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martes, junio 24, 2008

El final alternativo de Soy Leyenda.

Bueno, al parecer no fue la absoluta imbecilidad del director lo que transformó la película de Soy Leyenda en ese pedazo de mierda que fue. Sino que se trató de alguna idea posterior el destruirla completamente con ese final incomprensible, desde el punto de vista del título.
Soy Leyenda es genial por la idea detrás del título, por la inversión de roles y del concepto del bien y el mal. La película terminó siendo un ejemplo didáctico de lo que pasa cuando Hollywood decide destrozar una gran idea literaria, de forma que, según ellos, le guste más al público.
Pero al parecer, había otro final, el que originalmente había planeado el director, y hacia el que indicaban varios trozos de la narración, que con el final que terminaron usando, terminan en la basura.
Este final alterno es la pieza que faltaba de ese rompecabezas para niños de dos años, pero la pieza faltante al fin y al cabo; y se hace un poco de justicia a la estupenda idea de Matheson.
Aún así, la película sigue siendo terrible, si uno ha leído el libro antes de verla. Si uno va sin preconcepciones, es una película postapocalíptica de zombies más, pero si uno tiene esperanzas al entrar a verla, se desilusiona terriblemente.
Para empezar, todo eso de convertir a Neville en un héroe de acción, toda esa insufrible secuencia automovilística del inicio, el transformar a Neville en el científico a cargo de todo... Hollywood cagándose en la cabeza de los lectores una vez más.
Habría sido soportable si este hubiese sido el final que nos pasaron en los cines, y aún mejor si se hubiesen permitido explorar más la idea del hombre leyenda, del monstruo revertido, en lugar de gastar minutos eternos viendo a Will Smith hacer acrobacias o enseñándole el trasero a las espectadoras en una más de sus escenas de regadera -creo que están en el contrato de este hombre-.
En fin, que aún torpe como resulta este final alternativo, me hace aborrecer un poco menos la película, y disminuye en un 0.5% mis defensas automáticas contra ir a ver la siguiente idea literaria que Hollywood quiera masticar, tragarse y vomitar.