,
señora de tu cárcel y cadenas.
Yo te amaría, Hera incomprensible,
retaría al Rey en el Olimpo,
blandiría la lanza, escudo, espada,
y moriría en aras de tu causa.
Cuán imbécil decisión la de aquél Paris
que eligiera la más obvia, la más vana,
que humillara tus encantos y dones;
cayó Troya con justicia ante tu furia.
Yo te amaría, Hera, la irascible
pues pasión adivino en tus enojos,
en tus celos la lujuria primigenia,
en tus caderas... allí adivino el mundo.
Hera diosa y madre de los dioses,
concede tu favor a este mortal,
no ignores mis anhelos, insaciables,
si de tu ser gozara este fugaz.

jueves, junio 28, 2007
Dormir
sábado, junio 23, 2007
Dune, la Dinastía Herbert

¿De que trataba la saga de Dune? Psicología, sociología, ecología, la mística de los héroes y de los profetas, el nacimiento de los mitos y su impacto, las ambiciones de control, las necesidades de la secrecía, y un amplísimo etcétera. Pero uno de los aspectos más fascinantes de las Crónicas de Dune, era su riquísimo pasado, que Frank Herbert dejó intocado en muchos de los casos.
Al comenzar a leer Dune, nos vemos catapultados a un universo, como en casi toda la ciencia ficción presumiblemente el futuro del nuestro, donde demasiadas cosas han cambiado, mucho ha salido justo como no se esperaba que resultara. Una sociedad galáctica feudal, cuyos pilares dependen de la especia melange, un Imperio adicto a una droga que incrementa las capacidades mentales. Un Imperio que ha durado miles de años y en el cual la tecnología está prácticamente prohibida, con muy especiales excepciones. Y fue en esto último que Frank Herbert puso una de las grandes innovaciones, nada de computadoras, nada de robots, una sociedad que se basa en la mano de obra humana, que está autolimitada por sus tradiciones milenarias a no confiar más que en el hombre mismo. Una sociedad así, al menos desde el punto de vista moderno, está condenada a ser bizarra. Frank Herbet nos cuenta del Jihad Butleriano, que acabó con las máquinas pensantes, presuntamente con los robots, pero no nos dice exactamente cómo fue, cómo eran esas máquinas pensantes y por qué se declaró esa guerra santa contra ellas. Nos habla de la Cofradía Espacial, que por tanto tiempo como ha existido el Imperio, posee el monopolio del viaje intergaláctico, guardando celosamente los secretos de sus navegantes adictos a la melange, pero no nos dice cómo surgió esa Cofradía, cómo nacieron los navegantes, cómo supieron que en la especia estaba el secreto para hacer posible el viaje intergaláctico. Y tan sólo por esto, aun cuando la melange no tuviera alguna otra propiedad, sería suficiente para volverla el alma del Imperio. Nos habla de las migraciones zensunni, que dieron origen a los fremen, pero no nos dice cómo fueron, quiénes eran exactamente los zensunni, aún cuando hasta cierto punto nos cuenta su filosofía. Nos habla de las antiquísimas hermandades, como los mentats, computadoras humanas que han evolucionado para ocupar el nicho dejado por el Jihad Butleriano, y en especial la Bene Gesserit, la hermandad femenina en su búsqueda milenaria por perfeccionar a la humanidad, y conseguir su kwisatz haderach. La historia antes de Dune es riquísima, pero ignota.
Y el futuro, igualmente, y gracias a las acciones del Dios Emperador, se extiende impredecible, y al cerrar Casa Capitular, lo ignoto es el resultado deseable, la conclusión de la saga.
Pero luego, como decíamos, pasa, que llega el segundo de la dinastía, el príncipe, el hombre a quien el Imperio no le costó, quien creció ya dentro de lo que su padre había creado. El hombre que al morir el rey, que viva el rey, hereda algo con lo que no sabe qué hacer, así que se inclina a la tiranía.
Vino Brian Herbert, segundo emperador, y su consejero Kevin J. Anderson, a mantener el Imperio, pero a tratar de completarlo, y sus habilidades no son ni de cerca las de su padre. Esa idea de completar resuena demasiado a reformar, y las Crónicas de Dune reciben dos trilogías de precuelas y una continuación en dos tomos, que pocos verdaderos fans de la saga pueden integrar a la visión que dejo Frank Herbert.
El Jihad Butleriano viene a ser una versión hipertrofiada de Terminator, y con esta plaga queda infectada la historia que cierra la saga, de manera tal que, si tomamos en cuenta la saga de Dune, original y nuevas adiciones, como un todo, si aceptamos el canon de Brian Herbert, la historia es anodina, una versión más del hombre contra máquina, con un bellísimo interludio de los seis libros originales que se eleva y se aleja, innovando como sólo Frank Herbert, con sus compulsiones acerca del Yo y la naturaleza de la mente, pudo hacer. Las Bene Gesserit se ven más afectadas que muchos otros de los ingredientes de la saga, pues en la trilogía de las Casas (Casa Corrino, Casa Atreides, Casa Harkonnen), terminan hasta ingenuas en comparación con las Bene Gesserit de Frank Herbert.
Para mí, las Crónicas de Dune son sólo esos seis libros: Dune. Mesías de Dune. Hijos de Dune. Dios Emperador de Dune. Herejes de Dune. Casa Capitular Dune. Y las novelas de Brian Herbert son otra historia.
Y en esta historia de la dinastía Herbert, tenemos la herejía en Dune Encyclopedia, libro editado sólo una vez, hoy una rareza, que Brian Herbert declaró no canon y un "universo alterno" al de Dune, esto es, al universo de Dune que él ha creado, diríamos algunos reformado... así nacen las leyendas...
Fuente 3.0
Y lo cierto es que el calor no ha estado para menos, será que eso influya.
God Of War II

El caso es que, con todo el cariño que les tiene uno, o que les tenía yo a los mitos griegos, o grecolatinos, me resultaban hasta cierto punto aburridos. Es aquello que le es familiar a uno, a fuerza de ser el hogar (del bagaje mitológico) se vuelve usual. Digo, si incluso en el habla, estamos llenos de alusiones a los mitos grecolatinos. Además, por lo general dan la impresión de ser una tras otra narraciones de las conquistas románticas de Zeus y los celos de sus señoras.
Cuando se trata de emoción, de asombro, incluso de misticismo, yo iba en busca de todo ello a mitos más extraños, a mitos sumerios, a las tradiciones del levante, de la India, de China (esto en menor grado, por que siento que les falta cierta violencia que se encuentra uno cada tres palabras en los mitos de tierras orientales más cercanas). O como no, a los mitos de los pueblos prehispánicos.
En conclusión, que los mitos grecolatinos son el trasfondo de la civilización occidental, pero por usuales, aburridos. Luego se viene enterando uno de más cosas, como aquello de la diferencia entre los ritos olímpicos y los cthónicos (¿a que suena bien la palabrita?), los misterios órficos y cosas de ese tipo. Pero creo que faltaba algo, faltaba que algún entretenedor profesional se metiera de lleno y diera nueva vida, ante los ojos de esta civilización obsesionada por lo visual, a los mitos griegos.
Luego viene God of War, para PS2.
Luego viene God of War II, que es el que sí jugué, el otro no. El protagonista de God Of War, un comandante espartano (claro, Esparta se está poniendo de moda y hay que seguir las tendencias -de hecho Esparta siempre ha tenido una cierta atracción para el occidente moderno, serán las raíces nórdicas que encuentran a su similar en esa ciudad estado-), de resonante nombre, Kratos (Poder), cuyo desdén y reto alcanzan a los propios dioses. En God of War, Kratos termina convirtiéndose en Dios de la Guerra, venciendo al mismísimo Ares, y en God of War II, es traicionado por Zeus (quien resulta ser, y como podría ser de otra manera, su señor padre), y le despoja de las divinas investiduras. Así que durante el juego, Kratos busca la manera de vengarse del mismo Zeus, ¿y que creen?, pues que lo logra.
God Of War II, dicen, es el violentísimo canto de cisne del Play Station 2, y un canto grandioso sí que lo es. Gráficas, controles, historia, todo está soberbio, y está diseñado de tal manera, que las pocas pausas para cargar escenarios, adquieren características de tomas cinematográficas descriptivas, de manera que casi no hay interrupción, y a uno le entran ganas de jugarse el juego de una sentada, como si estuviera viendo una película, y es que el guión es digno de superproducción hollywoodense. Tal vez habrá detalles que saquen de quicio al purista de los mitos, como la demente aparición de Icaro (¿o era su Dédalo?), pero son detalles que en cualquier motion picture no sólo se disculpan, sino que se esperan.
El ambiente es místico, violento hasta el orgasmo górico, y casi se siente el "poder" del protagonista en sus movimientos. La resolución de acertijos puede resultar tediosa, pero hasta eso vale la pena.
Me parece que God of War II, además de ser un gran juego, le da nueva vida, dentro del mainstream visualofílico, a la mitología grecolatina. Que le pone interés de nuevo a estas historias, vamos, y de pronto Zeus no es sólo el simplón don Juan de barba blanca, sino un verdadero y poderoso tirano. La historia, además, tiene los bastantes giros dramáticos, se adivinan los bastantes engaños y dobleces, como para que el juego de aleje de la inocencia maniquea que suele dominar los videojuegos.
Digo, soy mas o menos nuevo en esto de los videojuegos. Tuve mi NES, y no volví a tocar una consola hasta el PS2, tampoco he jugado Grand Theft Auto, por lo que mi sorpresa ante God Of War II puede ser explicada. Pero me sorprendió la manera en que Kratos destazaba a enemigos, hombres o mujeres, feos o guapos por igual, eso es igualdad de oportunidades y no tonterías.
Esa ordalía de Kratos en su búsqueda de desquitarse del mismísimo Zeus, algo tiene que me llega, el hombre aborreciendo y despreciando al dios, y demostrando que puede elevarse, en las alas de ese odio, a lo más alto del olimpo... ¿qué puede haber mejor?, tal vez sólo esa escena, cerca del principio, en las piscinas, ya saben, donde se encuentra Kratos a las dos núbiles jovencitas que... aaaaaaaaalgame Dios, digo Zeus.
Un juego por demás recomendable, y a esperar God Of War III... y la película.
domingo, junio 17, 2007
Hoy debería...
Estabas extraña, por la ausencia, estabas divina en tu sencillez. No eres Venus, eres Diana, y por amarte a escondidas, transformas mi ser en ciervo y me haces ser cazado, desollado, destazado.
Acteón, viejo amigo, te invito unos tragos.
Princesa de los mil años
¡Dioses de las profundidades abismales!.. cuando las cosas eran inocentes, cuando El Señor de las Moscas era una rosada y gelatinosa larva. ¡Baalcebub siempre quiso ser Hajime Amamori!.. eso explica tantas cosas...
domingo, junio 10, 2007
Cafe Cafe Quijano Y Joaquin Sabina- No Tienes Corazon
Parece que hoy es domingo de videos, o como dirían al otro lado del charco, de vídeos. Bueno, que para resarcirse por el anterior, aquí está este.
